Generar energía y adaptar la atmósfera: el plan dos en uno de China para Marte

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Cualquier aventurado sueño sobre el futuro espacial en Marte imagina bases permanentes, robots, sistemas de soporte vital y, en general, condiciones relativamente estables para los habitantes. Pero ese gran escenario nunca podrá concretarse si antes los científicos no resuelven una cuestión fundamental: ¿cómo producir suficiente energía de manera prolongada?

Por ahora, las soluciones más avanzadas proponen el uso de reactores nucleares. Representan opciones efectivas y plausibles, pero son esencialmente pilas ultraeficientes que deben cambiarse cada 10 años. Para la Luna, que está a solo dos días de viaje de la Tierra, el plan es factible. Para Marte, cuyo trayecto podría durar hasta nueve meses, hay dudas.

Científicos chinos proponen una solución más amplia, casi inspirada en la ciencia ficción. Se trata de establecer una refinería que produzca electricidad y recursos vitales aprovechando la atmósfera de Marte. Con este sistema, las futuras bases marcianas podrían gozar de cierta independencia de la Tierra y sus suministros.


Concepto de astronautas realizando pruebas en Marte.

Con pruebas en el espacio, científicos descubrieron un umbral de gravedad mínima a partir del cuál los músculos no se atrofian y pierden fuerza.


El sueño del MARS-MES

El prometedor generador todavía está muy lejos de ser operacional, pero el concepto general ya se dio a conocer en la revista National Science Review. Cuando opere el MARS‑MES (Mars Atmospheric Resource & Multimodal Energy System), capturará el dióxido de carbono de la atmósfera marciana, lo convertirá en energía y, a partir de ahí, lo transformará en recursos esenciales como oxígeno, agua y combustible.

Según el primer acercamiento, el MARS‑MES comprimirá el gas utilizando energía generada por un reactor nuclear y otros mecanismos aún en fase de investigación. Dentro del sistema, el CO2 actuaría como fluido de trabajo para convertir el calor del reactor en electricidad. El calor sobrante alimentará una cadena de procesos químicos ya conocidos, desde la electrólisis del dióxido de carbono para producir oxígeno hasta la síntesis de metano y agua a partir de compuestos como CO2 e hidrógeno.

Harán falta décadas para que un proyecto como el MARS‑MES pueda materializarse, aceptan los científicos. Sin embargo, las primeras misiones tripuladas a Marte están planificadas también dentro de ese mismo marco temporal. Los investigadores se muestran optimistas de que esta tecnología, que permitiría refinar la atmósfera marciana, avance a la par que otros elementos clave del viaje al planeta rojo.

Marte es particularmente adecuado para que funcione una planta refinadora como esta. Su atmósfera es 96% dióxido de carbono y tiene una presión muy baja, menos del 1% de la terrestre; mientras es un recurso prácticamente ilimitado y renovable, comprimirlo requiere poca energía. Por supuesto, según el plan de China, quienes habiten Marte seguirán necesitando vivir en espacios completamente sellados, pero el problema de la electricidad y el agua quedaría, en gran parte, resuelto.

“Creemos que el aire marciano, utilizado como medio de trabajo para un sistema nuclear espacial e integrado con conversión de calor a electricidad y procesos químicos, está abriendo el camino hacia una transformación multimodal de recursos en Marte», dice el informe.

De acuerdo con autoridades chinas, la siguiente misión a Marte será Tianwen‑3, prevista para 2028, que deberá traer las muestras de suelo que ya recogió el rover Zhurong. Se espera que la nave regrese con el material en 2031 y podría convertirse en la primera misión en la historia que consiga esa hazaña.

Generar energía y adaptar la atmósfera: el plan dos en uno de China para Marte
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