La presa de Hatillo es parte del Parque Nacional Aniana Vargas
El autor es miembro de la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la Academia de Ciencias
POR JOSE MANUEL MATEO FELIZ
El parque nacional Aniana Vargas fue creado a través del decreto 571/09 con el propósito de proteger en su interior muestras representativas del bosque húmedo tropical, su riqueza de biodiversidad, así como recursos culturales e históricos de primer orden representados por la presencia de arte rupestre prehispánico localizados en diversas cuevas, en formas de pictografías y petroglifos, considerándose como una de las zonas con más alta concentración de sitios con arte rupestre reportados en la región del Caribe.
El parque se localiza en el Cibao oriental, en el ámbito de las provincias Monseñor Noel y Sánchez Ramírez. Su nombre se debe a la infatigable luchadora y defensora de los recursos naturales, Doña Aniana Vargas.
Además, está área protegida contiene un conjunto de mogotes o Haitises confiriendo esto un paisaje singular y particular similar al del parque nacional Los Haitises.
Esta unidad de conservación tiene una extensión de 163 kilómetros cuadrados, y en su interior se localiza el humedal artificial más grande de las Antillas, que es la presa de Hatillo.
Todo lo anterior, unido a la presencia de reductos de bosques primarios húmedos tropicales, bosques ribereños y fuentes acuíferas le confieren a esta área protegida una gran importancia, y que, por tanto, amerita de una protección más efectiva que la que se le otorga en la actualidad.
La presa de Hatillo

Está obra construida a lo largo de varios gobiernos, se levantó con tres propósitos iniciales: almacenar agua para Riego agrícola y sustentar la agropecuaria en general en su ámbito de influencia, suplir energía limpia y regular y controlar desbordamiento para evitar inundaciones aguas abajo.
Con el pasar del tiempo, se agregaron dos actividades más: el turismo de naturaleza, sustentado en la zona de uso público del área protegida y la pesca en jaulas, ambas, proporcionan importantes oportunidades económicas para familias de la región donde se localiza la presa y el área protegida.
Hidrología
El recurso agua es otro de los componentes relevantes del parque nacional, destacándose la presencia de varios ríos y arroyos que suplen de agua a las comunidades adyacentes para diversos rubros productivos, tales como los ríos Piedra, Cuaya y Cabirma, y los arroyos, Botao, Piedra Azul, Guardaraya y otros.
Conexión del parque con el rio Yuna
La presa de Hatillo nutre su embalse de las aguas del rio Yuna y sus afluentes, los cuales nacen en la Cordillera Central, conocida como Madre de las Aguas, por los numerosos ríos que nacen en su interior, cuya mayoría están protegidos en diversas unidades de conservación bajo distintas categorías de manejo.
De manera que, las aguas almacenadas en la presa de Hatillo, son el producto de un largo recorrido que incluye aguas del rio Tireo desde la presa de Pinalito, el río Blanco, desde la presa del mismo nombre y el Yuna con otros afluentes más.
Ese recorrido arrastra diversos componentes químicos y orgánicos que terminan en el vaso de la presa.
Además, en los alrededores del embalse existen diversas actividades productivas que generan la misma situación de erosión, arrastre y consecuente contaminación.
El problema
De manera cíclica y recurrente la presa de Hatillo y otras se ven expuestas a su contaminación por exceso de arrastre hacia su espejo de agua de productos químicos, principalmente nitrógeno y fósforo, que al concentrarse en amplia proporción, unido también a la reducción de entrada de agua por sequía, pueden causar lo que en la actualidad ha llamado la atención de la sociedad, y que, se ha convertido en tema de amplia discusión, dando lugar a ese color verde y pastoso en el agua, por cúmulo de algas y bacterias.
El tema aquí, es que, las presas son manejadas como un medio de distribución y uso de sus aguas. No existe una gestión técnica/administrativa que se encargue efectivamente de la gestión más allá del embalse, es decir, todo territorio y actividad que tenga influencia directa e indirecta en el embalse, para establecer reglas, normas, parámetros y criterios técnicos que puedan prevenir situación como la presente. Además, esa gestión/ técnica debe dar seguimiento y monitoreo de forma permanente a todas las incidencias que puedan provocar afectaciones a este importante humedal.
Propuesta de la Academia de Ciencias y su Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente
En virtud de todo lo anterior, y teniendo en cuenta que la presa de Hatillo es parte integral del parque nacional Aniana Vargas, es que la Academia ha propuesto lo siguiente:
Que las instituciones responsables hagan un levantamiento exhaustivo de todo cuánto incide en la presa de Hatillo, sea cercano o lejano, y que, pueda repercutir negativamente en su integridad ambiental, de modo que, se pueda, con base a esa información disponer de un plan de gestión, seguimiento y monitoreo para una gestión preventiva y efectiva que se pueda anteponer a daños como los que ocurren ahora.
Todo parece indicar que, la propuesta ha sido acogida, teniendo en cuenta lo que ha informado el Indrhi, sin referirse a la Academia.
La idea es que, por el interés del bien colectivo, del impacto de la presa de Hatillo en la economía nacional y la seguridad alimentaria, su repercusión en la producción de arroz en el bajo Yuna, su contribución energética y la necesidad de que sus aguas lleguen a la Bahía de Samaná con calidad apropiada, evitando daños a los manglares, a la actividad pesquera y al turismo, se disponga de un plan efectivo de gestión de la presa que asegure seguir prestando estos servicios ambientales a la sociedad.
jpm-am
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