Colombia y la antesala a la investidura de Abelardo De la Espriella, entre polarización y polémica

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La investidura de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia ya hace parte de la historia incluso antes de celebrarse. La ceremonia, prevista para el próximo 7 de agosto, tendrá lugar en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, durante una sesión conjunta del Congreso que, por primera vez, se realizará fuera del Capitolio Nacional de Bogotá.

La inédita decisión llega tras varios cambios en los planes del mandatario electo y en medio de una controversia política alimentada por las advertencias del presidente saliente, Gustavo Petro, de que no facilitaría una posesión fuera de la sede tradicional del poder, y rechazaba su plan inicial de posesionarse en una guarnición militar. 

La llegada de De la Espriella al poder abre un nuevo ciclo político tras imponerse por poco más de 250.000 votos ante el candidato de izquierda Iván Cepeda, una diferencia estrecha que refleja el panorama de un país profundamente dividido.

De la Espriella asume la Presidencia de Colombia: los retos de un país polarizado

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Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia. Bogota, 11 de febrero de 2026
Imagen de portada: Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia. Bogota, 11 de febrero de 2026. © Luis Acosta, AFP

Un relevo presidencial en medio de un país polarizado

La elección de Cali convierte a la capital del departamento del Valle del Cauca en la primera ciudad distinta a Bogotá que albergará una posesión presidencial en Colombia, rompiendo una tradición institucional de más de un siglo.

Sin embargo, la decisión no fue lineal. Inicialmente, De la Espriella había anunciado que asumiría el cargo en una guarnición militar de Popayán, una propuesta que despertó críticas por las dificultades logísticas, de seguridad y de protocolo para recibir a los invitados internacionales. Días después, el presidente electo justificó el cambio de escenario al señalar que las emisiones de ceniza del volcán Puracé obligaron a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto de la capital caucana.

El mandatario electo sostiene que escogió finalmente Cali por su cercanía con una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado y el narcotráfico, y porque pretende enviar un mensaje de respaldo a las Fuerzas Militares desde el comienzo de lo que será su administración.

De la Espriella prometió a lo largo de su campaña una política de mano dura contra los grupos al margen de la ley, en oposición con la política de paz total del Gobierno del cambio que prometía, entre otras medidas, mesas de negociaciones.

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La descentralización, ¿muestra de una pugna política?

La elección de escenarios alternativos para la posesión y la ruptura con protocolos históricos pretenden cambiar el centralismo tradicional, según lo asegurado por el abogado de ultra derecha que llegó al mando en su primer intento por ocupar el mayor cargo de poder del territorio colombiano.

La apuesta de De la Espriella por romper con las tradiciones institucionales no termina con la investidura, el presidente electo también ha decidido establecer en Barranquilla una sede alterna de la Presidencia de la República.

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La iniciativa forma parte de un plan de descentralización que contempla además sedes alternas en Medellín y Cali. De acuerdo con lo que ha sido señalado por fuentes cercanas al entorno del mandatario electo, el objetivo es acercar el poder ejecutivo a las regiones y reducir el histórico centralismo de Bogotá.

No obstante, el proyecto también ha generado una avalancha de críticas. La remodelación del edificio previsto para la sede alterna en Baranquilla ha sido cuestionada tanto por su apariencia como por el origen de los recursos utilizados para las obras, coordinadas con aportes de empresarios privados, lo que ha despertado inquietudes en la oposición sobre posibles conflictos de interés.

Con estas decisiones, el presidente electo busca imprimir desde el primer día un sello propio a su administración, pero también inaugura un mandato en el que la ruptura con las tradiciones institucionales, lejos de reducir la confrontación política, profundiza las divisiones internas. 

Con EFE y medios locales

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