Más de cinco horas de debate en la Cámara de los Comunes (Cámara Baja) le llevó al primer ministro británico, Keir Starmer, demostrar la disciplina de la enorme mayoría de su bloque parlamentario. El resultado: el rechazo a la moción presentada por el Partido Conservador para someter al mandatario al Comité de Privilegios -un tribunal ético de la casa legislativa-.
Starmer afrontaba esta moción por una presunta falsedad ante el recinto en el proceso de designación como embajador en Washington del exministro Peter Mandelson, en el centro de la polémica por sus vínculos con el fallecido pederasta Jeffrey Epstein.
Para la dinámica política del Reino Unido, mentir en el Parlamento es considerado una infracción grave y un «desprecio» a la cámara, algo que tradicionalmente desemboca en una dimisión.
Sobre Starmer pesaba el fantasma de lo que ocurrió con el ex primer ministro Boris Johnson. El conservador renunció en 2023 tras conocerse las conclusiones del informe del Comité de Privilegios sobre fiestas celebradas en Downing Street durante la pandemia de Covid-19.
En el caso de Starmer, la iniciativa de la lideresa del opositor Partido Conservador, Kemi Badenoch, recibió 335 votos en contra y 223 a favor. Una victoria para el primer ministro que deja algunos puntos suspensivos.
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«Una buena noticia que no se sabe cuánto va a durar»
Desde la Universidad de Bath, Juan Pablo Ferrero, profesor de Política y Estudios Internacionales, afirma a France 24 en Español: “En principio es una buena noticia para Starmer, que no se sabe cuánto va a durar en un gobierno que viene de crisis en crisis”. Según el especialista, el caso de Peter Madelson “le pegó muy mal” a un gobierno que muestra una caída en las encuestas y que “no encuentra su propia identidad política”.
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En la Universidad de Liverpool, también consultado por France 24 en Español, Raúl Gómez, profesor asociado de Ciencias Políticas, considera que la decisión del Parlamento británico le da “un balón de aire” al primer ministro porque la investigación “habría sido muy incómoda para él de cara a la opinión pública. Lo habría puesto en una situación muy complicada al pasar por cierto escrutinio y declarar en un comité acerca de lo que pasó”.
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¿Cómo se benefician los conservadores y la extrema derecha?
El triunfo de los laboristas en la Cámara de los Comunes se configura como un límite para los opositores, pero no parece tener un efecto similar para el Partido Conservador y para Reform UK, la formación de extrema derecha que muestra un crecimiento en las encuestas.
“Los conservadores están tratando de reagruparse y de encontrar una nueva narrativa después de una hegemonía de muchos años en el gobierno. Con lo cual, están en reconstrucción”, apunta Ferrero.
Con respecto a Reform UK, destaca que “asoma como una disrupción” que podría provocar una “revolución política” en el sistema bipartidista que impera en Reino Unido. Además, observa una profesionalización de su dirigencia que implicó un cuidado en las incorporaciones al partido, una purga de las figuras “más impresentables” y un cuidado especial por las estrategias comunicacionales y electorales.
Al mismo tiempo señala un matiz sobre la formación liderada por Nigel Farage: “Tampoco les conviene que el Gobierno de Starmer colapse completamente. Les conviene un gobierno débil y que llegue a su final mientras ellos continúan consolidándose como partido que puede formar gobierno”.
Para Gómez, este proceso ayuda a la extrema derecha porque “todo lo que afecte al Partido Laborista le puede beneficiar”, aunque aclara que las prioridades de Reform UK se vinculan con la política migratoria.
“Es muy probable que la extrema derecha crezca bastante en las próximas elecciones porque los demás partidos dentro del espectro de la derecha, particularmente los conservadores, están muy débiles”, analiza.
Ferrero también visualiza que el Partido Verde se podría beneficiar de la crisis del primer ministro y resalta el carisma de su figura en el Parlamento, Zack Polanski.
«Comunicacionalmente es muy eficaz, sabe utilizar las redes sociales y es bastante provocador. Ahora los verdes dejaron de hablar solamente del medio ambiente y hablan de la justicia social, de que los trabajadores no tienen acceso a cuestiones básicas que antes sí”, enfatiza.
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¿Un gobierno laborista sin Starmer?
Uno de los logros más importantes de Starmer en este triunfo parlamentario fue imponer una disciplina partidaria que obligó a los diputados rebeldes de su formación a apoyarlo. De todas formas, la subordinación interna no fue total porque catorce parlamentarios laboristas se rebelaron contra el Gobierno y votaron a favor de iniciar la pesquisa contra el inquilino de Downing Street.
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En el caso de los que se sometieron a la disciplina partidaria, cuestionaron la imposición y sugirieron que debe ser el propio Starmer el que proponga voluntariamente su caso al Comité de Privilegios para «limpiar su nombre».
“Dentro del Partido Laborista hay varias facciones que están jugando un poco a ver hasta qué punto se podría reemplazar a Starmer antes de las siguientes elecciones”, explica el profesor de la Universidad de Liverpool.
En tanto, su colega de la Universidad de Bath sostiene que el voto de la bancada laborista es una reacción táctica más que estratégica: “Todos evaluaron que una crisis de Starmer significaría también una crisis de ellos mismos”.
Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, era el nombre que sonaba como un posible sucesor de Starmer. Intentó ser el candidato laborista en la elección por la circunscripción inglesa de Gorton & Denton, que había quedado vacante tras la reciente dimisión de su diputado, Andrew Gwynne. Pero, el Comité Ejecutivo Nacional del partido en el Gobierno británico (NEC, por sus siglas en inglés) bloqueó sus aspiraciones al no autorizar su candidatura en la elección parcial.
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“Es una persona dentro del centro político del laborismo que tenía alguna chance de competirle el liderazgo. Ahora no aparece nadie. Entonces, los miembros del Parlamento no van a deshacerse de Starmer hasta que no haya también otro líder que vaya a asumir”, advierte Ferrero.
Con respecto al mediano plazo, el profesor de Política y Estudios Internacionales da cuenta de una mayoría dentro de la formación laborista que “comienza a elevar la voz con respecto a la posibilidad de cambiar por un liderazgo que se mantendría dentro del centro”.
La expresiones por la izquierda o la derecha dentro de los laboristas no parecen tener lugar en la formación y estas quedaron relegadas a la creación de nuevos partidos que, por ahora, están en los márgenes del sistema político.
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El 7 de mayo será el próximo test
El próximo 7 de mayo habrá elecciones locales en Inglaterra y regionales en Escocia y Gales. Aunque suelen tener un peso las temáticas domésticas, las preferencias de los sufragantes serán un test para medir el alcance de la debacle del Partido Laborista que pronostican las encuestas y el nivel de crecimiento que podrían tener Reform UK y el Partido Verde.
La suerte de los laboristas marcará también el nivel de tensión entre las corrientes internas y la posibilidad de un recambio en el liderazgo del partido oficialista.
Gómez estima unas elecciones locales que pueden desmotivar la participación de votantes desilusionados con Starmer. Por eso interpreta que “el interrogante es qué pasará en unas elecciones más importantes, donde los votantes tengan que elegir entre la extrema derecha o lo que sea que evite que gane la extrema derecha».
«Entonces, en ese caso, yo creo que la situación va a cambiar bastante”, puntualiza.










