«Lula, el trabajador de Brasil»: el controvertido homenaje en el Carnaval en pleno año electoral
“Tu legado es un reflejo de mis lecciones, sin temor a aranceles ni a sanciones. Así se establece la soberanía, sin falsos mitos, sin amnistía. ¿Cuánto cuesta el hambre? ¿Cuánto importa la vida? Nuestro apellido es Brasil da Silva”.
Estos son algunos versos de la canción que la escuela de samba Acadêmicos de Niterói llevará el próximo 15 de febrero al Sambódromo para homenajear la historia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Esto a tan solo ocho meses de las elecciones presidenciales de octubre, en las que Lula, de 80 años, pretende presentarse para intentar conquistar su cuarto mandato.
El desfile va a repasar la infancia del fundador del Partido de los Trabajadores en Pernambuco, su vida de obrero y sindicalista, su entrada en la política y la llegada a la Presidencia, en un todo muy halagador.
Es importante destacar un detalle: es la primera vez en la historia de Brasil que un presidente es homenajeado en el Sambódromo en vida y estando todavía en el cargo. El último caso se remonta a 1956 con el presidente y dictador Getúlio Vargas, que fue inmortalizado por la escuela Mangueira (“O Grande Presidente”). Pero, por aquel entonces, Vargas estaba muerto desde hacía dos años.
En 1981, otro presidente brasileño, Juscelino Kubitschek, tuvo un lugar destacado en la avenida de la samba, de nuevo gracias a la escuela Mangueira. Pero JK, como era conocido, había fallecido en 1976. Además, algunos mandatarios como Jair Bolsonaro, Michel Temer, Dilma Rousseff o Fernando Collor de Mello recibieron menciones en los desfiles del Sambódromo, pero nunca tuvieron el mismo protagonismo de Lula.
A muchos seguidores de Lula les ha parecido una idea brillante. Incluso una parte del mundo de la samba apoya la elección de esta temática.
“La saga de Lula —el primer presidente brasileño de origen obrero, que sacó de la pobreza a más de 40 millones de brasileños— es sin duda un tema de carnaval gigantesco. Históricamente, las escuelas de samba se han hecho famosas por contar las historias de grandes figuras que transformaron Brasil, ya sea en la música, la literatura, el deporte y, por supuesto, la política. Lula es uno de esos brasileños que redefinieron la construcción misma del significado del país, la capacidad de soñar y el alcance mismo de los logros del pueblo. Nació pobre, triunfó en la vida y a través del voto. Es un demócrata que encarna a la perfección el conocimiento fundamental de una fiesta que se originó en el pueblo, entre los más humildes”, señala a France 24 Fábio Fabato, periodista, escritor e investigador del carnaval.
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“El tema del carnaval es una forma que los brasileños han encontrado para contar sus historias a través de múltiples artes: canto, danza, pintura, escultura. Cada escuela de samba lleva una media de 4.000 personas, que se ponen al servicio de un lenguaje en el que los cuerpos transmiten mensajes vinculados a la memoria brasileña. Celebrar a las grandes mujeres y hombres en el carnaval es, por lo tanto, inherente a la naturaleza narrativa y reflexiva de la fiesta. Es alegría con seriedad, celebración con análisis y la construcción y consolidación de valores sociales y culturales”, añade Fabato, que es coautor del libro “Para que todo comience el jueves”.
Un homenaje en año de elecciones
Pero, en año electoral, la elección de la escuela de samba de Niterói ha creado bastante recelo entre las filas de la oposición y ha generado una fuerte polémica, incluso porque el desfile será retransmitido íntegramente por la TV Globo (como todos los desfiles), lo que le otorgará a Lula mucha visibilidad antes sus posibles votantes.
La principal denuncia vino de la senadora Damares Alves, que fue ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos durante el Gobierno del ultraderechista y ahora condenado por intento de golpe de Estado, Jair Bolsonaro. Junto a otros congresistas de la oposición, presentó una denuncia ante el Ministerio Público Electoral y la Fiscalía General del Estado cuestionando el uso de los fondos federales para fines políticos.
Los parlamentarios consideran que homenajear a Lula en año electoral equivale a una campaña prematura en beneficio del actual presidente de la República. Esto porque cada escuela de samba de Río de Janeiro recibe anualmente un millón de reales (unos 191.000 dólares) de la Agencia Brasileña de Promoción Turística Internacional (Embratur). Además, Damares argumentó que el desfile podría servir como plataforma para críticas al expresidente de derecha.
A principios de febrero, el Tribunal de Cuentas de la Unión solicitó la suspensión parcial de los fondos públicos destinados a la escuela de samba Académicos de Niterói. El organismo de control entiende que puede haber “mal uso” de los fondos públicos. “El uso indebido de fondos públicos, en violación de los principios de inalienabilidad del interés público, imparcialidad y moralidad, puede llevar a la anulación total o parcial del contrato, a la obligación de reembolsar al tesoro público, entre otras consecuencias”, puede leerse en un extracto del análisis realizado por el auditor Gregório Silveira de Faria.
“El Carnaval es uno de los mayores escaparates culturales y turísticos de Brasil al mundo, con transmisiones globales a millones de espectadores en más de 160 países. Es una expresión cultural que fortalece la imagen de Brasil como un destino creativo, diverso, inclusivo y vibrante, impulsando el turismo durante y después de las festividades. Las proyecciones indican un aumento del 26% en la llegada de turistas extranjeros a Brasil para el Carnaval de este año. Solo en Río de Janeiro, se espera que el Carnaval genere más de 5.700 millones de reales (1.090 millones de dólares)”, señala la Embratur en un comunicado oficial.
El presidente de este órgano federal, Marcelo Freixo, enfatizó que la función de Embratur es promover el turismo, sin interferir en la selección artística de los eventos. “La escuela es una entidad privada y decide a quién homenajear. Lo que nos toca es patrocinar el carnaval”, afirmó al mismo tiempo que destacaba que los 12 millones de reales (2,3 millones de dólares) invertidos en este espectáculo se distribuyen de forma equitativa entre las 12 escuelas de samba del grupo especial de Río de Janeiro.
Anderson Pipico, quien es presidente honorario de la escuela de samba Académicos de Niterói y también concejal del Partido de los Trabajadores de Lula (PT) afirmó a la prensa brasileña que la solicitud del Tribunal de Cuentas constituye una “censura” y que Brasil “aún no está en período electoral”. “La libertad de expresión debe defenderse como un valor prioritario en nuestra sociedad y forma parte de nuestra democracia. Por lo tanto, cualquier acción en este sentido, en mi opinión, constituye una restricción a la escuela”, añadió.
Finalmente, el 12 de febrero, el Tribunal Superior Electoral rechazó de forma unánime prohibir el polémico desfile, a tan solo tres días de su celebración. La relatora del caso, Estela Aranha, designada por el mismo Lula, desestimó las acciones presentadas por algunos congresistas. Su principal argumento fue que restringir eventos artísticos y culturales con antelación “porque existen noticias de manifestaciones políticas” constituiría una “censura previa e indirecta y una restricción desproporcionada del debate democrático”.
La jueza también afirmó que no es posible reconocer una campaña electoral anticipada en un evento que aún no ha ocurrido, pero que cualquier posible delito electoral podrá ser investigado posteriormente. Por su parte, la jueza Cármen Lúcia, que también integra la Corte Suprema, señaló que la celebración del carnaval no puede ser una “ventana” para delitos electorales y que existe un “riesgo muy concreto, plausible, de que ocurra alguna ilegalidad” en este caso, lo que sería analizado por la Justicia Electoral, en el caso de ocurrir.
La cuestión de fondo es que recientemente la Corte Electoral brasileña inhabilitó a Bolsonaro por utilizar la conmemoración del 200 aniversario de la independencia de Brasil con fines electorales, en 2022.
Para algunos juristas, algunos fragmentos de la canción, aunque no constituye propaganda anticipatoria, estarían en el límite de la legalidad y podrían caracterizar abuso de poder. El riesgo último que corre Lula es ser declarado inelegible o perder el mandato.
Para evitar cualquier problema, el Gobierno de Lula ha pedido a todos los ministros que no participen en el desfile del Sambodromo, aunque está previsto que lo haga la esposa del mandatario, Janja Lula. Uno de los principales peligros que apuntan algunos juristas es que durante el desfile alguien pida el voto para Lula, lo que está prohibido en año electoral. El propio Lula fue invitado por la escuela de samba a desfilar. De momento, todo apunta a que se limitará a asistir desde el palco del Ayuntamiento de Río de Janeiro.
Académicos de Niterói, que el año pasado fue la campeona en la serie B y ascendió al Olimpo de la serie A, corre el riesgo de ser rebajada este año. Eso no se debe a su decisión de contar la historia del presidente Lula. Más bien es la maldición de las escuelas menos consolidadas, que difícilmente consiguen mantenerse en la máxima división.
Por cierto, Lula ya tuvo otro desfile temático en 2012, realizado gracias a la escuela Lula Gaviões da Fiel de S. Paulo. Sin embargo, en aquel año la presidente era su aliada Dilma Rousseff. En aquella ocasión, los percusionistas comenzaron a tocar vestidos de obreros de la construcción y se transformaron en presidentes hacia el final del desfile, con trajes, corbatas y bandas presidenciales. La presentación definió la vida del presidente como la “saga de un niño soñador”.


