
En los días previos al Mundial de 2026, el streamer IShowSpeed, una de las personas más vistas del planeta, que de vez en cuando se dedica también a la música como rapero, lanzó el videoclip «World Cup (Champions)», una canción que hace alarde del orgullo nacional y en la que menciona a las 48 selecciones.
Como ocurre con todo lo que hace este joven de 21 años, cuyo nombre real es Darren Watkins Jr., el video se hizo viral al instante. La canción acumuló más de 7 millones de visualizaciones en YouTube en menos de 24 horas. Internet no tardó en bautizarla como el himno del Mundial 2026, a pesar de que el torneo ya cuenta con uno. La FIFA, tras una ridícula avalancha de reacciones por parte de los aficionados y quizá al darse cuenta de la enorme exposición mediática instantánea que él podía aportar, añadió la canción a su álbum oficial.
Ese es el poder de Speed: una red unipersonal, siempre activa
Speed comenzó a publicar en YouTube siendo adolescente en 2017. Pero no fue hasta la pandemia de covid-19, en 2020, que este nativo de Cincinnati, Ohio, se dedicó al streaming a tiempo completo. Su pasión por el fútbol, en particular su admiración por su Cristiano Ronaldo, marcó sus primeras transmisiones, donde jugaba FIFA y NBA 2K mientras la gente lo veía. Su popularidad se debió a las payasadas, a veces controversiales y llenas de gritos, que tanto gustan en internet, pero con el tiempo Speed abandonó el típico estilo de los streamers. El futuro de su marca estaba fuera de su habitación.
A medida que su audiencia crecía, también lo hacía su misión. Los streamers triunfan logrando que los fans se sienten a mirar. El objetivo, comenta, es convertirse en un canal de inspiración para sus casi 55 millones de suscriptores. Cuando empezó a interactuar con personas más allá de la pantalla de su laptop, encontró un propósito. Quiere que su audiencia también lo tenga. Así que en 2024 dio un paso más y empezó a grabar crónicas de viaje por varios países, convirtiendo su canal en un chat grupal global donde presentaba a su joven audiencia diferentes culturas. Ha competido contra un guepardo en Sudáfrica. Ha entrenado con Manny Pacquiao en Filipinas. Ha sido aclamado por fans en Jamaica y Barbados. Mientras estaba en Indonesia, alcanzó el millón de espectadores simultáneos en vivo, convirtiéndose en el primer streamer de habla inglesa desde el alunizaje de Chandrayaan-3 en batir el récord en YouTube. El año pasado, se embarcó en una gira de un mes de duración, sin parar, por 25 estados de EE UU, sin apagar la cámara ni una sola vez, ni siquiera mientras dormía.
Su ascenso coincide con una transformación radical en el consumo deportivo. La televisión tradicional ha muerto. Las plataformas de streaming luchan por retener a los espectadores que se han alejado debido al aumento de los precios. Ahora, cada persona es su propia plataforma mediática. Pocos han logrado esta transición con tanta audacia y alcance como Speed, quien, a estas alturas, es prácticamente inseparable del entramado global de narración del fútbol. Para la Generación Z y Alpha, es casi como ESPN.
Para el Mundial de este año, Speed está transmitiendo su pasión por el fútbol desde diferentes ciudades sede. La FIFA estima que la Copa Mundial de 2026 atraerá a más de 6 mil millones de espectadores a nivel mundial durante el mes y pico que dura el torneo. Sin duda, las transmisiones en vivo de Speed sumarán aún más espectadores a esa cifra.










