Washington decidió cancelar la visa de la embajadora de Brasil en Estados Unidos como medida de reciprocidad luego de que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva retrasara la aprobación formal a Daniel Pérez, embajador designado por la Administración de Donald Trump para esa nación suramericana y muy cercano al secretario de Estado, Marco Rubio.
Un alto funcionario explicó a periodistas, no obstante, que la visa de la embajadora le será restablecida si la situación se resuelve.
«La medida consistió en revocar o cancelar la visa de un diplomático de alto rango. Esto no equivale a expulsarlo del país. Significa que se encuentra aquí, pero sin visa, y que esta le sería restituida si se restablece la situación mediante la aprobación de nuestro candidato a embajador», explicó el funcionario, bajo la condición de anonimato.
La fuente agregó que las autoridades brasileñas también negaron en marzo visados a una delegación estadounidense que iba a asistir a un foro sobre minerales críticos y también, luego, al subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo (DRL) y uno de sus adjuntos para una visita que Washington calificó de rutinaria.
Según el funcionario, esas restricciones impidieron a diplomáticos del Gobierno de Trump llevar a cabo un trabajo habitual y motivaron la respuesta basada en el principio de reciprocidad.
Pero, el Gobierno brasileño aseguró este martes que esos funcionarios tenían previsto visitar el país «para poner en duda la integridad del sistema electoral brasileño, en un intento inaceptable de interferir en el proceso político nacional».
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Brasil acusa a EE. UU. de injerencia electoral
En respuesta, el Gobierno de Lula subrayó que no se trade de «un hecho aislado», sino de una escalada de hostilidad, motivada «por razones ideológicas incompatibles con una relación bilateral que siempre se ha caracterizado por el respeto mutuo».
«Resulta evidente el interés injustificado por interferir en las próximas elecciones presidenciales», afirma en un comunicado, que condena la decisión de la Administración del presidente Trump.
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El Gobierno brasileño aseguró que la petición de Estados Unidos sobre el embajador Pérez «aún está en análisis» y aclaró que la Convención de Viena no estipula plazos para dar una respuesta.
Asimismo, recalcó que según esa Convención, Estados Unidos no podría haber divulgado el nombre del embajador antes de que Brasil diera su beneplácito.
Momento de tensión Trump – Lula
La disputa diplomática se produce en un momento de creciente tensión entre Washington y Brasilia en vísperas electorales en la nación suramericana y tras una serie de choques en el ámbito comercial.
Lula ha cuestionado públicamente las posturas y declaraciones de la Administración de Donald Trump sobre la política interna brasileña y las elecciones presidenciales previstas para octubre.
Las elecciones puede ser un parteaguas en la relación bilateral, dado que Donald Trump se ha convertido en un actor relevante en la pugna entre el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro (2019-2023) y candidato opositor.
Sobre los Bolsonaro, el comunicado de Brasilia de este martes resaltó que siguen vigentes las sanciones impuestas por EE. UU. a autoridades brasileñas, incluyendo a varios jueces del Tribunal Supremo, basadas en la acusación «infundada» de persecución política contra Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por golpe de Estado, y recordó que el propio Lula solicitó en persona a Trump, el pasado mayo, el levantamiento de estas sanciones.
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Con Reuters y EFE










