“Firmes por la patria. Que viva Cristo Rey”, así terminó este viernes 7 de agosto el discurso de investidura el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella.
El abogado ultraderechista tomó posesión como jefe de Estado en una ceremonia atípica en la que fueron protagonistas los símbolos más emblemáticos de su campaña, como el saludo militar, y la religión, con alabanzas y oraciones de líderes espirituales.
El lugar elegido fue la Arena USC, un coliseo universitario ubicado en Cali, la principal ciudad del suroeste de Colombia, donde se llevó a cabo la sesión del Congreso para investir a De la Espriella, algo que normalmente ocurre en el Capitolio, en Bogotá, pero que por decisión del nuevo mandatario, y con el aval del Congreso, cambió por primera vez en la historia del país.
Las pantallas del recinto proyectaron la frase «Bienvenidos a la Patria Milagro» en la que el nuevo presidente prometió convertir a Colombia para seguir el ejemplo de los mandatarios de Argentina, Javier Milei, y El Salvador, Nayib Bukele, dos de sus referentes.
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Con la ausencia del partido izquierdista Pacto Histórico, del ahora expresidente Gustavo Petro, quien no reconoce el triunfo electoral de su sucesor, comenzó la sesión y tras la constatación del cuórum legislativo, una comisión compuesta por senadores y representantes a la Cámara salió del recinto para invitar a De la Espriella a su investidura.
En ese punto desfilaron por una alfombra roja el rey Felipe VI de España y ocho presidentes latinoamericanos, incluidos el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa y el chileno José Antonio Kast.
El presidente arribó a la Arena USC acompañado de su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos pequeños, y durante alrededor de veinte minutos saludó a los asistentes con la señal militar hasta llegar al centro del escenario.
La primera dama lució un traje de dos piezas de color rosa, mientras que sus hijas, Lucía y Francesca, vistieron de blanco y sus hijos, Salvador y Filipo, desfilaron con trajes azul marino.
«Hoy es un gran día para la democracia, Colombia se salvó y vamos a construir entre todos la ‘patria milagro'», dijo De la Espriella, quien llegó con gafas oscuras y traje negro para la posesión.
Religión, protagonista
Aunque Colombia es un Estado laico, la religión fue protagonista del acto solemne con las palabras del rabino David Michaan, quien leyó versículos del Antiguo Testamento y terminó su discurso al grito de «Viva Colombia y viva Israel».
Le siguieron el pastor Eduardo Cañas Estrada y el monseñor Francisco Múnera, que pidieron, por separado, que cesen los atentados terroristas, vuelva la seguridad y prime la unión.
En esta parte de la ceremonia, De la Espriella salió de la Arena USC y llegó al Batallón Pichincha para pronunciar ante los militares, como era su deseo, su primer discurso como presidente de Colombia, país que gobernará los próximos cuatro años.
Momentos emotivos
La cantante Maia interpretó el himno de Colombia, un momento en el que De la Espriella se mostró emocionado y lo cantó con la artista, que lo acompañó en varios eventos de campaña presidencial.
El siguiente punto fue la toma de juramento y la investidura, a cargo del senador Honorio Henríquez, del partido uribista Centro Democrático.
Una vez juró, el presidente se llevó la mano a la sien, hizo el saludo militar y gritó ‘Firmes por la patria’, tras lo cual las más de 2.000 personas que asistieron a la Arena USC aplaudieron emocionadas.
Henríquez puso la banda a De la Espriella y en las pantallas de la Arena USC proyectaron imágenes del reconocimiento militar en el que soldados del Ejército dispararon 21 cañonazos de salva con los colores de la bandera colombiana desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova de Bogotá.
La primera dama se acercó y lo besó entre los aplausos del público y luego fue el turno de los cuatro hijos del nuevo mandatario. Francesca, la más pequeña, paseó con confianza por el escenario con el bastón de mando que minutos antes le entregaron a su padre.
Invitado especial: un vendedor ambulante de 74 años
Antes de juramentar a José Manuel Restrepo como nuevo vicepresidente colombiano, en la tarima apareció Luis Felipe Yagüé, un campesino y vendedor ambulante, de 74 años, que se convirtió en uno de los personajes más conocidos del periodo de transición.
El vendedor -a quien De la Espriella invitó a su investidura después de que se hiciera viral un video en el que un profesor universitario le dijera que dejaría de comprarle panela, un producto de la caña de azúcar, por haber votado por el hoy presidente- abrazó al mandatario, quien pidió un aplauso para él.
El senador Henríquez dio un discurso de bienvenida a De la Espriella en el que pidió al nuevo mandatario «recuperar la seguridad» del país y luego Maia volvió al escenario para cantar ‘Hallelujah’, de Leonard Cohen, mientras la imagen de la Virgen María acompañó la transmisión de la ceremonia.
Con EFE










