Autoridad monetaria apuesta a estabilidad pese a presiones externas
El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) optó por no mover su tasa de política monetaria y la dejó en 5.25 % anual durante su reunión de abril de 2026, en una decisión que refleja cautela frente a un escenario global todavía cargado de incertidumbre por el conflicto de Israel y Estados Unidos con Irán.

La entidad también mantuvo sin cambios sus principales instrumentos de liquidez: la facilidad de expansión (repos a un día) en 5.75 % y la tasa de depósitos overnight en 4.50 %. Con esto, la autoridad monetaria busca preservar condiciones financieras estables mientras evalúa el comportamiento de la economía local y los riesgos externos.
El contexto internacional sigue siendo un factor determinante. El conflicto en Medio Oriente ha empujado al alza los precios del petróleo —que superaron los 100 dólares por barril al cierre de abril— y de otras materias primas, lo que añade presión a la inflación global. A esto se suma un panorama incierto en las principales economías.
En Estados Unidos, el crecimiento proyectado es de 2.3 % para 2026, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero la inflación subió a 3.3 % en marzo, alejándose de su meta. En consecuencia, la Reserva Federal decidió mantener sus tasas sin cambios y posponer eventuales recortes. Mientras tanto, en la Zona Euro se anticipa una desaceleración económica hasta 1.1 %, con una inflación también por encima del objetivo.
América Latina no escapa a esta dinámica. La región crecería en torno a 2.3 %, aunque con presiones inflacionarias persistentes. De hecho, la mayoría de los bancos centrales ha optado por mantener sus tasas en sus últimas reuniones, en línea con una estrategia de prudencia.
A nivel local, el panorama luce más equilibrado. La inflación interanual se ubicó en 4.63 % en marzo, dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %, apoyada en la normalización de los precios de los alimentos tras eventos climáticos previos. La inflación subyacente también se mantiene bajo control, en 4.58 %.
No obstante, el Banco Central reconoce que el alza en los precios internacionales de la energía podría generar presiones temporales en los próximos meses. Frente a esto, el Gobierno ha implementado subsidios parciales a los combustibles y medidas de apoyo social para mitigar el impacto en los hogares más vulnerables.

En cuanto a la actividad económica, los indicadores apuntan a una recuperación gradual. El IMAE creció 5.1 % interanual en marzo, impulsado por sectores como construcción, zonas francas y turismo. En el primer trimestre, la expansión promedio fue de 4.1 %, y se proyecta que el crecimiento cierre el año entre 3.5 % y 4.0 %.
El sistema financiero también muestra estabilidad, con un crecimiento del crédito privado cercano al 9 % interanual. A esto se suma una apreciación acumulada del peso dominicano de 5.2 % y reservas internacionales que rondan los 16,000 millones de dólares.
En este escenario, el Banco Central reitera su compromiso con la estabilidad macroeconómica y asegura que continuará vigilando de cerca tanto la evolución internacional como las condiciones internas, listo para ajustar su política si las circunstancias lo requieren.










