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Diputados aprueban reducción de la jornada laboral a 40 horas en México, aunque con un solo día de descanso

Diputados aprueban reducción de la jornada laboral a 40 horas en México, aunque con un solo día de descanso
  • Publishedfebrero 25, 2026

La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la reforma que busca reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, con un día obligatorio de descanso por cada seis trabajados. Mientras el oficialismo sostiene que la propuesta fortalecerá el entorno laboral al garantizar derechos y resguardar la productividad empresarial, la oposición, activistas y diversos bloques sindicales independientes advierten que podría generar efectos adversos.

La enmienda fue avalada en lo general con 469 votos a favor y 411 en lo particular. El dictamen avanzó sin cambios, luego de haber sido aprobado a principios de este mes por el Senado. El proyecto será enviado ahora a los congresos estatales, donde deberá recibir el respaldo de al menos 17 legislaturas para su promulgación. De concretarse el proceso, la iniciativa podría entrar en vigor el próximo 1 de mayo, coincidiendo con el Día Internacional de los Trabajadores.


Las manos de una mujer escribiendo en el teclado de una laptop.

El Índice de Tendencias Laborales 2025 de Microsoft evidencia cómo las jornadas laborales parecen alargarse por diversos motivos, entre ellos los cientos de correos electrónicos, notificaciones y mensajes que recibimos.


En términos generales, la modificación constitucional plantea una disminución gradual de la jornada en el país, que pasará de 48 a 40 horas entre 2026 y 2030, mediante recortes de dos horas por año. El texto establece que, durante la transición, los empleadores no podrán reducir sueldos, salarios ni prestaciones.

Asimismo, el decreto introduce un nuevo esquema para regular el trabajo extraordinario. Señala que las horas adicionales deberán pagarse con un 100% más de lo fijado para las ordinarias. El límite de tiempo extra pasará de 9 a 12 horas semanales, distribuidas en hasta cuatro horas diarias durante un máximo de cuatro días. Además, se prohíbe que los menores de 18 años realicen labores extraordinarias. En caso de incumplimiento, los empleadores deberán pagar un 200% adicional sobre el salario correspondiente a las horas ordinarias.

¿La reforma de las 40 horas es un engaño?

En un comunicado, la Cámara de Diputados afirmó que la modificación constitucional prioriza el bienestar de las personas trabajadoras sin descuidar la productividad ni la estabilidad económica del país. Destacó que las nuevas disposiciones permitirán reducir la fatiga, reforzar la seguridad y mejorar la salud al favorecer el equilibrio entre la vida personal, familiar y laboral, en beneficio de 13.4 millones de trabajadores.

Sin embargo, aunque la reducción de 48 a 40 horas contó con el respaldo mayoritario de las fuerzas políticas, sectores de oposición, activistas y algunas organizaciones sindicales consideran que se trata de una simulación. Argumentan que la combinación del nuevo esquema de horas extraordinarias y el establecimiento de un día obligatorio de descanso por cada seis trabajados podría propiciar abusos y afectar los ingresos.

Rubén Moreira, coordinador del Partido Revolucionario Institucional, señaló que si bien la reforma fija una jornada de 40 horas, también permite concentrar la actividad en seis días. A su juicio, la forma en que se regulan las horas adicionales podría traducirse en un “engaño”, ya que los empresarios optarían por ampliar el tiempo extraordinario en lugar de contratar a más personal, lo que derivaría en mayores cargas para la clase trabajadora.

Semanas antes, la Mesa de Diálogo Sindical, la Asociación General de las y los Trabajadores y la Unión Nacional de Trabajadores expresaron una preocupación similar. Sostuvieron que el diseño aprobado no reduce de manera efectiva el tiempo de trabajo, al mantener un esquema de seis días laborados por uno de descanso.

El bloque sindical añadió que permitir hasta 12 horas extra semanales, junto con la prohibición de disminuir salarios, podría incentivar a las empresas a intensificar el ritmo de producción, con el riesgo de aumentar el desgaste físico y mental.

Para la oposición, estos riesgos se acentúan con el plazo de cinco años previsto para la implementación total, al considerar que ese periodo permitiría a las compañías ajustar sus operaciones con la intención de diluir el impacto real de la reducción.