Tras varios días de escalada verbal y amenazas de nuevos ataques, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que este lunes 3 de agosto comenzarían conversaciones con Irán para intentar alcanzar un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz y avanzar en una solución al pulso sobre el programa nuclear iraní. Aunque evitó fijar un plazo para lograr un pacto, el mandatario volvió a insistir en que Teherán debe actuar «rápidamente».
«¿Preferiría llegar a un acuerdo?»
De regreso a Washington, tras pasar el fin de semana en Nueva Jersey, Trump confirmó que las conversaciones con Irán comenzarían este lunes por la tarde, aunque no precisó el lugar ni los participantes del encuentro. Consultado sobre si existía una fecha límite para alcanzar un pacto, el mandatario evitó responder de forma directa.
«Bueno, lo que estamos haciendo ahora es hablar con ellos mediante una negociación. Comienza mañana por la tarde y veremos qué ocurre. Me encantaría lograrlo. Salvaría muchas vidas. Ahorraría una gran cantidad de destrucción innecesaria, para ser sincero con ustedes; tomaría muchos, muchos años volver a reconstruirla, si es que fuera posible», declaró ante la prensa.
El anuncio llega después de que el sábado 1 de agosto publicara en Truth Social que Irán y otros países de Oriente Medio habían solicitado más tiempo para cerrar un acuerdo que permita la «reapertura inmediata, completa y total» del estrecho de Ormuz y ponga fin a lo que calificó como la amenaza nuclear iraní.
El cambio de tono representa un nuevo giro en la estrategia de Trump, quien desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, a finales de febrero, ha alternado amenazas de intensificar las operaciones militares con llamados a mantener abiertas las negociaciones. Hasta ahora, esos contactos no han derivado en un acuerdo integral.
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El cierre parcial del paso marítimo del estrecho de Ormuz por parte de Irán provocó fuertes incrementos en los precios de la energía durante los últimos meses, alimentando presiones inflacionarias y elevando los costos del transporte y los combustibles en numerosos países. Antes del estallido, transitaba cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo.
Trump ha defendido que impedir que Irán obtenga armas nucleares justifica un aumento temporal en los precios de la energía. Sin embargo, el impacto económico también ha incrementado la presión política sobre su administración para encontrar una salida negociada.
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Frente diplomático
En paralelo al anuncio de Washington, Irán continúa desplegando una intensa actividad diplomática. El ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, conversó por teléfono con su homólogo saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, y con el jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, para abordar los esfuerzos encaminados a reducir la tensión.
Además, medios oficiales iraníes informaron de que las negociaciones entre Teherán y Omán sobre la futura gestión del estrecho de Ormuz se encuentran en su fase final. Según el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, las conversaciones buscan definir una nueva ruta de navegación que sustituya tanto la propuesta presentada por Irán como la impulsada anteriormente por Omán.
Baghaei insistió en que ese eventual acuerdo no está relacionado con la reapertura o el cierre del estrecho, una cuestión que, aseguró, seguirá siendo independiente. También afirmó que Teherán mantendrá sus posiciones «en función de los intereses nacionales» y rechazó cualquier cambio motivado por presiones externas.
Irán había descartado el mes pasado una propuesta omaní, respaldada por varios países del Golfo, para administrar conjuntamente el estrecho mediante un sistema de tarifas voluntarias para los buques que lo atravesaran.
Con Reuters, AP y EFE










