
La lucha por conseguir huevos en las islas Galápagos continúa. Mientras los hoteles garantizan omelets para los turistas, los habitantes locales enfrentan largas filas para obtenerlos. En Galápagos, el 60% de los alimentos se importa desde Guayaquil. Con unos 300.000 turistas al año, diez veces más que la población local, la escasez se agrava cuando alguno de los tres barcos que transporta la mercancía se avería. En las zonas altas, agricultoras producen alimentos orgánicos para mitigar el desabastecimiento. Mientras tanto, los campesinos piden restricciones a los productos del continente, y el Ministerio de Agricultura los capacita en técnicas más rentables.










