El crecimiento minero alcanzó 7.7 % mientras la energía lo hizo en un 3.4 % en el período enero-marzo
La economía dominicana ha encontrado en el subsuelo su mayor aliado estratégico para este primer trimestre del año. Según las declaraciones recientes del ministro de Energía y Minas, Joel Santos, la actividad minera experimentó una expansión del 7.7 %, convirtiéndose en la fuerza productiva de mayor dinamismo en el país.
Destaca que el crecimiento minero supera notablemente el 4.1 % del crecimiento acumulado de la economía nacional reportado por el Banco Central.

El desempeño del sector no es casualidad; responde a un incremento sostenido en los volúmenes de extracción de oro y plata, sumado a la alta demanda de materiales de construcción.
Esta bonanza minera refuerza la posición del país como un exportador de peso en la región, recordando que apenas el año pasado las ventas externas del sector superaron los US$2,500 millones.
Aportes fiscales y estabilidad financiera nacional
Más allá de las cifras de producción, la minería se reafirma como el soporte de las finanzas públicas. Con aportes fiscales que rondan los RD$45,000 millones, el sector permite al Estado dominicano mantener una estabilidad presupuestaria vital.
El ministro Santos enfatizó el carácter contracíclico de esta industria, lo que significa que posee la capacidad de sostener el dinamismo económico incluso cuando otros mercados internacionales enfrentan turbulencias.
Además de los impuestos, el impacto social se refleja en salarios competitivos y en una robusta cadena de suministros que dinamiza a las empresas locales.
La confianza de los mercados globales también es evidente: la inversión extranjera directa en este ramo alcanzó los US$420.6 millones, demostrando que la República Dominicana sigue siendo un destino seguro y rentable para el capital internacional.
Energía renovable impulsa transformación del sistema
A la par del éxito minero, el sistema energético nacional no se queda atrás, registrando un crecimiento del 3.4 % en este mismo periodo. La estrategia estatal se ha centrado en una transformación estructural que ha elevado la capacidad de generación a más de 7,100 MW. Lo más destacable es que más de la mitad de la nueva capacidad proviene de fuentes limpias.
Proyectos como el complejo Manzanillo Power Land y la implementación de tecnologías de almacenamiento en baterías (BESS) prometen un futuro donde la seguridad energética sea la norma.
Según el ministro, la minería y energía no solo aportan números al PIB, sino que garantizan la resiliencia y soberanía económica de la nación frente a los retos del siglo XXI.










