
SANTO DOMINGO ESTE. – En medio del dolor y la impotencia, la hermana de Esmeralda Moronta de los Santos, asesinada la tarde de este miércoles por su expareja en el sector Alma Rosa I, alzó su voz para denunciar la falta de protección y empatía institucional que, según afirma, dejó a su hermana vulnerable frente a su agresor, justo después de haber buscado ayuda oficial.
Esmeralda Moronta, de 36 años, fue ultimada por Omar Tejeda Guzmán, de 48 años, quien la persiguió hasta un colmado en la calle Puerto Rico para dispararle con una pistola 9 mm y, posteriormente, suicidarse.
El hecho ha causado especial indignación debido a la cercanía de la escena con la Unidad de Atención a la Violencia de Género, lugar donde la víctima se encontraba minutos antes.
«No debe ser una más»
Es muy lamentable que estemos pasando por esa situación, ya que ella fue a una entidad donde entendíamos que estaba segura», expresó la hermana de la víctima.
Según su relato, el ataque mortal ocurrió inmediatamente después de que Esmeralda saliera de la oficina donde intentaba interponer una denuncia por el acoso y la persecución constante que sufría por parte de Tejeda Guzmán.
Con la voz entrecortada, pero firme, la familiar hizo un llamado directo a las autoridades para que el caso de su hermana no se convierta en una cifra más del creciente número de feminicidios que azota a la República Dominicana en este 2026.
Falta de empatía en el sistema
La hermana de Esmeralda enfatizó que el problema no radica solo en las leyes, sino en el trato humano que reciben las víctimas al momento de denunciar.
- Es muy lamentable que, cuando una persona se dirige a las oficinas, debe haber un proceso, un llamado a la atención, una empatía con esa secretaria, ese asistente, ese fiscal que te asiste», señaló.
Hizo un llamado urgente a que el personal de atención primaria desarrolle la capacidad de identificar las señales de peligro inminente: «Debe haber esa chispa de empatía hacia el ser humano… Siempre hay una palabra detonante cuando una víctima se dirige a buscar ayuda, donde deben poner atención y encender todas las alarmas».
Contexto crítico
El asesinato de Esmeralda Moronta se suma a una racha violenta que ya contabiliza más de 30 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de año.
Mientras la comunidad de Alma Rosa I recuerda a Esmeralda como una joven alegre, trabajadora y dedicada, su familia hoy llora una pérdida que, a su juicio, pudo evitarse si el sistema al que acudió hubiera respondido con la urgencia que el caso ameritaba.










