Internacionales

Punch: las razones por las que un macaco enternece al mundo con su peluche

Punch: las razones por las que un macaco enternece al mundo con su peluche
  • Publishedfebrero 25, 2026

Las imágenes del pequeño mono en un zoológico japonés se hicieron virales porque tras el rechazo de su madre y del resto de su manada, el primate buscó refugio en un orangután de juguete. Primatólogas explican que sus comportamientos se deben a que, ante la ausencia de su progenitora, no ha aprendido las reglas para convivir en sociedad.

Un primate de tan solo siete meses busca los abrazos de un orangután de peluche para reemplazar los de su mamá. La escena se vive en el zoológico de la ciudad de Ichikawa, cerca de Tokio. Y el protagonista es Punch, un bebé de macaco japonés (Macaca Fuscata) o infante, como se le llama a las crías de los monos. 

Los integrantes del centro de cuidado especial han explicado que la mamá de Punch era madre primeriza y a eso se suman las altas temperaturas del verano de julio de 2025, cuando nació al cría. “Aunque la mayoría de las hembras de macaco japonés cuidarán a sus infantes; ocasionalmente, sucede que una madre primeriza decide que no es capaz de cuidar a sus crías y las abandona”, le explicó a France 24 la doctora Anne Savage, directora ejecutiva del Proyecto Tití, una organización que se dedica a conservar otra especie de primate, el tití cabeciblanco, endémica de Colombia. 

A la causa de ser madre por primera vez, la bióloga especialista en primates Mónica Ramírez añade el cautiverio para explicar el comportamiento de la mamá. “En esas condiciones, el rechazo hacia las crías es bastante común. Puede deberse al estrés, a cambios fisiológicos o a que tampoco ha tenido un aprendizaje previo si ella misma fue retirada muy pronto de su medio natural o si creció en cautiverio, porque nunca aprendió de su grupo a cómo ser mamá”, señaló Ramírez, quien hace parte de la junta directiva de la Asociación Primatológica Colombiana (APC).

¿Cómo afrontan los macacos el abandono?

Para contrarrestar el rechazo de su madre y del resto de la manada, los cuidadores del zoológico le dieron un peluche de orangután a Punch. Se encariñó con él al punto de convertirlo en su refugio. Ramírez explica que esta suele ser una estrategia de compensación, en parte para reducir su ansiedad ante el abandono y, por otro lado, para que active el reflejo de agarre que el infante debió haber aprendido al colgarse del cuerpo de su mamá. 

Pero la relación rota con su mamá no solo afecta el desarrollo físico de Punch. Esto influye también directamente en que el infante no aprenda qué comportamientos debe tener en la manada, pues normalmente es mirando a la madre que la cría de primate aprende qué comer, cuál es el lenguaje que debe usar y hasta cuál es su posición en el grupo. 

“Los macacos japoneses tienen una jerarquía muy dominante, heredada de la madre. Si naciste de una hembra de bajo rango, te comportarás como un animal de bajo rango en el grupo, lo que significa que eres muy sumiso. Eres el último en comer. Eres el último en tener acceso a cualquier recurso deseado. Y supongo que Punch está en esa situación porque no sabe cómo comportarse. Podría intentar buscar comida, pero no es el momento adecuado para que lo haga porque los adultos todavía no han comido. Así que esto es todo lo que necesita aprender. Y con suerte, es un macaco inteligente que lo aprenderá rápidamente”, señala Savage. 

La doctora Savage agrega que, por ejemplo, es probable que a esta altura Punch todavía no entienda el idioma en el que habla su manada, por lo que escucha vocalizaciones a las que no sabe cómo responder. Esto se debe a que el lenguaje también lo aprenden de sus madres. 

La reacción del pequeño Punch es de miedo y ansiedad, lo que, según Ramírez, también puede molestar a algunos individuos de la manada por considerarlo un poco invasivo. Y el resultado son las imágenes que se han hecho virales, de primates adultos empujando y rechazando a la cría. 

“Pero cuando la mayoría de estos macacos lo amenazan o lo muerden, no lo hacen para matar. Muerden solo para decir: ‘No, así no es como te debes comportar en este grupo’. Así que es más una disciplina que otra cosa. Aunque Punch reaccione como si se estuviera muriendo, porque es un bebé pequeñito que está asustado y no entiende qué está pasando”, explica Savage. 

En todo este contexto, Ramírez enfatiza en la importancia de recordar que los primates no son mascotas para tener en casa. Y la responsabilidad no se limita únicamente a vivir con un mono, sino que la bióloga hace un llamado para pensar qué contenido se comparte virtualmente, pues podría promoverse una fotografía o un sticker de un animal que fue traficado ilegalmente. “Tenemos que pensar por un momento qué mensaje estoy compartiendo, en qué condiciones están esos animales y si estoy haciendo parte del problema, así sea solo con un like o compartiendo una selfie con animales que definitivamente tienen que estar en su medio natural y no son mascotas”, indicó. 

Mientras que para Punch su futuro aún está por escribirse. Pues ya otros macacos japoneses están interactuando cada vez más con él. Anne Savage detalla que este es el momento en el que el infante puede aprender de los demás a cómo ser un macaco japonés para poderse integrar en el grupo. Y de paso, dejar de a pocos a su orangután de peluche.