
El desembarco estadounidense de mil novecientos sesenta y cinco que detuvo la constitucionalidad
El 28 de abril de 1965 quedó grabado en la historia como el día en que la autodeterminación dominicana fue interrumpida por fuerzas extranjeras. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) lo recuerda como el momento que inició un movimiento cívico-militar para restaurar la Constitución de 1963, devolver al poder al profesor Juan Bosch, y que se transformó abruptamente en un escenario de resistencia internacional.
A seis décadas de aquel suceso, el recuerdo de la invasión sigue siendo un pilar en la identidad política y social de la nación, indica la organización política.
Desmiente alianza del PLD con el PRM
Tropas extranjeras frenan la voluntad popular
Apenas cuatro días después de que estallara la insurrección contra el gobierno de facto, el presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, autorizó el envío de un contingente de infantería.
Bajo el pretexto oficial de proteger el perímetro de su embajada y salvar vidas extranjeras, miles de soldados de la 82.ª División Aerotransportada desembarcaron en Santo Domingo.
Sin embargo, historiadores y testigos de la época coinciden en que el verdadero objetivo era frenar un triunfo popular que ya parecía inminente.
La llegada de los marines no solo alteró el curso de los combates, sino que redefinió la naturaleza de la lucha. Según el historiador Rafael Pérez Modesto, el término «intervención» resulta insuficiente para describir un acto de fuerza que se impuso contra un pueblo movilizado.
Así, la superioridad bélica estadounidense logró controlar el territorio, pero no pudo doblegar el espíritu de los constitucionalistas.
Francisco Javier García lidera preferencias internas del PLD
Resistencia nacional durante la Guerra Patria
El enfrentamiento interno entre sectores militares se unificó ante la bota extranjera, dando paso a lo que se conoce como la Guerra Patria. Los ciudadanos, convertidos en soldados de la soberanía, defendieron cada barrio de la capital en una lucha desigual.
El PLD destaca que junto a diversas instituciones mantienen viva la efeméride como un ejercicio de memoria histórica.
Hoy, el análisis de este conflicto permite entender la complejidad de las relaciones interamericanas de la época. La invasión de 1965 no solo fue un despliegue de poder militar, sino el recordatorio de un pueblo que, a pesar de la ocupación, mantuvo firme su reclamo de legalidad y democracia.
La soberanía, defendida en las calles hace más de medio siglo, sigue siendo el eje central de este aniversario.










