Francia y EE. UU. se enfrentan por la muerte violenta de Quentin D., activista de ultraderecha en Lyon
El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, anunció el domingo 22 de febrero que llamará a consultas al embajador de Estados Unidos en Francia, Charles Kushner, por sus comentarios sobre la muerte violenta del activista de extrema derecha francés Quentin Deranque, en Lyon, la semana pasada.
«Vamos a citar al embajador de Estados Unidos en Francia, ya que se pronunció sobre esta tragedia… que preocupa a la comunidad nacional», anunció Barrot a los medios locales.
El líder de la diplomacia francesa rechazó «cualquier instrumentalización de la tragedia con fines políticos», antes de añadir que su país «no tiene ninguna lección que recibir de la internacional reaccionaria, en particular en materia de violencia«.
El activista de extrema derecha francés Quentin Deranque, de 23 años, fue golpeado el 12 de febrero, presuntamente por activistas de extrema izquierda, al margen de una reunión estudiantil donde la diputada de extrema izquierda, Rima Hassan, era la oradora principal. Dos días después murió en un hospital por la gravedad de las lesiones.
La Embajada de Estados Unidos en Francia compartió el viernes en redes sociales una publicación de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado de EE. UU. que aseguraba que «el izquierdismo radical violento está en auge y su papel en la muerte de Quentin Deranque demuestra la amenaza que representa para la seguridad pública».
Además, Estados Unidos abogó porque los autores del crimen «sean llevados ante la justicia», después de subrayar que monitorizaría la evolución del caso.
Otra funcionaria estadounidense que seguirá «atenta» el caso de Deranque fue Sarah Rogers, subsecretaria de diplomacia pública del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien avivó el debate al afirmar el viernes que el asesinato del activista demuestra por qué Washington trata «la violencia política –el terrorismo– con tanta dureza».
«Una vez que decides matar a la gente por sus opiniones en lugar de persuadirlas, has optado por salir de la civilización», escribió en X.
Unas 3.000 personas se reunieron este sábado en Lyon para rendir homenaje a Quentin Derranque, en una concentración en la que se documentaron saludos y cánticos supremacistas.
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Charles Kushner, quien asumió como embajador estadounidense en Francia el verano pasado, ya fue convocado a finales de agosto por el ministerio de Asuntos Exteriores a causa de las críticas sobre «la falta de acciones suficientes» contra el antisemitismo por parte del gobierno de Emmanuel Macron, una acusación que tachó de inaceptable el Elíseo.
Entonces, no fue Kushner quien se presentó ante el Gobierno francés, sino el encargado de negocios de la embajada estadounidense.
Francia denuncia injerencia en un contexto preelectoral
Antes de la pugna diplomática con EE. UU., el asesinato de Deranque provocó una disputa entre Francia e Italia la semana pasada, después de que la ministra derechista, Giorgia Meloni lo calificó como «una herida para toda Europa«.
Estas declaraciones llevaron a Macron a criticar a su homóloga italiana, al pedirle no «comentar lo que está sucediendo en otros países».
La muerte de Quentin Deranque ha trascendido como una arista más del debate político en Francia, donde se celebrarán elecciones municipales el próximo mes.
Las agrupaciones políticas de derecha han utilizado el incidente para demonizar al partido de extrema izquierda Francia Insumisa (LFI), liderado por Jean-Luc Mélenchon.
El líder de la ultraderechista Agrupación Nacional, Jordan Bardella, ha llamado a un frente común contra el LFI.
Seis hombres sospechosos de estar involucrados en la golpiza han recibido cargos preliminares por homicidio intencional. Un séptimo, un asistente parlamentario de un diputado del LFI, también ha sido acusado de complicidad.
Asuntos pendientes
París tiene más temas que comentar con el embajador estadounidense, aseguró el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, incluidas las sanciones a Thierry Breton, ex comisionado de la UE responsable de supervisar las normas de las redes sociales, y a Nicolas Guillou, juez francés de la Corte Penal Internacional, quienes han sido objeto de represalias «injustificadas e injustificables», en palabras de Barrot.
Macron escribió recientemente a Trump para pedir el levantamiento de las “sanciones impuestas injustamente” contra varios ciudadanos europeos, incluidos Bretón y Guillou, reveló el domingo el semanario francés ‘La Tribune Dimanche’.
«Le pido que reconsidere estas decisiones de su administración y que levante las sanciones impuestas injustamente a Nicolas Guillou y Thierry Breton», escribió el presidente galo al republicano.
Thierry Breton, acusado por el Departamento de Estado de «censura» en detrimento de los intereses estadounidenses, tiene prohibida la entrada a Estados Unidos desde diciembre de 2025.
Este artífice de la directiva europea sobre servicios digitales ha liderado los esfuerzos para regular las plataformas tecnológicas en el continente, lo que Estados Unidos considera «actos flagrantes de censura extraterritorial», en palabras de Marco Rubio, el secretario de Estado de Trump.
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No obstante, el presidente francés considera que la sanciones contra Breton «socavan la autonomía regulatoria europea y se basan, además, en análisis erróneos».
En relación con el juez Nicolas Guillou, sancionado por Washington en agosto de 2025, junto con otros jueces de la CPI, las represalias de EE. UU. se deben a su participación en el caso de la orden de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, uno de los principales aliados de Trump en Medio Oriente.
En consecuencia, Guillou tiene vetada la entrada en EE. UU. y su tarjeta Visa –un servicio estadounidense– fue revocada por su banco en Francia, lo que a juicio de Macron «socava el principio de independencia judicial y el mandato de la CPI».
Con Reuters, AP y AFP


