
El Gobierno alemán prometió cambios en las leyes de seguridad luego del atropellamiento ocurrido cerca de la marcha del Orgullo LGBTIQ+ el sábado 25 de julio. El presunto atacante, de 21 años, ya figuraba como una persona «peligrosa» para la Policía antes del atentado y había estado preso en Líbano por intentar unirse al autodenominado Estado Islámico, lo que ha despertado indignación entre la población.










