
La FP denuncia colapso estructural y cuestiona capacidad estatal ante eventos previsibles
Las intensas lluvias registradas el pasado 8 de abril han desatado un nuevo capítulo de cuestionamientos sobre la capacidad del Estado dominicano para gestionar riesgos y garantizar infraestructuras resilientes. La crítica proviene del partido Fuerza del Pueblo (FP) que sostiene que lo ocurrido no responde a un fenómeno extraordinario, sino a fallas estructurales acumuladas en planificación, ejecución y respuesta institucional.
Durante una rueda de prensa, dirigentes de la organización alertaron que el impacto de las precipitaciones dejó en evidencia debilidades críticas, particularmente en obras recientes como el Metro de Santo Domingo, cuya línea 2C presentó filtraciones, acumulación de agua y riesgos asociados a su sistema eléctrico.
Infraestructura reciente bajo cuestionamientos técnicos severos
El ingeniero Mariano Germán, secretario de Obras Públicas del partido, advirtió que los problemas detectados no pueden atribuirse a una lluvia imprevisible. Según explicó, las fallas en drenajes, filtraciones en estaciones y la incertidumbre sobre el tramo subterráneo de más de 900 metros apuntan a una posible deficiencia en diseño, planificación y supervisión.
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Uno de los puntos más críticos señalados es la continuidad de operaciones bajo la modalidad de “marcha en blanco”, en la que el sistema transporta usuarios sin completar su validación integral. Para Germán, esta decisión representa un riesgo elevado en un contexto donde ya se ha evidenciado la interacción peligrosa entre agua e infraestructura eléctrica.
Sistema de riesgos evidencia debilidad institucional persistente
Por su parte, Wilkin Moreno, responsable de Gestión de Riesgos en la FP, enfatizó que el evento climático fue advertido con antelación por los sistemas oficiales. En ese sentido, cuestionó que la situación se presente como inesperada cuando existían alertas activas entre 48 y 72 horas antes.
El dirigente subrayó que lo ocurrido refleja una falla sistémica en la prevención, así como en la coordinación entre instituciones. Las imágenes de ciudadanos atrapados, vías colapsadas y zonas históricamente vulnerables nuevamente inundadas confirman, según su análisis, la ausencia de mejoras estructurales.
Además, criticó que el país opere con un Plan Nacional de Gestión de Riesgos basado en 2011, sin actualizaciones significativas, mientras más de 700 millones de dólares destinados a cambio climático y prevención no se traducen en resultados visibles.
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La organización concluye que el país enfrenta un patrón repetitivo de crisis vinculadas a lluvias desde 2022 hasta 2026, sin evidencia de aprendizaje institucional. En ese contexto, exige auditorías independientes, transparencia en el uso de recursos y la implementación urgente de políticas preventivas eficaces.
Para la FP, cuando un fenómeno advertido deriva en crisis, el problema no es la lluvia, sino la falta de preparación del Estado, una condición que, de no corregirse, podría escalar hacia consecuencias más graves.








