
Al cierre de diciembre de 2025, la región alcanzó una generación eléctrica de 153 teravatios hora (TWh)
La matriz energética de América Latina y el Caribe (ALC) atraviesa un momento de equilibrio entre sostenibilidad y seguridad del suministro. Al cierre de diciembre de 2025, la región alcanzó una generación eléctrica de 153 teravatios hora (TWh), consolidando su capacidad para abastecer a cerca de 50 millones de hogares.
Este volumen, según el reporte mensual del sistema eléctrico regional, representa un crecimiento interanual de 2.7 %, lo que confirma una expansión moderada pero constante en la demanda y producción energética.
Crecimiento eléctrico sostenido con ajustes estratégicos
El desempeño del sistema eléctrico regional ha estado marcado por ajustes en la composición de sus fuentes. Aunque la matriz sigue siendo mayoritariamente renovable, con un 65 % de participación, se registraron cambios importantes en diciembre.
La generación hidroeléctrica —históricamente dominante— cayó un 3 %, mientras que la energía eólica descendió un 1 %. En contraste, las fuentes térmicas aumentaron su participación: carbón (9 %), gas natural (7 %) y petróleo (5 %), evidenciando su papel como respaldo ante fluctuaciones climáticas.
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Este comportamiento responde a la necesidad de garantizar la continuidad del servicio eléctrico, especialmente en un contexto de variabilidad hídrica y condiciones meteorológicas inestables.
También se observó un repunte en fuentes no convencionales como la energía nuclear (11 %) y la geotermia (10 %), consideradas opciones más estables al no depender directamente del clima.
Renovables lideran pero enfrentan presión operativa
A pesar de estos ajustes, la región mantiene un claro liderazgo en energías limpias. La hidroelectricidad sigue siendo el pilar estructural, con un 43.9 % de participación, seguida por la energía eólica (12.1 %) y la solar (5.1 %).
Otras fuentes como la bioenergía (3.8 %) y la geotermia (0.5 %) complementan el sistema, aportando estabilidad en zonas con recursos específicos.
Sin embargo, la caída interanual de algunas fuentes renovables —como la solar (−5.7 TWh) y la hidroeléctrica (−3.1 TWh)— refleja una presión operativa creciente, vinculada a factores climáticos y a la necesidad de diversificar aún más la matriz.
El Caribe: la verdadera locomotora del crecimiento latinoamericano
En este escenario, la seguridad energética se posiciona como una prioridad estratégica. La combinación de energías limpias con respaldo térmico, principalmente a través del gas natural, permite a la región sostener un suministro estable, continuo y asequible.
El desafío para América Latina y el Caribe será mantener su liderazgo en sostenibilidad sin comprometer la confiabilidad del sistema. La tendencia actual apunta a una matriz híbrida, donde la transición energética avanza, pero con mecanismos de respaldo que aseguren el equilibrio entre crecimiento, demanda y resiliencia.
Reporte completo: www.olade.org










