Calificación WIRED: 8/10
Hay muy pocos fabricantes que realmente intentan hacer un buen teléfono económico. TECNO es uno de ellos. De forma discreta, pero con pasos firmes, ha ido ganando terreno en mercados emergentes. No reinventa la rueda, pero entiende bien lo que muchos usuarios necesitan: teléfonos que se vean bien, no se traben y tengan buena batería.
Su nuevo dispositivo, el POVA Curve 2, es su primer “monstruo de batería”. Su configuración no es común, más bien integra una celda de 8,000 mAh, el límite práctico de 2026, dentro de un cuerpo sorprendentemente delgado de 7.42 mm. A eso se suma un chip MediaTek Dimensity 7100, de gama media reciente, y una pantalla curva AMOLED de 144 Hz. Varias de sus especificaciones son propias de teléfonos que cuestan el doble.
Lo he usado como teléfono personal durante las últimas semanas gracias a una unidad cedida por la marca. Esta fue mi experiencia.
Teléfono con músculo, pero dependiente del soporte de la marca
El principal reto de los teléfonos económicos es su rendimiento a largo plazo. Los recortes de hardware para mantener el precio bajo dejan muy poco margen para errores. Sobre el papel, el POVA Curve 2 tiene potencia de sobra. La serie POVA está pensada para ofrecer buen desempeño sin inflar el costo, y los 16 GB de RAM (con expansión virtual) deberían ser más que suficientes.
Sin embargo, el rendimiento fue irregular al inicio. El teléfono presentaba microtirones al abrir apps y navegar, algo inesperado para este chip. Revisando ajustes encontré una actualización pendiente. Tras instalarla, el comportamiento cambió por completo. Pasó de sentirse torpe a funcionar casi como un gama alta.
Es probable que la capa de personalización necesitaba optimización y ese ajuste llegó después. Cuento esta experiencia personal porque me parece clave para entender este dispositivo. El hardware tiene potencial, pero la experiencia dependerá del soporte continuo de TECNO.











