Qué es la True Crime Community, el peligroso fandom que habría inspirado al atacante de Teotihuacán

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El lunes 20 de abril un hombre identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años de edad, ingresó con un arma de fuego al sitio arqueológico de Teotihuacán y disparó contra varios visitantes que subieron a la pirámide de la Luna. El tiroteo tuvo como saldo dos personas fallecidas, incluido el agresor, y 13 personas heridas. La víctima mortal fue una mujer canadiense de 32 años. Todos los heridos eran ciudadanos extranjeros: seis estadounidenses, tres colombianos, dos brasileños, un ruso y otra persona de Canadá.

Las imágenes del tiroteo circularon en medios de todo el mundo y trascendieron por el hecho de que este acto de violencia ocurrió en uno de los destinos turísticos más visitados de México, la ciudad prehispánica de Teotihuacán, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. “Lo ocurrido hoy en Teotihuacán nos duele profundamente”, indicó la presidenta Claudia Sheinbaum en sus redes sociales. “Expreso mi más sincera solidaridad con las personas afectadas y sus familias”.

El perfil del agresor

Gracias a una credencial del INE encontrada entre las pertenencias del agresor se supo que Jasso Ramírez era una persona originaria del estado de Guerrero que residía en la Ciudad de México. Además del revólver que tenía en su mano, autoridades aseguraron municiones y un cuchillo. Al momento del ataque, Jasso usaba un cubrebocas negro, vestía una camisa a cuadros y, debajo de esta, una playera con la leyenda «Disconnect and self destruct«, una supuesta referencia a una canción de la banda de rock A Perfect Circle.

Claudia Sheinbaum

La presidenta Claudia Sheinbaum ofreció una conferencia de prensa tras el tiroteo en el sitio arqueológico de Teotihuacán, en Palacio Nacional. 20 de abril de 2026.

Daniel Cárdenas/Anadolu via Getty Images

Con el paso del tiempo fueron revelados otros detalles que aportaron a la elaboración de un perfil psicológico de Julio César Jasso. “Tenía un perfil psicopático, caracterizado por una tendencia a copiar situaciones que sucedieron en otros lugares, en otros momentos y por otros personajes», dijo José Luis Cervantes, fiscal del Estado de México. Si bien el atacante operó solo, el Proyecto Global contra el Odio y el Extremismo (GPAHE, por sus siglas en inglés) apunta que el agresor tendría vínculos, al menos ideológicos, “con un espacio que se llama True Crime Community, que son fandoms que se organizan y que distribuyen contenido a través de TikTok y de Meta”.

“Este chico era fan de la masacre de Columbine y obviamente de sus perpetradores», señaló Sergio Ortiz Borbolla, director de comunicación y campañas del GPAHE. Entre las pertenencias de Jasso Ramirez figuraba una imagen modificada con inteligencia artificial en la que él posa con Eric Harris y Dylan Klebold, los dos autores del tiroteo en la Escuela Preparatoria de Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999, cuando Jasso Ramírez no era más que un bebé. En la imagen, la playera de Jasso, que dice «Disconnect and self destruct«, hace juego con las prendas que visten Harris y Klebold. Resalta el dato de que ambos ataques ocurrieron un 20 de abril, día celebrado por neonazis y supremacistas blancos por ser el natalicio de Hitler.

La comunidad del true crime o TCC surge de una fascinación por casos de la vida real de crímenes cometidos, en buena parte, por asesinos seriales, terroristas o autores de tiroteos masivos. A modo de entretenimiento, el true crime tuvo su origen moderno con la novela de no ficción de Truman Capote, In Cold Blood, resurgió en los 90 con el documental Paradise Lost: The Child Murders at Robin Hood Hills, pero en los últimos años su popularidad se ha disparado gracias al éxito de varias series de televisión, sobre todo para plataformas de streaming como Netflix (Mindhunter, Monster: The Jeffrey Dahmer Story, Making a Murderer).

Tal como documenta GPAHE, los fandoms de true crime no son distintos a otras comunidades de fans en la cultura pop: intercambian recomendaciones, organizan proyecciones y festivales, lanzan invitaciones a clubes de lectura, etcétera. Incluso pueden llegar a participar en investigaciones, como los llamados internet sleuths o detectives aficionados. Sin embargo, el problema surge cuando los fans pasan del simple consumo de contenido a idolatrar criminales. Los casos más extremos son aquellos que imitan a sus ídolos, anhelando igualar o superar la fama de estos al replicar sus actos. Estos criminales se conocen como copycats.

Qué es la True Crime Community, el peligroso fandom que habría inspirado al atacante de Teotihuacán
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