En medio de una ambiciosa gira de once días por cuatro países africanos, con una primera parada histórica en Argelia, el papa León XIV ha tenido que enfrentarse a un choque inesperado: las críticas de Donald Trump, descontento con los recientes cuestionamientos del líder de la Iglesia católica sobre Venezuela e Irán.
En una extensa publicación en su red social Truth Social, el presidente estadounidense calificó a León XIV de «débil contra el crimen» y «terrible en política exterior» y lo instó a «dejar de complacer a la izquierda radical y concentrarse en ser un gran papa, no un político» porque «está perjudicando a la Iglesia católica«.
«No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz»
«No quiero un papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear. No quiero un papa que considere terrible que Estados Unidos haya atacado a Venezuela (…). Y no quiero un papa que critique al presidente de Estados Unidos cuando estoy haciendo exactamente aquello para lo que fui elegido», declaró Trump.
También sugirió que Robert Francis Prevost, nacido en Chicago, debería «estar agradecido» ya que, según Trump, fue electo papa «porque era estadounidense, y pensaron que sería la mejor forma de lidiar» con el republicano.
La arremetida de Trump contra el máximo representante de la iglesia católica también estuvo seguida de la difusión de una imagen generada con inteligencia artificial, en la que se retrató a sí mismo como Jesucristo.
Posteriormente, consultado por periodistas que lo acompañaban en el avión rumbo a Argelia, León XIV aseguró no tener «miedo a la Administración Trump» y prometió seguir «levantando la voz para construir la paz» porque es «lo que la Iglesia tiene que hacer».
«No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz», insistió el papa, en tono tranquilo, a la vez que sugirió que Trump «creo que no está entendiendo lo que es el mensaje del evangelio».
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Una histórica visita a Argelia, con el foco en el «perdón» y la coexistencia
Las palabras expresadas por León XIV a los periodistas en el avión papal se vieron reflejadas en su llegada a Argelia, país al que llegó para promover la coexistencia cristiano-musulmana en un momento de conflicto global y para impulsar el «perdón» y la «reconciliación» frente a las heridas aún abiertas en el país por la lucha por la independencia contra Francia (1954-1962) y la guerra civil (1991-2002).
Tras ser recibido por el presidente Abdelmadjid Tebboune en el aeropuerto internacional de Alger, León XIV eligió el monumento a los mártires de la independencia para brindar sus primeras palabras, en inglés y ante varios miles de personas: «Dios desea la paz para todas las naciones: una paz que no sea simplemente la ausencia de conflicto, sino una expresión de justicia y dignidad».
En el marco de los ocho años de guerra de emancipación, cientos de miles de argelinos murieron, mientras que las fuerzas francesas torturaron a detenidos, hicieron desaparecer a personas y devastaron aldeas enteras como parte de su intento de sofocar la revolución y mantener el poder.
Es por eso que León XIV dijo saber «lo difícil que es perdonar», pero remarcó que «mientras los conflictos se multiplican en todo el mundo, no podemos añadir resentimiento sobre resentimiento, generación tras generación». «Al final, la justicia siempre triunfará sobre la injusticia, así como la violencia, a pesar de las apariencias, nunca tendrá la última palabra», subrayó.
En la primera visita de un líder de la Iglesia católica al país norafricano, León XIV también recorre este lunes la Gran Mezquita de Argel, un gesto con el que pretende enviar un mensaje de convivencia entre la pequeña comunidad católica de unas 9.000 personas, sobre todo extranjeras, y la mayoría musulmana sunita de aproximadamente 47 millones.
Aunque la coexistencia está consagrada en la constitución argelina, que reconoce «religiones distintas del islam» y les permite practicar su fe siempre que respeten el orden público y las normas, el proselitismo religioso de no musulmanes hacia fieles del islam es un delito y algunas iglesias de otras ramas del cristianismo han sufrido persecución y el cierre de sus instituciones.
De hecho, Estados Unidos ha incluido a Argelia en su lista de vigilancia especial por «haber cometido o tolerado graves violaciones de la libertad religiosa».
Selma Dénane, una estudiante que vive en Annaba, en la costa de Argel, le señaló a la agencia AP que, aunque es «positivo» que el papa visite Argelia, quedarán interrogantes cuando se marche: «¿Qué cambiará después? ¿Podrán los cristianos decir ‘soy cristiano’ sin miedo ni estigmatización?».
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Una recorrida tras los pasos de San Agustín
Este lunes 13 de abril, en Argelia, León XIV también rindió homenaje a los 19 mártires católicos fallecidos en el marco de la brutal guerra civil, conocida localmente como la «década negra», un período en el que unas 250.000 personas murieron en el marco del combate del Ejército contra la insurgencia islamista.
Entre las 19 víctimas católicas –que fueron beatificadas en 2018, en la que fue la primera ceremonia de ese tipo en el mundo musulmán– se incluyen siete monjes trapenses del monasterio de Tibhirine, al sur de Argel, que fueron secuestrados y asesinados en 1996 por combatientes islamistas, así como dos monjas españolas de la congregación religiosa agustina, a la que pertenece el papa.
Lourdes Miguélez –una de dos sobrevivientes de ese ataque y que, junto a otras cuatro monjas, permanece en el país, donde dirigen un proyecto de servicios sociales desde la basílica de Argel– señaló, antes de un encuentro privado con el papa, que los mártires católicos «dieron su vida por Dios, por Jesús, por la Iglesia, por el pueblo argelino, porque no querían abandonar el país, ni siquiera en los momentos más difíciles».
Para León XIV, además, el viaje está estrechamente ligado a su misión pastoral y personal porque su orden religiosa se inspiró en las enseñanzas de San Agustín de Hipona, nacido en el siglo IV en lo que hoy es Argelia y donde pasó casi toda su vida, a excepción de cinco años.
El papa, quien se proclamó «hijo de San Agustín» durante su presentación hace casi un año, recorrerá este martes las huellas de su guía espiritual durante una visita a Annaba, la antigua Hipona, donde San Agustín fue obispo durante tres décadas.
Tras la visita de dos días a Argelia, León XIV continuará con su apretada agenda en el continente africano, que le llevará también a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, país en el que concluirá su gira el 23 de abril próximo.
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Con AP y EFE










