Tecnologia

Ya existe un plan para alcanzar al cometa 3I/Atlas con una nave espacial

Ya existe un plan para alcanzar al cometa 3I/Atlas con una nave espacial
  • Publishedfebrero 23, 2026

Aunque no lo creas, aún no se ha escrito la última palabra sobre el cometa 3I/Atlas, el objeto interestelar que fue toda una sensación el año pasado. De hecho, tanta fascinación generó entre la comunidad científica, que un equipo de investigadores ya concibió un plan para alcanzar el cometa con una nave espacial. ¿Pero cómo le podríamos dar alcance a algo que se aleja a una velocidad de 60 kilómetros por segundo? Bueno, primero imagínate el plan más loco que se te pueda ocurrir. Ahora veamos si es tan loco como esta propuesta.

Antes de trabajar para los nazis, el científico austro-húngaro Hermann Julius Oberth propuso en 1929 un concepto que más tarde llevaría su nombre. El “efecto Oberth” es un principio de la astronáutica que establece que un cohete obtiene mayor ganancia de energía cuando enciende sus motores a gran velocidad, como cuando cae en un pozo gravitacional. Por eso conviene quemar combustible en el punto de máxima rapidez de la órbita, por ejemplo, en el perihelio, cuando la nave pasa muy cerca del Sol tras acelerar por su gravedad, ya que cada kilogramo de propelente produce un mayor aumento de energía orbital, permitiendo alcanzar destinos más lejanos o escapar con mayor velocidad.


Observaciones de 3I/ATLAS.

Las nuevas imágenes de la misión SPHEREx muestran cambios en la coma de 3I/Atlas y la presencia de nuevos compuestos alrededor de él.


«Prácticamente todos los lanzamientos utilizan el efecto Oberth», dijo Thomas Marshall Eubanks a Space.com. «Por eso, por ejemplo, misiones como Artemis II realizan sus encendidos de inyección translunar en el perigeo, no en el apogeo. Esa es una maniobra de Oberth. Sin embargo, no he encontrado ningún registro de una maniobra de Oberth directa del tipo que proponemos, que consiste en un gran encendido de cohete en la aproximación más cercana durante un sobrevuelo».

Eubanks, un excientífico de la NASA que ahora se desempeña como científico en jefe de Space Initiatives Inc., escribió un paper en el que él y sus dos colaboradores (Adam Hibberd y Andreas Hein) proponen usar ni más ni menos que el Sol para su efecto Oberth, y así salir disparado tras el cometa 3I/Atlas. Según sus cálculos, si la nave tiene su lanzamiento en 2035, esta podría alcanzar al mencionado cometa antes del año 2085, a una distancia de 732 unidades astronómicas (UA) del Sol. Recordemos que una unidad astronómica es la distancia entre la Tierra y el Sol. Como punto de referencia, la sonda espacial Voyager 1 se encuentra a 171 UA de nuestro planeta, una distancia que le tomó casi 50 años de viaje. La nave del doctor Eubanks se propone recorrer cuatro veces esa distancia en la misma cantidad de tiempo. ¿Cómo? Con la maniobra Solar Oberth (SOM, por su nombre en inglés).

Tras su lanzamiento desde la Tierra en el año 2035, la nave realizaría una asistencia gravitatoria con Júpiter. Este paso le permitiría anular gran parte de la velocidad orbital terrestre y “caer” hacia el Sol con un perihelio extremadamente bajo. En el punto más cercano, a apenas 3.2 radios solares del centro del Sol, la nave encendería sus motores y aplicaría un impulso (un delta-V) de unos 8.36 kilómetros por segundo. Esa maniobra la catapultaría hacia el exterior del Sistema Solar con la energía necesaria para alcanzar el cometa en 35 a 50 años.

¿Vale la pena?

Con esta propuesta seguro surgen varias interrogantes, algunas más prácticas que otras. Por ejemplo, ¿puede una nave acercarse tanto al Sol sin desintegrarse por el calor? Existe el precedente de la Sonda Solar Parker, la nave de la NASA que alcanzó su punto más cercano al Sol el 24 de diciembre de 2024 a una distancia de la superficie solar de 6.1 millones de kilómetros, es decir, 0.04 AU. Para hacer una maniobra Solar Oberth, la nave de Eubanks y compañía tendría que acercarse todavía más, a 3.2 radios solares del centro del Sol, o poco más de 0.015 AU. La Sonda Solar Parker tenía un escudo térmico de compuesto de carbono con el que pudo sobrevivir en la corona solar a temperaturas de hasta 1,400 grados Celsius. El escudo térmico del estudio tendría que estar fabricado con el mismo material, pero con capas añadidas de aerogel para aislarlo aún más del calor abrasador del sol.

La otra gran interrogante es más simple. ¿Si quiera valdría la pena emprender semejante misión? Si bien el proyecto no es imposible, estamos hablando de una misión intergeneracional que, en el mejor de los casos, nos ofrecería un muy breve vistazo del cometa por la velocidad del vehículo. El proyecto parece tener más valor por la velocidad y distancia que podría alcanzar esta nave en el espacio interestelar, que por el objeto que se propone estudiar. Incluso puede ofrecer una manera de acercarse a objetos transneptunianos. Si se confirma la existencia del “Planeta 9”, digamos, este sería un blanco fácil para una sonda impulsada por la maniobra Solar Oberth.

Además, todo indica que nuevos instrumentos, como el Observatorio Vera C. Rubin, en Chile, ofrecerán más oportunidades que nunca para detectar otros objetos interestelares que se den una vuelta por el sistema solar, e incluso de emprender misiones para acercarse en menos tiempo y sin tantas maniobras audaces a objetos con trayectorias más favorables.