Diálogos EE. UU. – Irán suspendidos y tregua dudosa en Líbano: ¿cómo queda la situación en Medio Oriente?

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Entre un alto el fuego dudoso en Líbano y una nueva incertidumbre entre Estados Unidos e Irán.

El panorama en Medio Oriente refleja la complejidad de un conflicto que involucra múltiples frentes y actores. Este viernes 19 de junio, altos funcionarios de EE. UU. e Israel aseguraron que Hezbolá y el Estado de mayoría judía acordaron un alto el fuego que entró en vigor casi de inmediato. 

Sin embargo, se han reportado nuevos ataques en Líbano tras ese anuncio. La tregua–que aún no ha sido confirmada directamente por las dos partes en el conflicto– fue dada a conocer tras una de las jornadas más sangrientas que dejó 47 libaneses asesinados y cuatro soldados israelíes muertos. 

En paralelo, el inicio de conversaciones entre Washington y Teherán que estaba programado para este viernes en Suiza quedó suspendido. Aunque el acuerdo provisional alcanzado esta semana entre los dos países logró detener las hostilidades directas entre ambos, reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y abrir una ventana de 60 días para negociar un pacto más amplio, la violencia en el sur del Líbano amenaza con desbaratar esos avances.

¿Cómo está el panorama en Líbano?

El frente libanés sigue siendo la pieza más vulnerable del acuerdo. La aplicación efectiva del alto el fuego anunciado en las últimas horas quedó rápidamente en entredicho, ya que horas después de su supuesto inicio continuaban reportándose bombardeos israelíes en territorio libanés, mientras en comunidades fronterizas del norte del país dirigido por Benjamin Netanyahu seguían activándose alertas por posibles incursiones con drones.

Funcionarios estadounidenses, israelíes y fuentes vinculadas a Hezbolá aseguraron que ambas partes acordaron cesar los ataques a partir de este mismo viernes 19 de junio. La mediación, según las fuentes citadas por las agencias de noticias Reuters y AP, fue impulsada por Estados Unidos y Qatar con la participación de Irán, que había convertido el cese de las hostilidades en Líbano en una condición indispensable para continuar las conversaciones con Washington.

La escalada registrada pocas horas antes fue una de las más intensas desde que comenzó la actual guerra regional hace más de tres meses. Ambos bandos se acusaron mutuamente de violar acuerdos previos de cese al fuego. Israel aseguró haber respondido a ataques de Hezbolá contra sus fuerzas, mientras que la milicia libanesa sostuvo que actuó en represalia por incursiones israelíes en zonas que considera protegidas por los términos de la tregua.

La violencia en Líbano se ha convertido en el principal punto de tensión del memorando de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán. Aunque el marco del acuerdo firmado el pasado miércoles 17 de junio contempla el fin de las operaciones militares en todos los frentes regionales, Israel y Hezbolá no son firmantes directos del acuerdo. Eso ha dejado la implementación de los compromisos dependiente de la voluntad política de actores que mantienen objetivos divergentes.

Las dudas de su efectividad crecen tras las declaraciones del líder de Hezbolá, Naim Qassem, quien denunció un plan para erradicar el llamado Eje de la Resistencia en la región, espaldado por Irán. «Hoy, en Líbano, nos enfrentamos a la etapa más peligrosa de nuestra historia y a la mayor conspiración conjunta estadounidense, israelí e internacional, que amenaza el futuro de nuestro país y de nuestros hijos. El objetivo principal de este plan es erradicar y eliminar por completo la resistencia y su base popular en Líbano», declaró.

«Para lograrlo, los enemigos lanzaron primero una guerra criminal y desenfrenada, asesinando a civiles y sembrando la destrucción a gran escala para doblegar a la resistencia. Posteriormente, Estados Unidos y el régimen sionista, tras observar cambios en el equilibrio de poder regional a raíz de los acontecimientos en Siria, violaron acuerdos previos para alterar la balanza de poder a su favor», agregó.

Irán ha insistido en que Israel debe cesar sus operaciones y retirarse de las zonas que ocupa en el sur libanés. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechaza esa exigencia y sostiene que las tropas permanecerán en una «zona de seguridad», mientras sea necesario para proteger las comunidades del norte de Israel.

De ahí el manto de dudas sobre el nuevo alto el fuego anunciado. Y es que mientras Israel no se retire del suelo libanés es muy improbable que la tregua se mantenga a cabalidad y que Hezbolá no dispare, como ya se ha visto en previos anuncios de tregua en este país.

La disputa evidencia uno de los límites del proceso diplomático: Washington y Teherán pueden pactar principios generales, pero el cumplimiento efectivo depende de conflictos locales que siguen abiertos.

EE. UU. – Irán suspenden conversaciones: ¿las reprogramarán?

La consecuencia inmediata de la escalada fue la suspensión de las conversaciones previstas en Suiza para este 19 de junio entre representantes estadounidenses e iraníes.

La reunión iba a marcar el inicio formal de las negociaciones técnicas para definir el futuro del programa nuclear iraní y concretar los compromisos incluidos en el acuerdo provisional. El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, tenía previsto encabezar la delegación de Washington.

Sin embargo, el estadounidense canceló su viaje y funcionarios iraníes comunicaron a los mediadores que no iniciarían las conversaciones mientras continuaran los ataques israelíes en Líbano. 

Archivo: combinación de imágenes. A la izquierda, el mandatario de EE. UU., Donald Trump, y a la derecha, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, tras firmar por separado el memorando de entendimiento para acabar la guerra, el 17 de junio de 2026.
Archivo: combinación de imágenes. A la izquierda, el mandatario de EE. UU., Donald Trump, y a la derecha, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, tras firmar por separado el memorando de entendimiento para acabar la guerra, el 17 de junio de 2026. © Reuters/Graficación France 24

La decisión representa el primer gran revés para la estrategia diplomática impulsada por el presidente Donald Trump tras el acuerdo alcanzado esta semana con Teherán.

Aunque desde Irán se insistió en que las consultas continúan y que las conversaciones podrían reprogramarse en los próximos días, el episodio deja en evidencia la fragilidad del proceso.

EE. UU. e Israel: se profundizan las brechas entre dos aliados

La crisis también ha profundizado las tensiones entre Estados Unidos y su mayor aliado en Medio Oriente: Israel.

El Gobierno de Benjamin Netanyahu ha expresado abiertamente sus reservas sobre el acuerdo impulsado por Washington, argumentando que no ofrece garantías suficientes para neutralizar el programa nuclear iraní. Funcionarios israelíes han mostrado además su malestar por no haber participado directamente en las negociaciones que desembocaron en el memorando firmado esta semana, por separado, por el mandatario estadounidense Donald Trump, y el de Irán, Masoud Pezeshkian.

Archivo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitará la Casa Blanca el 7 de julio para conversar con el mandatario Donald Trump, informó a la AFP un funcionario de la administración estadounidense el 30 de junio de 2025, mientras Washington presiona por un alto el fuego en Gaza.
Archivo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitará la Casa Blanca el 7 de julio para conversar con el mandatario Donald Trump, informó a la AFP un funcionario de la administración estadounidense el 30 de junio de 2025, mientras Washington presiona por un alto el fuego en Gaza. © AFP – Mandel Ngan

Desde la Casa Blanca, por el contrario, crecen las señales de impaciencia con la estrategia israelí en Líbano. De hecho, el jueves 18 de junio durante una rueda de prensa Vance afirmó que Israel debe respetar el proceso diplomático abierto con Irán, mientras que Trump ha dejado entrever críticas hacia algunas decisiones de su aliado regional.

Estas diferencias podrían complicar aún más los esfuerzos para alcanzar un acuerdo definitivo.

Reapertura de Ormuz, el aliciente en medio de las tensiones

A pesar de las dificultades, uno de los principales logros del acuerdo provisional se mantiene vigente: la reapertura del estrecho de Ormuz. La vía marítima, por donde transita una parte sustancial del petróleo y gas comercializados a nivel mundial, había quedado prácticamente paralizada durante la guerra debido a ataques y amenazas iraníes.

Este viernes, la Autoridad Portuaria de Ghana (PGSA) confirmó la exención de las tasas de tránsito por el Estrecho de Ormuz, pero fue muy enfático en lo que lo aplica durante los 60 días que dura el memorando de entendimiento, que empezó a regir tras la firma del documento el pasado miércoles.

Aún es incierto si pasado ese tiempo y, en caso de que Washington y Teherán no alcancen una acuerdo integral–la República Islámica reanudará los cobros de peajes, una medida que no se aplicaba previo a la guerra que Israel y EE. UU. lanzaron contra Teherán el pasado 28 de febrero.

Por ahora, el restablecimiento del tráfico ha permitido aliviar parcialmente la presión sobre los mercados energéticos internacionales. Sin embargo, expertos advierten que el retorno completo a los niveles normales de exportación podría tardar semanas o incluso meses.

Además, la nueva autoridad iraní encargada de supervisar el estrecho ya comenzó a introducir regulaciones adicionales para las embarcaciones que lo atraviesan, una señal de que Teherán busca reforzar su control sobre uno de los corredores estratégicos más importantes del mundo.

¿Qué se puede esperar?

El futuro inmediato del proceso dependerá de si la tregua entre Israel y Hezbolá logra consolidarse. Si los combates se reanudan, las negociaciones entre Estados Unidos e Irán podrían quedar nuevamente paralizadas.

Y aun si el alto el fuego se mantiene, las conversaciones prometen ser complejas. Sobre la mesa están asuntos sensibles como el destino de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán, los mecanismos de supervisión internacional, el eventual levantamiento de sanciones económicas y un ambicioso fondo de reconstrucción posguerra valorado en 300.000 millones de dólares.

Por ahora, Medio Oriente transita una etapa de calma relativa, pero extremadamente frágil. El acuerdo entre Washington y Teherán logró detener una guerra regional que amenazaba con desestabilizar los mercados energéticos globales y ampliar el conflicto a nuevos escenarios. Sin embargo, los enfrentamientos en Líbano han demostrado que cualquier incidente puede poner en riesgo una negociación que apenas comienza y cuyo desenlace sigue siendo incierto.

Con Reuters, AP y EFE

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