Israel y Líbano esperan nuevos diálogos entre amenazas y ataques israelíes en el sur de su vecino país

service
Compartir

Comparte este artículo

o copie el enlace

Aunque en el papel está vigente un aparente cese al fuego desde el pasado jueves, la realidad en el sur de Líbano arroja una imagen distinta.

Las tropas israelíes –apostadas entre 8 y 10 kilómetros dentro del sur libanés a lo largo de la denominada ‘línea amarilla’, que aísla del resto del país a unos 50 municipios– continúan demoliendo viviendas y otros edificios civiles, cumpliendo su promesa de arrasar y volver inhabitables los poblados del área para establecer allí una «zona de seguridad», tal como hizo en Gaza.

Según el canal de televisión Al-Manar, perteneciente al grupo chiita Hezbolá, el Ejército israelí habría llevado a cabo en la madrugada del martes 21 de abril «operaciones de demolición» en al menos dos áreas de Khiam. La ministra de Educación libanesa, Rima Karamé, denunció que en esa ciudad, los soldados israelíes han destruido escuelas públicas.

Por su parte, la Agencia Nacional de Noticias de Líbano (ANN) también reportó la destrucción deliberada de viviendas e infraestructuras en Beit Lif, Chamaa, Al-Bayada y Naqoura.

Asimismo, el Ejército israelí confirmó un bombardeo de uno de sus aviones de combate por primera vez desde el inicio de la frágil tregua. Según la entidad castrense, el ataque apuntó contra supuestos milicianos de Hezbolá que suponían «una amenaza inmediata» contra los soldados que ocupan el sur libanés, en la zona de Al-Qusayr.

Niños viajan de pie en una camioneta mientras pasan junto a edificios dañados por un ataque israelí en la aldea de Mansouri, al sur del Líbano, el 21 de abril de 2026.
Niños viajan de pie en una camioneta mientras pasan junto a edificios dañados por un ataque israelí en la aldea de Mansouri, al sur del Líbano, el 21 de abril de 2026. © Zohra Bensemra / Reuters

Es el segundo día consecutivo en el que Israel realiza ataques aéreos en el sur de Líbano, después de que el lunes un dron israelí bombardeara a presuntos combatientes de la milicia chiita, mientras que autoridades libanesas denunciaron seis heridos por fuego israelí en la localidad de Qaqaiyat al Jisr, en el distrito de Nabatieh.

El medio Al-Manar también informó de un bombardeo en la zona de Wadi al Hujair, dos ataques de artillería contra Kfar Chouba y Kounin, y tiroteos con armas automáticas en Chamaa y Tayr Harfa.

Según el Centro Nacional para Peligros Naturales y Alerta Temprana, desde la medianoche del jueves y hasta el domingo al mediodía se habían registrado 220 violaciones del acuerdo de cese de hostilidades, incluyendo 52 ataques de artillería, 15 incidentes con ametralladoras y siete bombardeos.

De su lado, el Ejército israelí acusó a Hezbolá de violar el cese a fuego este martes, con el supuesto lanzamiento de varios cohetes hacia las tropas instaladas en el área de Rab al-Thalathine, en el sur libanés; y con el presunto envío de un dron que fue interceptado antes de alcanzar territorio israelí, pero que disparó las sirenas en las comunidades de Kfar Yuval y Ma’ayan Baruch.

Retórica combativa eleva las tensiones

Mientras Israel y Líbano tienen previsto su segunda ronda de diálogos a nivel de embajadores este jueves 23 de abril en Washington, las declaraciones cruzadas no contribuyen al optimismo sobre el curso de las negociaciones.

En diálogo con el periódico libanés Al-Joumhouria, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, aseguró que Líbano «no puede tolerar perder ni un metro de su territorio» y advirtió que si Israel «mantiene su ocupación, ya sea de zonas, posiciones o trazando líneas amarillas, sentirá el olor de la resistencia cada día».

«Si insisten en permanecer, se enfrentarán a la resistencia, y nuestra historia lo demuestra», insistió Berri, líder del Movimiento Amal –aliado de Hezbolá– y el político chiita de mayor rango en la estructura de poder del Estado libanés.

Por otro lado, el jefe del Legislativo consideró innecesarias las negociaciones directas entre Líbano e Israel, pero aclaró que no se opone a los diálogos bajo una mediación, de los cuales recordó haber liderado «largas sesiones» en los últimos años. Asimismo, llamó a la cautela a las personas desplazadas que intentan regresar al sur de Líbano, alegando su desconfianza en la «traición israelí».

El tono confrontativo también estuvo presente del lado israelí, que conmemoró entre el lunes y el martes el denominado Día de la Memoria, en recuerdo de los soldados caídos en combate y las víctimas civiles del terrorismo.

En ese contexto, el ministro de Defensa, Israel Katz, remarcó que el primer ministro Benjamin Netanyahu y él han ordenado a su Ejército «actuar con dureza, incluso durante el cese al fuego, para defender a nuestros soldados en Líbano» y aseguró que la «actividad militar» continuará «si el gobierno libanés no cumple su compromiso» de desarmar a Hezbolá.

Asimismo, Katz responsabilizó, en un retorcido argumento, al partido-milicia chiita de provocar la destrucción de las «comunidades chiitas en Líbano» causada por Israel y sostuvo que el líder de Hezbolá, Naim Qassem, «pagará con la pérdida de viviendas y territorios –como le pasó a Hamás en Rafah y Beit Hanoun en Gaza– hasta que también pague con la pérdida de su cabeza».

Washington espera una nueva ronda de diálogos

Es en este contexto de inestabilidad y clima combativo que Estados Unidos acogerá este jueves en Washington el segundo encuentro de embajadores entre Israel y Líbano.

Más allá de que la primera ronda, celebrada la semana pasada, resultó histórica por tratarse de los contactos de más alto nivel entre ambos Estados en décadas, cada parte parece llegar a la mesa de negociaciones con expectativas diferentes, lo que dificulta el éxito de las negociaciones.

Pese al rechazo de Hezbolá, el gobierno libanés apuesta por estas conversaciones directas para conseguir el retiro de las tropas israelíes y, al menos, retornar al escenario del anterior cese al fuego de 2024, acuerdo que, de todas maneras, fue vulnerado múltiples veces por Israel.

Leer tambiénDiálogos bajo fuego: las claves de las negociaciones entre Líbano e Israel en Washington

En ese pacto, Beirut se comprometía a desarmar a Hezbolá, algo que lleva intentando hacer de forma pacífica desde hace un año, sin éxito.

De su lado, forzado a la mesa de negociaciones por la presión de la Administración de Donald Trump, Netanyahu ha intentado presentar los diálogos como una «oportunidad histórica» para alcanzar una «paz duradera» con Líbano.

Es poco probable que eso ocurra en estas negociaciones, teniendo en cuenta la desconfianza entre las partes y el recuerdo fresco de los brutales ataques israelíes que han matado a casi 2.300 personas en Líbano desde que el país fue arrastrado al conflicto regional el 2 de marzo, cuando Hezbolá abrió fuego contra el norte de Israel en apoyo a Irán.

El presidente francés Emmanuel Macron estrecha la mano del primer ministro libanés Nawaf Salam en el Palacio del Elíseo, en París, el 21 de abril de 2026.
El presidente francés Emmanuel Macron estrecha la mano del primer ministro libanés Nawaf Salam en el Palacio del Elíseo, en París, el 21 de abril de 2026. © Ludovic Marin / AFP

Buscando respaldo a la posición de su gobierno frente a la frágil tregua y las negociaciones con Israel, el primer ministro libanés Nawaf Salam fue recibido este martes por el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, en París.

En la previa, el Elíseo señaló que Macron reafirmaría a Salam «su compromiso con el respeto estricto del cese al fuego» –aunque Israel ha rechazado cualquier involucramiento de Francia en las negociaciones–, con «la integridad territorial de Líbano» y con «las medidas adoptadas por el Estado libanés para garantizar plenamente su soberanía y el monopolio del uso de la fuerza», en referencia al intento de desarme de Hezbolá.

Según Reuters, una fuente de la presidencia francesa declaró que las negociaciones entre Israel y Líbano deben dar como resultado una solución duradera y que esta no puede incluir el establecimiento de una ‘zona de amortiguación’ israelí permanente en el sur de Líbano.

Con Reuters, EFE y medios locales

Israel y Líbano esperan nuevos diálogos entre amenazas y ataques israelíes en el sur de su vecino país
wpChatIcon
    wpChatIcon