
En los últimos días se ha intensificado el choque entre Donald Trump y el canciller alemán Friedrich Merz por la estrategia frente a Irán: Merz critica la falta de claridad de Washington y los efectos económicos del conflicto, mientras Trump lo acusa de no entender la amenaza nuclear iraní y le pide no entrometerse; la tensión se agrava por la negativa de varios miembros de la OTAN a participar en la operación en el estrecho de Ormuz y por posibles represalias de EE. UU., lo que evidencia una seria fractura entre dos aliados históricos en los planos comercial y militar.










