
Tres años después del inicio de la guerra, Sudán se ha convertido en el epicentro de la mayor crisis humanitaria del planeta. Más de 11 millones de personas han sido desplazadas, alrededor de 33 millones de sudaneses necesitan ayuda humanitaria y el Ejército regular de al-Burhan y los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) se disputan enclaves estratégicos del país.










