Repitiendo sin tapujos la amenaza de dejar las aldeas del sur de Líbano arrasadas como en Gaza, Israel avanza sin miramientos en sus planes de ocupar y controlar el territorio libanés hasta el río Litani, lo que representa un 8% de la superficie del país.
Con escasos enfrentamientos con combatientes de Hezbolá en las poblaciones más cercanas a la frontera, la radio pública Kan aseguró que el Ejército israelí completaría en aproximadamente una semana su despliegue en un área de hasta 8 kilómetros de la divisoria, lo que le permitiría evitar el lanzamiento de misiles antitanque hacia el norte de Israel.
En un mensaje de video, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que Israel mantendrá el «control de seguridad» sobre la zona al sur del río Litani y que no permitirá el regreso de los más de 600.000 desplazados forzados de la zona «hasta que se garantice la seguridad de los ciudadanos del norte de Israel».
En efecto, muchos de esos residentes obligados a huir por la ofensiva israelí no encontrarán lugar al que regresar porque las fuerzas israelíes han comenzado a demoler casas en sus poblados. «Las viviendas en las aldeas cercanas a la frontera con Líbano, que en la práctica sirven como puestos avanzados de Hezbolá, serán demolidas siguiendo los modelos de Rafah y Khan Younis en Gaza», reiteró Katz en su declaración.
Pese al peligro latente, cientos de habitantes de varias de esas poblaciones se niegan a abandonar sus hogares, a sabiendas de que podrían ser destruidos. Según informa el medio libanés ‘L’Orient-Le Jour’, hay al menos 16 localidades en los distritos de Bint Jbeil (centro de la línea fronteriza) y Marjeyoun y Hasbaya (este de la zona limítrofe) que siguen pobladas pese a estar en la primera línea del frente.
Los residentes de esas áreas –predominantemente cristianos, musulmanes sunitas y drusos– han quedado vulnerables por el retiro de las tropas del Ejército libanés y se enfrentan al aislamiento causado por la destrucción deliberada de puentes sobre el río Litani en bombardeos israelíes. Sus pedidos de auxilio a las autoridades para que se garanticen corredores de ayuda humanitaria no han encontrado eco.
Israel, en tanto, profundiza su campaña de bombardeos sobre esos puentes y, mediante el portavoz de su Ejército en árabe, Avichay Adraee, anunció que atacará los cruces de Sohmor y Mashghar, lo que efectivamente desconectaría a la porción occidental del Valle de la Bekaa del resto de Líbano.
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Dudas sobre el desarme de Hezbolá y los planes de ocupación israelí
En una declaración a medios locales, un funcionario del Ejército israelí –cuyo nombre permaneció anónimo– generó controversia al señalar que el desarme de Hezbolá, planteado por el gobierno de Benjamin Netanyahu como uno de sus objetivos, es «poco realista» y no forma parte de las metas «obligatorias» de la invasión terrestre en curso.
El oficial señaló que para conseguirlo se requeriría ocupar todo el territorio libanés y que, en última instancia, el desarme del partido-milicia chiita es una tarea del Estado libanés.
Según recoge el diario israelí Haaretz, estos dichos provocaron la indignación de líderes de comunidades del norte de Israel, que reclaman la «seguridad permanente» de sus ciudadanos, lo que, para muchos de ellos, equivale a destruir a Hezbolá.
«Si las declaraciones realizadas en la rueda de prensa del Ejército son ciertas, consideramos este cambio como una bofetada contundente para los residentes que han permanecido en sus hogares desde el comienzo de la guerra, sirviendo de hecho como escudo humano para Israel», declaró a Haaretz Moshe Davidovich, jefe del Consejo Regional de Mateh Asher y presidente del foro de las comunidades del norte de Israel.
En su mensaje de video, Katz también pareció contradecir al portavoz militar. «La política de Israel en Líbano ha sido y sigue siendo clara: el objetivo principal es el desarme de Hezbolá por medios militares y políticos, independientemente de la cuestión iraní», explicó, señalando una vez más la intención israelí de continuar sus ataques y su invasión en Líbano más allá de lo que ocurra con la guerra iniciada junto a Estados Unidos contra Irán.
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Frente al revuelo, el mencionado funcionario del Ejército israelí buscó aclarar que la entidad castrense «está comprometida con el objetivo a largo plazo de desarmar a Hezbolá», lo que incluye «un amplio rango de esfuerzos que continuarán en el tiempo», entre los que incluye la «actual campaña» militar que «está causando daños y debilitando a Hezbolá».
El retumbe de estas declaraciones cruzadas se da cuando el Ejército israelí se prepara para presentar a la coalición de Netanyahu diversas opciones para la denominada «zona de seguridad» con la que pretende instalarse en territorio libanés.
Según Kan, se discutirá la posibilidad de instalar «puestos de avanzada permanentes u otro método de defensa que no implique una presencia física dentro del territorio libanés». Otros reportes de medios israelíes ratifican que la destrucción de viviendas apunta a ampliar la «zona de seguridad» y que los residentes de esas áreas no puedan regresar a vivir en sus aldeas, como ocurre con la ‘Línea Amarilla’ que las tropas israelíes ocupan en Gaza.
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Más de 20 muertos en Líbano; Irán y Hezbolá apuntan al norte de Israel
A la par de su invasión terrestre, Israel no da tregua con los bombardeos, que se concentran en el sur y el este de Líbano, y en los suburbios sureños de Beirut, su capital.
El más reciente recuento del Centro de Operaciones de Emergencia, perteneciente al Ministerio de Salud Pública de Líbano, señaló que 23 personas murieron en las últimas 24 horas y otras 98 resultaron heridas por los ataques israelíes en distintas áreas del país, elevando el total a 1.368 muertos y 4.138 heridos desde el 2 de marzo pasado.
Según la Agencia Nacional de Noticias (ANN) de Líbano, uno de los ataques israelíes de este viernes fue de un dron contra un grupo de fieles que salían de una mezquita en la localidad de Sohmor, en el suroeste del país, que causó la muerte de dos personas.
Por su lado, Irán y Hezbolá concentraron sus ataques en el norte de Israel durante este viernes, en medio de la festividad judía de Pésaj, que inició al atardecer del miércoles.
De acuerdo con el Cuerpo de Bomberos israelí, los impactos de fragmentos de misiles iraníes –según Israel, con munición de racimo– causaron daños a viviendas, incendios en numerosos vehículos en Haifa y otras localidades de Galilea y al menos un herido leve, un hombre de 79 años con heridas en su mano.
Asimismo, las sirenas han sonado de manera casi constante en las comunidades norteñas de Israel por los disparos de decenas de cohetes de Hezbolá. Uno de esos proyectiles provocó destrozos en la comunidad de Gesher Haziv, en la Galilea occidental, mientras que un dron del partido-milicia chiita causó daños en Metula, población limítrofe a la frontera.
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Con EFE y medios locales








