El izquierdista Gustavo Petro dijo este lunes 20 de julio que impulsará una «huelga general e indefinida» si el Gobierno de su sucesor, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, que asumirá el próximo 7 de agosto, deroga la reforma laboral aprobada durante su Administración o echa atrás su reforma agraria.
El mandatario pronunció el primero de sus dos discursos del Día de la Independencia ante una multitud en Ciudad Bolívar, un barrio popular del sur de Bogotá, donde sostuvo que la movilización social debe convertirse en el principal mecanismo de oposición al nuevo Gobierno y animó a sindicatos, organizaciones campesinas, indígenas y populares a defender en las calles, de forma pacífica, las reformas aprobadas durante sus cuatro años de mandato.
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«La oposición se ejerce en la calle y con resistencia y con paz (…) pero debe ser contundente. ¿Cómo se deroga el decreto de trabajo por horas que acaba la reforma laboral que creó estabilidad? (…) Pues con un huelga general permanente de millones y millones de trabajadores de Colombia, no es gritando solamente ni levantando banderas», expresó Petro, quien recalcó: «No podemos dejar quitar las conquistas del pueblo».
El jefe de Estado advirtió que una eventual derogación de la reforma laboral, aprobada en junio de 2025, supondría, a su juicio, un retroceso en los derechos de los trabajadores, y pidió responder también con protestas si el próximo Gobierno modifica las políticas de acceso a la tierra impulsadas por su Administración.
«No es con una huelga en la producción, que está permitida en la Constitución, pero si van a tumbar las estabilidades, las condiciones laborales conquistadas en este gobierno, habrá huelga general e indefinida en Colombia. Si van a arrasar con violencia la reforma agraria, sobre el campesinado y se van a robar las 600.000 hectáreas que aun quedan, habrá paro agrario nacional», agregó.
Petro apuntó además que seguirá participando en la política desde la oposición una vez entregue el poder.
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El sombrero del líder Pizarro y un mensaje a los militares
Durante el acto, el presidente saliente defendió su política de paz y sostuvo que abandonarla implicaría un retroceso en la reducción de la violencia en Colombia.
El discurso tuvo un momento de fuerte carga simbólica: la senadora María José Pizarro le entregó a Petro el sombrero que perteneció a su padre, Carlos Pizarro Leongómez, excomandante de la extinta guerrilla M-19 asesinado en 1990 cuando era candidato presidencial. Para el mandatario, exintegrante también del M-19, la prenda simboliza el acuerdo de paz firmado con ese grupo armado.
«Quemar este sombrero es como quemar la paz. Es como volver a matar a Carlos Pizarro», dijo Petro.
El jefe de Estado también se dirigió a las Fuerzas Militares y les recordó que el armamento estatal no responde al gobierno de turno: «Los dueños de esas armas son la nación colombiana y el pueblo. La patria es el pueblo», sostuvo.
Críticas al gobierno entrante
En el tramo final de su intervención, Petro tomó distancia de los anuncios del presidente electo y cuestionó sus planes de poner fin a la política de «Paz total», retomar los vínculos diplomáticos con Israel y dar marcha atrás con varias de las reformas sancionadas en los últimos cuatro años.
Petro reivindicó además la gestión de seguridad de su Gobierno: afirmó que la tasa de hurto cayó a su nivel más bajo desde que hay registros y subrayó la ampliación de la Fuerza Pública.
De la Espriella, por su parte, ha anunciado que revisará varias de las principales reformas del Gobierno saliente, entre ellas la laboral, al considerar que afectan la generación de empleo y la competitividad del país.
Denuncia de presunto fraude electoral
Petro volvió a insistir en que hubo fraude en las elecciones presidenciales, cuyo resultado no reconoce.
Anunció que divulgaría las pruebas que, según afirma, respaldan la demanda que presentó ante la Justicia, y aseguró que cuenta con el testimonio de miles de «testigos digitales». Aclaró, sin embargo, que su denuncia no impedirá que De la Espriella asuma el cargo el 7 de agosto.
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Un último balance ante el Congreso
Horas más tarde, en la instalación del nuevo período de sesiones del Congreso con los legisladores elegidos el pasado 8 de marzo, Petro pronunció su segundo discurso del día y presentó un último balance de su gestión, en el que reconoció que al país le «falta mucho por hacer en el camino de la desigualdad social».
El mandatario detalló que la pobreza monetaria pasó del 39,7% en 2021, un año antes de su llegada al poder, al 28% en 2025, el último año con cifras consolidadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
«Bajamos 11, 12 puntos en cuatro años la pobreza monetaria en Colombia, y esto significa aproximadamente cuatro millones y medio de personas», manifestó.
Petro señaló que la pobreza extrema también se redujo, aunque admitió que sigue en «un nivel muy alto comparado con el mundo y con América Latina«. Con todo, sostuvo que la pobreza actual «es la menor del siglo» y agregó que una medición preliminar de abril pasado la ubicó en el 2%, un dato que solo se confirmará cuando se publiquen las cifras completas de 2026.
«La pobreza no es un efecto natural del Covid, la pobreza es un efecto de la política humana», expresó, al recordar que en 2020, en plena pandemia, la pobreza monetaria llegó a rondar el 45%.
Antes de cerrar, deslizó una nueva referencia a su sucesor: «Ojalá el próximo Gobierno pueda seguir bajando la pobreza en Colombia, veremos».
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Duras críticas al restablecimiento de relaciones con Israel
En su intervención ante el Congreso, Petro también volvió a cuestionar la decisión del presidente electo de restablecer las relaciones diplomáticas con Israel, país al que acusa de cometer un «genocidio« en la Franja de Gaza.
«Me avergüenza un Gobierno y un Congreso que acepte una relación diplomática con el que ha asesinado con misiles a 22.000 bebés de la humanidad», afirmó el mandatario, quien agregó que «el que se ría de un genocidio es un fascista» y calificó la ofensiva militar israelí en Gaza como un «crimen contra la humanidad».
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Las declaraciones llegan días después de que De la Espriella confirmara que, una vez asuma la Presidencia, restablecerá la «alianza histórica» con Israel, reanudará el intercambio de embajadores y trasladará la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén.
El Gobierno de Petro rompió relaciones diplomáticas con Israel en mayo de 2024, en rechazo a la ofensiva militar en Gaza. Durante su mandato, Colombia también se sumó a la demanda presentada por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), un proceso del que De la Espriella ya anunció que retirará al país.
Con EFE y medios locales










