Venezuela y su transición frustrada: “Se llevaron a Maduro, pero todo sigue igual. Incluso peor”

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Para algunos venezolanos, la esperanza de una transición democrática sigue respirando aunque de forma entrecortada. Para otros, ya no existe. “Se llevaron a Maduro, sí, pero todo sigue igual. Diría que hasta peor”, me dijo Pablo A., un biólogo y padre de familia que fue despedido de una institución pública por negarse a votar por Maduro y que desde hace un año se gana la vida vendiendo quesos blancos a domicilio. Desde enero, Pablo ha visto cómo se han reducido las ventas y la mercancía “se le queda fría”, intentando mantener el paso en una carrera desesperada contra la inflación.

Según el Banco Central de Venezuela, en el primer bimestre de 2026 la inflación acumulada en Venezuela alcanzó 51.94% mientras que la anualizada (calculada entre febrero de 2025 y febrero de 2026) superó el 600%, lo que la mantiene como la inflación más alta del mundo y con el mayor incremento de precios de toda Latinoamérica. Aunque hay que decir que la publicación de estas cifras representa un avance, dado que no se publicaban reportes oficiales desde noviembre de 2024, siguiendo la política de opacidad administrativa que había caracterizado al chavismo.

El cierre de pequeños negocios en Caracas ha sido una tendencia marcada durante los primeros 100 días del interinato de Rodríguez. Francisco P., un comerciante de 60 años, no tuvo más remedio que bajar la reja de su tienda familiar, fundada por su padre cinco décadas atrás, cuando llegó a Venezuela desde Portugal como inmigrante. “La gente no está comprando y los impuestos municipales me tienen ahogado. Prefiero cerrar a ver si mejoran las cosas”, me dijo.

Mientras tanto, en las zonas populares, a medida que se va desvaneciendo la imagen de Maduro, también desaparecen algunos programas sociales como las bolsas de alimentos subsidiados conocidas como Clap. Zenaida V., quien ganaba 30 dólares por jornada como trabajadora del hogar en casas particulares, sin ningún otro tipo de beneficio, le extraña que desde febrero no hayan llegado las bolsas de comida a su barrio pese a que ya las pagaron.

Venezuela

Un opositor al gobierno de Delcy Rodríguez se enfrenta a la policía durante una manifestación en Caracas el 9 de abril de 2026 para exigir aumentos salariales y de pensión.

Juan BARRETO / AFP via Getty Images

Los venezolanos recibieron con escepticismo el aumento salarial “responsable” para el primero de mayo que anunció Rodríguez el 8 de abril. Desde 2022, el salario mínimo en Venezuela se ubica en 130 bolívares, lo que equivale a menos de un dólar al mes, aunque con bonificaciones extra, puede redondearse en unos 130 dólares mensuales que igual no alcanzan para cubrir la canasta básica alimentaria, valorada en 600 dólares.

Derechos desbloqueados

Ante la aguda y sostenida crisis económica, social y política, a muchos venezolanos les cuesta apreciar que sí está ocurriendo cierta distensión en algunos sectores tras la caída de Maduro. Las redes sociales son algunos de esos espacios donde se percibe el retorno de la libertad de expresión y la represión digital se ha visto reducida. En X (antes Twitter), se leen cada vez más las notificaciones de algún usuario que “posteó por primera vez en bastante tiempo”. La gente está volviendo a textear sus reclamos, a opinar en voz alta, a señalar las contradicciones del llamado “nuevo momento político”, en el que los funcionarios chavistas, hasta hace poco antiimperialistas, ahora atienden a pies juntillas todas las instrucciones de Estados Unidos. Son algunas muestras de que el miedo paralizante de los meses posteriores al fraude electoral del 28 de julio de 2024 se ha esfumado.

En la televisión y en la radio también se notan los cambios en el primer trimestre de 2026. Por un lado, el oficialismo ha cerrado espacios ilustrativos de propaganda como La Hojilla y Zurda Conducta, dedicados a difamar a activistas de oposición y todo aquel que se opusiera al régimen madurista. También, el programa Con el Mazo Dando, conducido por “el Número 2” del chavismo, Diosdado Cabello, secretario general del partido de gobierno, PSUV, y ministro de Interior y Justicia, ha graduado el volumen de sus ataques en pantalla.

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