American Airlines reconoció en su más reciente reporte financiero que sus ganancias de este año se verán seriamente impactadas por un incremento inusitado en los precios de los combustibles para avión. Este y otros actores de la industria ya han adoptado o anunciado medidas para mitigar el efecto, que en su mayoría afectan al usuario final.
“El problema con el combustible para aviones en este momento es doble”. Anita Mendiratta, asesora global de aviación y turismo, explicó en entrevista con la agencia Reuters que la guerra en Medio Oriente no solo ha disparado los precios del petróleo: también ha reducido drásticamente la capacidad de refinación.
“Normalmente, la mayor parte del combustible para aviones del mundo pasa por esa región (…). El crudo llega a través del estrecho de Ormuz, pero necesita ser refinado en Medio Oriente y luego enviado a aeropuertos internacionales. Esto se ha visto gravemente afectado por el conflicto”, añadió.
El inicio del conflicto a finales de febrero catapultó los precios del combustible para aviones -conocido como Jet A-1-, que de 100 dólares por barril llegaron incluso a duplicarse en las últimas semanas. El motivo: por el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán, pasa alrededor del 20% del crudo que consume el mundo diariamente.
Esto supone un duro golpe financiero para una industria en la que el combustible representa hasta una cuarta parte de los gastos operativos y en la que los boletos suelen venderse con anticipación a precios que ya no se pueden ajustar.
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Un golpe que inicia en el estrecho de Ormuz y termina en los bolsillos de los viajeros
A medida que avanza la época de presentación de resultados del primer trimestre, las empresas del sector han comenzado a reflejar este impacto en sus libros financieros, lo que las obliga a tomar decisiones de cara a una habitualmente ajetreada temporada de vacaciones.
American Airlines, la aerolínea más grande del mundo, redujo su proyección de ganancias para este año a un rango tan bajo que raya con pérdidas y estimó que tendrá que destinar unos 4.000 millones de dólares más en combustibles este año.
La estadounidense anunció un aumento de diez dólares en las tarifas por equipaje facturado para la primera y segunda maleta y de 150 dólares para la tercera, en vuelos nacionales e internacionales de corta distancia.
Delta Air Lines y Southwest Airlines hicieron lo propio, con ajuste de tarifas en servicios adicionales que se complementan con la reducción de algunos beneficios para los pasajeros de clase económica.
La historia se repite en todo el mundo: el grupo aéreo alemán Lufthansa anunció la cancelación de 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre y dejará en tierra 27 aviones que prestaban servicio a su filial de vuelos de corta distancia CityLine.
Air Canada, la mayor aerolínea de Canadá, planea reducir cuatro de sus 38 vuelos diarios a Nueva York entre el primero de junio y el 25 de octubre de 2026. Y el grupo aéreo Air France advirtió que aumentará los precios de los billetes de larga distancia en 50 euros por viaje de ida y vuelta. Pero esos son apenas algunos ejemplos.
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Con Reuters, AFP y AP










