El consejo electoral de Haití programó el lunes 27 de julio las primeras elecciones presidenciales en una década para diciembre, con una segunda vuelta en febrero, después de que los planes para celebrar la votación en agosto con una segunda ronda en diciembre fueran pospuestos por motivos de seguridad.
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales y legislativas, junto con las votaciones para las colectividades territoriales, fue programada para el 21 de febrero de 2027, mientras que los resultados definitivos de las elecciones locales se publicarán el 12 de marzo de ese año.
No obstante, el organismo precisó que el cumplimiento del calendario dependerá de que exista un nivel de seguridad aceptable y de la disponibilidad de los recursos financieros necesarios para organizar los comicios en este país, que no celebra elecciones desde hace una década.
En un comunicado, el Consejo Electoral Provisional afirmó que la celebración de los comicios constituye una «responsabilidad compartida» que requiere el compromiso del Gobierno, de los actores políticos y de la comunidad internacional, y reiteró que organizará el proceso con criterios de independencia, transparencia e imparcialidad.
El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, ya había advertido en abril pasado que se celebrarán elecciones cuando hayan acabado con las bandas armadas, una declaración que ya hacía temer el aplazamiento de los comicios.
«Seguimos trabajando para mejorar las condiciones de vida de la población. Acabaremos con las bandas. Recuperaremos los territorios. Después, prepararemos el país para la celebración de elecciones. Las elecciones se celebrarán cueste lo que cueste», declaró entonces Fils-Aimé durante una ceremonia pública.
Las últimas elecciones celebradas en el país tuvieron lugar entre 2015 y 2016, durante un período de transición, que terminó con la elección de Jovenel Moïse, asesinado el 7 de julio de 2020.
Desde entonces, la nación caribeña carece de autoridades elegidas por voto popular, ya que quienes ejercen actualmente el poder fueron designados y no elegidos en las urnas.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Haití, el país más pobre de América, enfrenta desde hace años una severa crisis en todos los órdenes, en particular en los altísimos niveles de inseguridad, que solo en el primer semestre de este año dejó más de 2.300 muertos, de acuerdo con datos de las Naciones Unidas.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en septiembre del año pasado sustituir la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMS) por la Fuerza de Represión de las Bandas (GSF, por sus siglas en inglés), una misión que podrá estar integrada por hasta 5.500 efectivos, entre militares y policías.
Estados Unidos ofreció el 25 de marzo una recompensa de hasta tres millones de dólares por información sobre las actividades financieras de Gran Grif, así como de la coalición de pandillas Viv Ansanm, ambas designadas por Washington como organizaciones terroristas.
Las fuerzas de seguridad haitianas, en alianza con una misión internacional respaldada por la ONU y una empresa militar privada estadounidense, han intensificado las operaciones contra las pandillas que controlan gran parte de la capital. Sin embargo, las autoridades aún no han arrestado a ningún líder importante de estas pandillas
Gran Grif también atacó Petite-Rivière de Artibonite hace casi un año, lo que obligó a decenas de personas a huir, cruzando el río más largo del país.
«Ante esta barbarie, el Gobierno demuestra una pasividad repugnante que equivale a una flagrante complicidad», condena el comunicado de este lunes de Collectif Défenseurs Plus.
Con información de Reuters, EFE y AP.










