«El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos»: el papa León XIV durante su visita a Camerún

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Si durante gran parte de su primer año como papa, León XIV cultivó mayormente un perfil bajo, eso parece haber cambiado. Desde inicios de año, el sumo pontífice ha elevado el tono de sus críticas, en particular contra la guerra en Irán y los conflictos bélicos en general, lo que le ha valido recientes ataques del presidente estadounidense Donald Trump.

En el marco de su maratónica gira por países africanos, el jefe de la Iglesia católica ha profundizado sus posturas y, esta vez en Camerún, dedicó duras palabras contra el «puñado de tiranos» que arrasa el planeta con guerras y la explotación de recursos, así como aquellos que «manipulan la religión y el nombre mismo de Dios para su propio beneficio militar, económico y político».

Si bien el papa evita ponerle nombres propios a sus críticas, estos fuertes mensajes resuenan en medio de su rifirrafe con Trump, quien le ha dedicado mensajes ofensivos el domingo –tildándolo de «débil contra el crimen y terrible en política exterior»– y el martes –pidiendo que «alguien le avise» sobre la represión del régimen iraní contra manifestantes–.

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Del mismo modo, el mandatario estadounidense viene de publicar en sus redes sociales imágenes generadas con inteligencia artificial: primero, una que lo retrataba como una figura similar a Jesús –que borró tras las críticas generalizadas, incluyendo de sectores afines a su figura–, y luego otra en la que es abrazado por Jesucristo.

No es la primera vez que el papa cuestiona la utilización de la religión para justificar los conflictos bélicos. El mes pasado aseguró que Dios rechaza las oraciones de líderes con «manos manchadas de sangre», comentarios que se interpretaron como un dardo por elevación al secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien ha recurrido al lenguaje cristiano para respaldar la guerra iniciada por Washington e Israel contra Irán.

«Quienes saquean los recursos suelen invertir gran parte en armas»

En Bamenda –epicentro del conflicto de casi una década en Camerún entre separatistas anglófonos y el Estado francófono–, León XIV llegó a la catedral de San José bajo escolta militar, en un vehículo con ventanas blindadas, bendiciendo a la multitud que se congregó para recibirlo.

El papa León XIV llega para celebrar la misa en el aeropuerto de Bamenda, Camerún, el 16 de abril de 2026.
El papa León XIV llega para celebrar la misa en el aeropuerto de Bamenda, Camerún, el 16 de abril de 2026. © Andrew Medichini / AP

En el inicio de su jornada, presidió allí una reunión por la paz con un jefe tradicional de los mankon –comunidad que donó las tierras para la edificación de la catedral en los años 70–, un moderador presbiteriano, un imán y una monja católica, con el objetivo de destacar el movimiento interreligioso que busca poner fin al conflicto y apoyar a sus víctimas.

«¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!», subrayó.

Fue entonces que León XIV cargó contra «quienes saquean los recursos de la tierra» y que «suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en una espiral de desestabilización y muerte sin fin», a la vez que aseveró que «el mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios».

«Los señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. Disimulan no ver que se necesitan miles de millones de dólares para matar y devastar, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y reconstruir», sentenció.

En ese encuentro, el papa también escuchó las historias de la hermana Carine Tangiri Mangu, quien describió haber sido secuestrada y tomada como rehén por tres días en noviembre pasado, y del imán Mohamad Abubakar, quien contó cómo hombres armados «invadieron» su mezquita durante los rezos ese mismo mes y mataron a tres personas.

Desde 2016, en las regiones anglófonas del noroeste (región de la que Bamenda es la principal ciudad) y sudoeste de Camerún, grupos separatistas que se sienten despreciados por el Estado francófono han mantenido enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales, un conflicto sin visos de resolución que ha causado cerca de 6.500 muertos y más de 500.000 desplazados.

Según cifras de la ONU, además, 1,8 de los 4 millones de habitantes de las regiones anglófonas necesitan ayuda humanitaria y unos 250.000 niños se ven afectados por el cierre de escuelas.

El conflicto encuentra sus raíces en el pasado colonial de Camerún. Antiguo asentamiento alemán, el país fue dividido entre Reino Unido y Francia tras la Primera Guerra Mundial. La parte francesa obtuvo la independencia en 1960 y la zona británica, más pequeña, lo hizo un año después, pero desde entonces aseguran ser marginalizados política y económica por el poder central.

Los esfuerzos por alcanzar un acuerdo de paz han sido escasos en casi una década, aunque el papa rescató que la crisis «no haya degenerado en una guerra religiosa» y se mostró esperanzado en que líderes cristianos y musulmanes puedan realizar una mediación para poner fin a los enfrentamientos.

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Una misa masiva en medio de una breve tregua

Para la visita del papa, la Alianza de la Unidad, plataforma que reúne a diversos grupos separatistas, anunció una tregua de tres días en reconocimiento de la «profunda importancia espiritual» de su viaje y para permitir la libre circulación de civiles y visitantes.

Por la tarde, en el aeropuerto de Bamenda, León XIV ofició una misa multitudinaria para unas 20.000 personas estallaron en júbilo cuando dio una vuelta en su papamóvil cubierto.

Personas esperan al Papa León XIV en Bamenda, Camerún, el 16 de abril de 2026.
Personas esperan al Papa León XIV en Bamenda, Camerún, el 16 de abril de 2026. © Andrew Medichini / AP

En ese contexto, denunció «el mal causado desde afuera por aquellos que, en nombre de la ganancia, siguen entrometiéndose en el continente africano para explotarlo y saquearlo», un mensaje que recoge el guante del «¡manos fuera de África!» manifestado por el papa Francisco en su viaje a Congo en 2023.

En ese sentido, el sumo pontífice afirmó que «las esperanzas en un futuro de paz y reconciliación, en el que cada uno es respetado en su dignidad y a cada uno se le garantizan sus derechos fundamentales, se debilitan continuamente a causa de los numerosos problemas que afligen a esta tierra bellísima».

Entre los problemas que frenan el desarrollo del continente, y en particular de Camerún, León XIV denunció «la corrupción moral, social y política, sobre todo vinculada a la gestión de la riqueza», que llevan a «graves y derivados problemas que aquejan al sistema educativo y al ámbito sanitario; así como la enorme migración al extranjero, en particular la de los jóvenes».

Ya a su llegada a Yaundé, la capital camerunesa, el miércoles el papa había instado al gobierno de la nación centroafricana –liderada por Paul Biya, el presidente más longevo del mundo a sus 93 años, señalado por acusaciones de corrupción y por la represión contra manifestantes y opositores– a erradicar esa corrupción y resistir «los caprichos de los ricos y poderosos».

Tras la misa, el papa regresó a Yaundé y mañana volverá a trasladarse en avión hasta Duala, donde se esperan su homilía más masiva de esta recorrida por países africanos, con una participación estimada de 600.000 personas. El sábado concluirá su visita a Camerún y partirá a Angola, penúltima parada de su gira por cuatro naciones, que ya pasó por Argelia y concluirá en Guinea Ecuatorial.

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Con Reuters, AP y EFE

«El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos»: el papa León XIV durante su visita a Camerún
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