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La tecnología detrás de la Fórmula 1 del hielo, el bobsleigh olímpico

La tecnología detrás de la Fórmula 1 del hielo, el bobsleigh olímpico
  • Publishedfebrero 16, 2026

El bobsleigh olímpico se trata de velocidad, potencia y precisión técnica en pistas de hielo de más de 1.5 kilómetros de longitud, alternando curvas peraltadas con cambios constantes de pendiente y rectas que alcanzan impresionantes velocidades de hasta 145 km/h. Esta síntesis hace que uno de los deportes de invierno más peligrosos del programa olímpico sea espectacular, pero también impredecible y lleno de adrenalina, tanto para los participantes como para los espectadores.

Sobre el bobsleigh

No es casualidad que, ya sea en el formato tradicional de cuatro personas, en parejas o incluso en solitario, el bobsleigh sea considerado la Fórmula 1 del hielo. Después de todo, los atletas están sometidos a fuerzas gravitacionales superiores a 5G (similares a las que experimentan los pilotos de aviones militares), y existe una búsqueda constante de innovación con respecto a los detalles del trineo y el equipo utilizado por los bobsleighers, sin descuidar la precisión milimétrica necesaria requerida durante las tres fases que caracterizan la carrera: empuje inicial, dirección técnica y frenado final.

Presente en la versión masculina de cuatro desde los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Chamonix en 1924, el bobsleigh introdujo las competencias femeninas en 2002 (con la carrera por parejas), añadiendo el monobob en 2022. Desde los primeros modelos de madera (el mismo material que usaban los turistas británicos cuando comenzaron a improvisar descensos en trineo durante la segunda mitad del siglo XIX), el bobsleigh ha sido sinónimo de acero por años. Este material sigue utilizándose en parte hoy en día, aunque en las últimas décadas ha sido sustituido por la fibra de carbono, que garantiza una mayor ligereza y resistencia.

Como disciplina que combina el desarrollo técnico con la carrera contrarreloj, el bobsleigh siempre ha sido un deporte sensible a las innovaciones tecnológicas. Su evolución ha estado marcada por una serie de restricciones relacionadas con la seguridad de los atletas, como el peso y el tamaño de los trineos. El bobsleigh de dos personas puede tener una longitud máxima de 2.7 metros y un peso de 390 kg (incluyendo la tripulación), mientras que el de cuatro personas no puede superar los 630 kg y los 3.8 metros de longitud. El límite de peso fue una medida necesaria para estandarizar las condiciones de competencia y frenar el uso de especialistas atléticos que, aunque no practicaban el bobsleigh, en el pasado habían resultado decisivos para el éxito final de sus equipos gracias a la fase de empuje. Un aspecto nada casual, ya que se trata precisamente de uno de los ámbitos de este deporte en los que la tecnología tiene mayor impacto.

El calzado con clavos personalizados de Alemania

En los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, Alemania ganó 27 medallas, 16 de ellas en bobsleigh, luge y skeleton. Son disciplinas en las que los atletas alemanes han destacado históricamente, gracias a una rica tradición pero también a su enfoque en la innovación. Entre los socios estratégicos de la Federación Alemana de Bobsleigh y Luge (BSD) se encuentra BMW, que introdujo los clavos personalizados: una herramienta crucial para el rendimiento de los atletas de bobsleigh.

Los primeros 30-50 metros suelen ser decisivos en las carreras olímpicas de esta disciplina, ya que es el único momento en el que los atletas pueden impulsarse para maximizar la aceleración del trineo. Después de ese punto no hay margen de intervención; solo se necesita dirigir el bobsleigh y, una vez que cruza la línea de meta, frenar para evitar impactos repentinos. Al darse cuenta de la sincronía de los movimientos del equipo, crucial para liberar la potencia general, BMW se dio cuenta de que modificar el calzado de los corredores de bobsleigh mejoraría su rendimiento (especialmente porque hasta entonces los atletas usaban modelos estándar de calzado), agregándoles 250 pequeños clavos afilados que se agarran al hielo y convierten la energía en movimiento.