
Santo Domingo, R.D. — “El actual escenario económico y geopolítico que vive el mundo nos deja una lección clara, y es que la transición energética no es opcional para la República Dominicana, es obligatoria y es imprescindible si queremos alcanzar las metas socioeconómicas y de desarrollo que nos hemos planteado como país”.
Así se expresó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono, Max Puig, al advertir que la República Dominicana debe acelerar el paso hacia el uso de las energías renovables en la generación de energía, ante el agravamiento de la crisis climática y las tensiones globales por el control de los recursos.
Señaló que el modelo económico basado en combustibles fósiles como fuente de energía está en la raíz del problema y que los países en desarrollo enfrentan el reto de adaptarse a un fenómeno que no generaron.
El funcionario explicó que, aunque ´República Dominicana cumple con sus compromisos internacionales en materia climática, su incidencia en la reducción global de emisiones es limitada, por lo que el enfoque debe centrarse en la adaptación y en el fortalecimiento de capacidades nacionales.
“Por eso, el uso de las energías renovables no debe mirarse sólo con la óptica de la reducción de emisiones, sino que es una cuestión de adaptación básica, porque se trata de reducir la dependencia de recursos importados como el gas, el petróleo y el carbón, y sustituirlos en la medida de lo posible, por energía fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, de biomasa, geotérmica, y mareomotriz, porque ninguna de esas fuentes de energía tiene que atravesar el estrecho de Ormuz”, dijo.
Max Puig destacó que, pese a que siguen siendo muchos los retos, existen grandes oportunidades concretas y cuitó los estudios realizados con el Banco Interamericano de Desarrollo que indican que una transición acelerada hacia energías renovables podría generar ahorros superiores a los 2,000 millones de dólares para el país hacia el año 2050.
No obstante, subrayó que este proceso enfrenta resistencias vinculadas a intereses económicos: “sabemos lo que hay que hacer, pero también existen intereses que frenan que esas medidas se ejecuten, y es natural que así sea, por lo que es necesario armonizar los intereses y las necesidades del país para apuntalar el desarrollo nacional”, advirtió, insistiendo en que la transición energética requiere decisión política y visión estratégica de largo plazo.
Además, insistió en que los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes, intensos y menos previsibles, lo que obliga a mejorar los sistemas de alerta y la infraestructura institucional, en un contexto donde aún existen debilidades como la falta de formación especializada en meteorología.
Las declaraciones de Max Puig fueron ofrecidas durante una entrevista en un programa de alcance nacional de la televisión dominicana, donde abordó los principales desafíos del país frente al cambio climático y la necesidad de acelerar la transición energética como parte de una estrategia de desarrollo sostenible










