
Expertos analizan el «Consenso de Londres» y el rol del Estado en la economía
El pensamiento económico está dando un giro de timón, y América Latina no quiere quedarse mirando desde la orilla. En un encuentro que marca distancia con las recetas del pasado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la London School of Economics (LSE) se sentaron en Santiago de Chile para diseccionar el llamado «Consenso de Londres».
No se trata de un simple seminario académico. Lo que estuvo sobre la mesa este martes fue la urgencia de actualizar la narrativa con la que la región intenta salir del estancamiento. El Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, fue tajante: las ideas importan porque son las que movilizan o paralizan a las sociedades. Para el funcionario, es momento de admitir que los esquemas de hace 35 años ya no dan abasto para los desafíos actuales.
El fin de las recetas mágicas
El debate giró en torno a tres ejes que hoy quitan el sueño a los ministros de Hacienda: políticas de desarrollo productivo, estabilidad con equidad y el complejo tablero del comercio global.
Durante la apertura, Salazar-Xirinachs celebró que el Consenso de Londres reivindique posturas que la CEPAL ha defendido históricamente y que antes eran vistas con recelo. Hablamos de la política industrial, de entender que la desigualdad no solo es injusta sino que «corroe» el crecimiento, y de que el Estado no puede ser un espectador pasivo en la protección del medio ambiente.
De Washington a Londres: ¿Qué cambió?
Andrés Velasco, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la LSE y exministro chileno, fue el encargado de poner los puntos sobre las íes. Velasco explicó que, tras un cuarto de siglo bajo la sombra del Consenso de Washington, la lección es clara: las políticas no pueden ser iguales para todos. Lo que funciona en un contexto puede fracasar estrepitosamente en otro.
«El Consenso de Londres nos ayuda a identificar qué es lo que definitivamente no funciona y a entender que las políticas económicas deben ser condicionales al entorno de cada país», subrayó Velasco.
Uno de los puntos más innovadores de su intervención fue el enfoque en la tecnología. En un mundo obsesionado con que la Inteligencia Artificial desplace trabajadores, la propuesta de Londres es que el progreso técnico se oriente a complementar las destrezas humanas, no a sustituirlas.
Voces de peso en el debate
El evento no se quedó en la teoría. En los paneles participaron figuras de la talla de Ricardo Hausmann (Harvard), Mario Marcel (exministro chileno) y Jessica Roldán (CAF). Entre todos, analizaron cómo pasar de la teoría a la práctica en una región que necesita, con urgencia, mejorar su productividad sin descuidar la paz social.
Al final del día, el mensaje que quedó flotando en la sede de la CEPAL es que la economía no es una ciencia exacta, sino una construcción de narrativas. Si América Latina quiere resultados distintos, debe empezar por contar su propia historia económica, una que sea más resiliente, menos desigual y mucho más realista frente a la crisis climática que ya golpea la puerta.










