En plena tensión con Irán, EE. UU. ordena evacuar al personal no esencial de su embajada en Beirut
A medida que las tensiones entre Estados Unidos e Irán crecen, algunas señales contribuyen a pensar que el escenario de una confrontación militar se vuelve más probable.
En esa línea está la decisión informada este lunes 23 de febrero por el Departamento de Estado de EE. UU., que ordenó la evacuación del personal diplomático no esencial y sus familiares en la embajada de Beirut, la capital de Líbano.
Un funcionario de la cartera liderada por Marco Rubio indicó a agencias como Reuters y AP que, basándose en la más reciente evaluación de la situación de seguridad regional, se determinó «prudente» limitar la presencia de los empleados de la legación diplomática a aquellos que realizan tareas esenciales.
«Esta es una medida temporal destinada a garantizar la seguridad de nuestro personal y, al mismo tiempo, mantener nuestra capacidad de operar y asistir a los ciudadanos estadounidenses», añadió esa fuente, que permaneció anónima.
Una alerta emitida formalmente varias horas después de que comenzara a circular la noticia indicó que podrían restringirse los viajes dentro del país para el personal que permaneciera en Líbano. Además, el Departamento de Estado renovó la advertencia para que los ciudadanos estadounidenses se abstengan de viajar al país árabe.
Una fuente de la embajada de Estados Unidos citada por Reuters aseguró que 50 personas han sido evacuadas, mientras que un funcionario del aeropuerto de Beirut afirmó que 32 empleados de la dependencia diplomática, junto con sus familiares, volaron este lunes desde la terminal aérea en la capital libanesa.
Los antecedentes marcan que Líbano, donde Teherán brinda apoyo y mantiene influencia sobre la milicia-partido Hezbolá, ha sido escenario de represalias pasadas de Irán contra instalaciones, intereses y personal estadounidenses durante décadas. El grupo chiita es considerado responsable de los mortíferos atentados con bombas contra el cuartel de la Infantería de Marina en Beirut en 1983 –que mató a 241 militares– y un anexo de la embajada en 1984, que causó la muerte de 49 empleados.
Es así que los movimientos de personal en la embajada en Beirut se consideran a menudo un indicador de posibles ataques a gran escala estadounidenses o israelíes en Medio Oriente, principalmente contra Irán. Por caso, en junio pasado, una orden similar fue dada a las legaciones diplomáticas en Líbano, Irak y otras en la región poco antes de que el presidente Donald Trump ordenara los bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes.
De momento, no está claro si otras embajadas estadounidenses en Medio Oriente seguirán los pasos adoptados por la de Beirut.
Leer tambiénIrán advierte que responderá con fuerza cualquier ataque de Estados Unidos
Trump advierte con un «muy mal día» para Irán si no hay acuerdo
El delicado balance entre una posible escalada militar y las negociaciones en curso suma voces de un lado y del otro.
En redes sociales, el presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró su tono amenazante hacia Irán y dijo que, si no llega a un acuerdo con Estados Unidos, «será un día muy malo para ese país y, muy tristemente, para su gente».
Según ‘The New York Times‘, Trump ya habría indicado a sus asesores que, si la diplomacia fracasa, considerará un ataque a gran escala con el objetivo de causar la caída del régimen liderado por el ayatolá Alí Jamenei, aunque existen dudas de que la vía militar pueda cumplir con esa meta.
En cambio, el Pentágono habría advertido a Trump del riesgo de que una ofensiva en Irán se convierta en una campaña militar larga y con múltiples bajas, de acuerdo con el ‘Wall Street Journal‘.
Con dos grupos de portaaviones, bombarderos y aviones de reabastecimiento concentrados en el Golfo Pérsico, el presidente estadounidense no descartaría, indica el reporte del ‘NYT’, realizar una ofensiva inicial en los próximos días para mejorar su posición negociadora y presionar a los líderes iraníes a que renuncien a la capacidad de fabricar un arma nuclear.
Leer tambiénIrán se cubre en múltiples frentes: mientras negocia, se prepara para un ataque de Estados Unidos
Irán, entre la «ventana de oportunidad» en los diálogos y una respuesta «feroz» a un ataque
Pero desde Teherán rechazan cualquier noción de un «ataque limitado» como esbozó Trump la semana pasada. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, indicó este lunes que «no existe tal cosa» y que «un acto de agresión es un acto de agresión», al que Teherán reaccionaría «con ferocidad».
Al mismo tiempo, el Gobierno iraní insiste en que está dispuesto a avanzar por la vía diplomática. Ante la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra, el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, aseguró que la reunión prevista para este jueves en esa ciudad suiza es «una nueva ventana de oportunidad» para crear confianza entre ambas partes, siempre que haya «respeto mutuo, un tratamiento justo y una aplicación no selectiva de las normas internacionales».
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
A la vez que reiteró que el programa nuclear iraní tiene fines pacíficos y que Irán tiene derecho a él, Gharibabadi advirtió que «las consecuencias de cualquier nueva agresión (de EE. UU.) no se limitarían a un solo país y la responsabilidad recaería en quienes inicien o apoyen tales acciones», por lo que instó a otros países a que «adopten medidas significativas para evitar una mayor escalada».
Omán confirmó el domingo que la nueva ronda de diálogos entre Estados Unidos e Irán se llevará a cabo este jueves 26 de febrero en Ginebra, mientras que un alto funcionario estadounidense afirmó a Reuters que los enviados Steve Witkoff y Jared Kushner –yerno de Trump– liderarán el equipo de Washington para unas negociaciones ‘in extremis’ para llegar a un nuevo acuerdo nuclear y evitar un conflicto bélico.
Leer tambiénTrump refuerza presencia militar cerca a Irán y asegura no descartar un ataque
Irán intenta sofocar las protestas universitarias, que cumplen tres días seguidos
Las presiones sobre el régimen iraní no son solo externas. Dentro de su territorio, las autoridades enfrentan dificultades para sofocar las protestas de estudiantes universitarios, que este lunes hilvanaron su tercer día consecutivo y se expandieron a nueve universidades.
Las principales movilizaciones se dieron en Teherán, donde cientos de alumnos se alzaron en al menos siete centros de estudios y se produjeron gestos poco habituales como la quema de banderas de la República Islámica, además de gritos de «muerte a Jamenei», según se pudo observar en imágenes en redes sociales compartidas por oenegés y medios opositores.
Además, otras manifestaciones se registraron en las universidades Ferdosi de Mashhad (noreste) y Tecnológica de Isfahán (centro). Allí se escucharon eslóganes como «Ni Gaza ni Líbano, mi vida por Irán», «Luchamos, morimos, recuperaremos Irán» o «Yavid Sah», ‘viva el sha’, en referencia al heredero del último monarca iraní, derrocado por la Revolución Islámica de 1979.
En las universidades capitalinas de Amir Kabir, Sharif y Teherán, activistas progubernamentales organizaron contraprotestas a favor de la República Islámica, con las habituales consignas de «Muerte a Israel» y «Muerte a Estados Unidos» y la quema de banderas de esos países.
En algunos centros educativos se han registrado, además, choques entre manifestantes antigubernamentales y miembros de la milicia voluntaria Basij, que está subordinada a la Guardia Revolucionaria iraní.
En un intento de contener las protestas, algunas universidades, como la Tecnológica Sharif de Teherán y la Shahid Behesti, han anunciado la prohibición de la entrada a los campus a estudiantes que «han mostrado comportamientos contrarios a las normas y a la conducta universitaria», informó la agencia semioficial iraní Mehr.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Las protestas estudiantiles, que se iniciaron el sábado con la reanudación del curso académico, han renovado las movilizaciones antigubernamentales, un mes y medio después del pico de la última oleada de manifestaciones que fueron brutalmente reprimidas por las fuerzas del régimen iraní.
Ese movimiento, que inició el 28 de diciembre cuando comerciantes salieron a la calle para reclamar por la depreciación del rial, fue creciendo en sus consignas hasta pedir el fin de la República Islámica y tuvo su mayor respuesta violenta de los agentes en los días 8 y 9 de enero.
Organizaciones de Derechos Humanos, como HRANA, con sede en Estados Unidos, estiman en más de 7.000 víctimas mortales, aunque continúan verificando más de 11.700 posibles muertes. El Gobierno iraní, en tanto, ha reconocido más de 3.000 decesos, que liga en su mayoría a «actos terroristas» alimentados por Estados Unidos e Israel.
Leer tambiénEn Irán, estudiantes universitarios reavivan las protestas con consignas antigubernamentales
Con Reuters, AP y EFE


