Comercio, Trump y la guerra en Ucrania: claves de la visita de Friedrich Merz a Xi Jinping en China
Alemania se acerca a China en medio de las tensiones de Estados Unidos con Europa bajo la Administración de Donald Trump.
El canciller alemán, Friedrich Merz, se reunió este miércoles 25 de febrero en la Casa de Huéspedes de Estado Diaoyutai, en Beijing, con el líder chino, Xi Jinping, con el objetivo de reforzar los lazos con su mayor socio comercial.
En su primer viaje al gigante asiático desde que asumió el cargo, Merz afirmó ante Xi: «Hay desafíos de los que deberíamos hablar hoy, pero el marco en el que operamos es excepcionalmente bueno y hemos trabajado muy bien juntos durante las últimas décadas».
Xi le correspondió al asegurar que «cuanto más turbulento y complejo se vuelve el mundo, más deben fortalecer China y Alemania la comunicación estratégica y mejorar la confianza».
«Los grandes problemas políticos globales ya no pueden abordarse hoy sin la participación de Beijing»
Merz, quien viajó a Beiijng con una numerosa delegación de empresarios, promocionó el viaje como una «gran oportunidad» para estrechar lazos económicos con el gigante asiático y se mostró a favor de reanudar «muy pronto» las consultas conjuntas entre ambos gobiernos, interrumpidas por un cambio de Administración en Alemania y la pandemia del Covid-19.
Por su parte, el presidente Chino se mostró abierto a llevar la relación a «nuevos niveles», tras destacar que «siempre ha concedido gran importancia a las relaciones chino-alemanas».
Merz declaró que Alemania necesita «relaciones económicas en todo el mundo», en la antesala de su visita oficial, aunque no por esto el canciller deja de considerar al Estado dirigido por el Partido Comunista como un rival sistémico de Occidente. «No debemos hacernos ilusiones», destacó, ya que a su juicio Beijing «reivindica el derecho a definir un nuevo orden multilateral según sus propias reglas».
No obstante, el líder germano subrayó que, a pesar de todas las diferencias que persisten entre Europa y China, «los grandes problemas políticos globales ya no pueden abordarse hoy sin la participación de Beijing».
El principal socio comercial
China, la segunda economía del mundo, superó a Estados Unidos en 2025 al convertirse en el mayor socio comercial de Alemania.
Las importaciones procedentes del país asiático aumentaron un 8,8%, hasta los 170.600 millones de euros (201.000 millones de dólares), mientras que las exportaciones germanas cayeron un 9,7%, hasta los 81.300 millones de euros (96.000 millones de dólares).
Antes del encuentro con el líder Chino, Merz se reunió con el primer ministro, Li Qiang, en el opulento Gran Salón del Pueblo de Beijing, donde ambas partes firmaron cinco acuerdos y memorandos, sobre temas muy específicos relacionados con el cambio climático y seguridad alimentaria.
A falta de la segunda parte de la visita del Merz, que estará centrada en negocios, la primera firma de acuerdos luce menos ambiciosa que los pactos alcanzados recientemente por China con Canadá y Reino Unido, con quienes firmó 8 y 12 acuerdos respectivamente, en visitas previas de los europeos a Beijing.
Merz habló ante el primer ministro chino de «preocupaciones muy específicas» en la cooperación bilateral en comercio, que llamo a «mejorar y hacer más justa».
El canciller viajó acompañado de una delegación de 30 empresas, entre las que hay importantes fabricantes de automóviles, como Volkswagen o BMW, que están sufriendo gravemente la presión de la competencia china.
Merz, en una visita fugaz de dos días, conocerá el jueves al centro tecnológico de Hangzhou, donde visitará Unitree Robotics, uno de los principales desarrolladores de robots humanoides de China.
La política hostil de Trump como telón de fondo
Berlín y Beijing difieren en muchas cuestiones –entre ellas la guerra en Ucrania o la balanza comercial–, pero comparten un mismo padecimiento: ambos países se han visto afectados por las políticas económicas del presidente estadounidense, Donald Trump, basada en la imposición unilateral de aranceles, una esta estrategia anulada parcialmente por la Corte Suprema de EE. UU., que el republicano elogió en su discurso del Estado de la Unión, el martes en Washington.
Con ese telón de fondo, Merz y Xi Jinping quieren aprovechar sus históricos vínculos económicos, en medio del caos global por los aranceles y otras medidas de política exterior de la Casa Blanca. El alemán invitó a «enfatizar las cosas en común y enfrentar juntos los desafíos».
Merz es el último de una serie de líderes occidentales que han cortejado a Beijing en los últimos meses, entre ellos el británico Keir Starmer, el francés Emmanuel Macron y el canadiense Mark Carney, quienes intentan explotar otros horizontes comerciales, antes las imposiciones volubles de Trump.
El presidente estadounidense viajará a China entre el 31 de marzo y el 2 de abril para reunirse con Xi Jinping.
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Merz aboga por Ucrania
Antes de partir hacia Beijing, Friedrich Merz indicó que presionaría a China para que inste a su aliado Rusia a poner fin a la guerra en Ucrania, activa desde febrero de 2022. Esta solicitud llega en un momento en el que las conversaciones de alto el fuego entre Kiev y Moscú, mediadas por EE. UU., encallan por asuntos de concesiones territoriales solicitadas por Rusia.
Mientras la Unión Europea ha aprobado una veintena de sanciones contra Rusia, en represalia por la invasión a Ucrania, China ha mantenido relaciones comerciales y diplomáticas estrechas con el Kremlin, que justifica como una postura imparcial sobre el conflicto.
«Esperamos que todas las partes aprovechen la oportunidad para alcanzar un acuerdo de paz integral, duradero y vinculante», expresó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, a principios de esta semana.
La visita a Xi Jinping fue programada una semana antes del tercer viaje de Merz a Washington como canciller.
Con AP, AFP y Reuters


