La crisis diplomática y comercial entre Colombia y Ecuador se intensificó el jueves 9 de abril después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, ordenara a su embajadora en Quito, María Antonia Velasco, regresar “de inmediato” a Bogotá, tras la decisión del Gobierno ecuatoriano de elevar al 100 % los aranceles a las importaciones colombianas a partir del próximo 1 de mayo.
El mandatario colombiano anunció además que el próximo consejo de ministros se celebrará en un punto de la frontera con Ecuador, en una señal política frente al deterioro de la relación bilateral.
“Monstruosidad”: Petro responde a la escalada arancelaria
La medida ecuatoriana representa un nuevo capítulo en la creciente guerra comercial entre ambos países, socios tradicionales y miembros de la Comunidad Andina. Quito había aplicado inicialmente una tasa del 30 % desde el 1 de febrero, que posteriormente–el 1 de marzo– subió al 50 % y ahora se incrementará al 100 %.
El Gobierno de Daniel Noboa justificó el aumento en la falta de “medidas concretas y efectivas” por parte de Colombia en materia de seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico. Según el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, la decisión responde a criterios de seguridad nacional y busca reforzar la corresponsabilidad en el combate al crimen organizado.
Petro calificó la decisión como una “monstruosidad” y advirtió que el aumento arancelario podría marcar un punto de inflexión en la integración regional.
Asimismo, el presidente colombiano planteó la posibilidad de que su país busque convertirse en socio pleno del Mercosur y fortalecer los vínculos comerciales con el Caribe y Centroamérica.
«Esto es simplemente una monstruosidad pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí. La canciller debe iniciar el paso en el mercosur a ser socios plenos y dirigirnos hacia el Caribe y centroamérica con más fuerza», afirmó el mandatario en la red social X.
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Noboa sugiere que negociará hasta que haya un próximo gobierno colombiano
El aumento de aranceles estuvo acompañado de un endurecimiento del discurso entre ambos gobiernos. El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, afirmó que no se puede llegar a acuerdos con un gobierno que no tenga el mismo compromiso en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
En ese sentido, aseguró que abordará conversaciones con Colombia–país que sostendrá la primera vuelta de elecciones presidenciales el próximo 31 de mayo–hasta que haya un cambio de Administración.
“Lamentablemente, no se puede llegar a acuerdos con quien no tiene el mismo compromiso para luchar contra el narcoterrorismo. Desde que tomamos esta medida, en la frontera norte las muertes violentas se redujeron en un 33%. En el futuro, se podrá conversar con un gobierno que sí esté comprometido con combatir la delincuencia y el narcotráfico”, declaró el mandatario ecuatoriano en un mensaje difundido en su cuenta de la plataforma X.
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Petro respondió señalando los esfuerzos de Colombia contra estas actividades ilegales. “Insulta el presidente del Ecuador al Gobierno colombiano que ha incautado más cocaína en toda la historia del mundo”, expresó el mandatario, quien recordó además que más de 200.000 colombianos han muerto por la violencia vinculada al narcotráfico y que miles de policías han sido asesinados en ese contexto.
La crisis comercial se suma a una creciente tensión diplomática entre ambos países. Días atrás, Petro calificó al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas como un “preso político”, lo que generó una protesta formal de Quito y el llamado a consultas de su embajador en Bogotá.
Ecuador rechazó las declaraciones y defendió la independencia de su sistema judicial, señalando que el caso de Glas es un asunto interno. La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, indicó además que las mesas técnicas entre ambos países, previstas para la próxima semana para abordar temas comerciales, energéticos y de seguridad, quedaron suspendidas hasta que exista un “ambiente propicio” para el diálogo.
Relación comercial en riesgo
Colombia y Ecuador comparten una frontera de 586 kilómetros y mantienen una relación comercial histórica. En los últimos años, el intercambio bilateral ha rondado los 2.800 millones de dólares, con un saldo negativo para Ecuador cercano a los 900 millones.
La actual disputa comercial también se produce en medio de la crisis de seguridad que atraviesa Ecuador, considerada la peor de su historia reciente, marcada por el aumento de la violencia asociada a organizaciones criminales y narcotráfico.
A esta situación se suma un incidente ocurrido el mes pasado, cuando una bomba sin explotar apareció en territorio colombiano tras un bombardeo ecuatoriano contra grupos criminales. Inicialmente, Petro acusó a Ecuador de haber atacado suelo colombiano, pero una comisión binacional concluyó posteriormente que el artefacto cruzó la frontera tras rebotar en territorio ecuatoriano.
Ante este panorama, crece la incertidumbre sobre el futuro de la integración regional. El endurecimiento de las medidas comerciales y el deterioro diplomático abren interrogantes sobre el futuro de la Comunidad Andina y la cooperación regional. Mientras Colombia plantea reorientar su política comercial hacia otros bloques, la canciller colombiana advirtió que una ruptura podría debilitar décadas de integración.
La crisis bilateral, que combina diferencias comerciales, de seguridad y políticas, deja en suspenso la relación entre dos países que históricamente han mantenido estrechos vínculos económicos y fronterizos.
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Con EFE y medios locales








