
El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia en la mañana del 10 de agosto también causó alarma en zonas de Panamá, Ecuador y Venezuela, que de momento no han registrado daños y se han puesto a disposición de su país vecino para apoyar en la respuesta a la catástrofe.
En Venezuela, el movimiento trajo rápidamente a la mente el trauma reciente por el doble terremoto que sacudió al país el pasado 24 de junio, causando más de 6.300 víctimas mortales y un grado de destrucción del que todavía no se puede recuperar.
En los dos estados fronterizos con Colombia, Táchira y Zulia, las evaluaciones iniciales trajeron algo de tranquilidad, ya que no se registraron ni víctimas ni daños graves.
A través de X, el gobernador de Táchira, Freddy Bernal indicó que «Protección Civil reporta total normalidad en Táchira: sin daños humanos ni estructurales». «Mantengamos la calma, atentos a fuentes oficiales ante posibles réplicas y sigamos las recomendaciones de seguridad», pidió el jefe del gobierno regional.
Del mismo modo, en Zulia, los medios locales reportaron que el sismo se sintió con baja intensidad, mientras que su gobernador Luis Caldera subrayó que no se registraron daños en estructuras ni sistemas de servicios.
El mandatario local agregó que se activaron los protocolos del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo y Protección Civil y pidió a la población mantenerse en calma frente a la posibilidad de réplicas.
Posteriormente, a través de un comunicado publicado por la Cancillería venezolana, el Gobierno de Delcy Rodríguez expresó su «más profunda solidaridad y fraternidad» y ofreció el envío de ayuda.
«El Gobierno venezolano, a través de los mecanismos de cooperación bilateral y de los organismos de protección civil, pone a disposición del Gobierno colombiano el envío de grupo de rescatistas y de ayuda humanitaria necesaria dentro del marco del respeto pleno a su soberanía y autodeterminación», expresó la nota oficial.
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Ecuador y Panamá, sin consecuencias, tienden la mano a Colombia
El movimiento telúrico con epicentro en el Chocó, departamento en la costa del Pacífico colombiano, provocó vibraciones que se prolongaron entre 40 segundos y un minuto, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, que indicó que se sintieron en la provincia del Darién y la comarca Guna Yala, fronterizas con Colombia.
Numerosos edificios de oficinas y de apartamentos fueron evacuados de manera preventiva en la capital panameña y otras ciudades, entre ellos algunos centros de salud, al igual que en la zona del Darién, sin que se registraran daños materiales ni a las personas.
Luego, el presidente José Raúl Mulino expresó «solidaridad con Colombia». «En lo que se requiera estamos dispuestos a colaborar dentro de nuestra capacidad. Ánimo a todos», escribió en su cuenta de X.
Lo propio hizo el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa, quien destacó: «Ecuador está con ustedes» y puso a disposición a su unidad USAR de 47 rescatistas, perros especializados y equipos con autonomía para operar durante siete días. «Estamos listos para movilizarnos cuando lo requieran», concluyó el jefe de Estado.
Previamente, el Instituto Geofísico ecuatoriano había señalado que, de acuerdo con los reportes de ciudadanos, el sismo se había sentido en varias provincias del país, con una intensidad descrita por la población como moderado a leve y de una duración bastante extendida.
La estimación del organismo es que el sismo se percibió con mayor fuerza en Carchi, Imbabura y Esmeraldas, y en un grado menor en Pichincha (provincia a la que pertenece la capital Quito), Cotopaxi, Manabí, Guayas y Tungurahua. En cualquier caso, no se registraron daños ni heridos.
Estados Unidos, Francia y países latinoamericanos ofrecen ayuda
Entre las primeras reacciones al desastre natural estuvo la del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien dijo estar «monitoreando de cerca» la situación y declaró que la Administración de Donald Trump «está lista para apoyar» al pueblo colombiano y al Gobierno de Abelardo de la Espriella.
A través de su cuenta de X, el presidente francés, Emmanuel Macron, también manifestó su respaldo y envió condolencias «a las víctimas, a sus familiares, a los heridos y a todos los afectados por esta catástrofe» y también a «los equipos de rescate y a todos los que trabajan, con valentía, para ayudar a las poblaciones afectadas». «En esta prueba, Colombia puede contar con nuestra amistad y nuestro apoyo», subrayó.
Por su parte, la Comunidad Andina –el bloque regional integrado por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú– informó que ha activado los mecanismos de cooperación para la Prevención y Atención de Desastres para colaborar con la situación en uno de sus países miembros.
De manera particular, el Ministerio de Exteriores de Bolivia ofreció apoyo «en el marco de sus capacidades y de ser requerido por las autoridades colombianas», además de lamentar «profundamente la pérdida de vidas humanas» y expresar «sus más sentidas condolencias a las familias de las víctimas».
A los ofrecimientos de apoyo se sumaron El Salvador y Chile. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, aseguró: «Estamos en comunicación y listos para apoyar de inmediato con nuestros equipos de rescate, médicos, paramédicos, insumos o cualquier otra ayuda que nuestros hermanos colombianos consideren necesaria».
Del mismo modo, el mandatario chileno José Antonio Kast recordó que «Chile conoce el dolor y el desafío que dejan los sismos», por lo que «estamos disponibles para apoyar en lo que Colombia necesite».
Por su parte, el jefe de la diplomacia cubana, Bruno Rodríguez, se sumó a la oleada de apoyo y aseguró que «cuente el hermano pueblo colombiano con la solidaridad y disposición de Cuba en estos momentos de dolor». Mientras que el presidente de Honduras, Nasry Asfura, apeló a la «solidaridad y fraternidad con Colombia en esta difícil situación».
Desde Europa, el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, manifestó su «más sincera solidaridad» con el pueblo colombiano y aseguró que siguen la situación «con máxima atención».
Haciendo un alto en sus comunicaciones generalmente más centradas en la guerra de más de cuatro años que libra con Rusia, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, expresó sus condolencias, recalcando que «toda pérdida de vida es trágica».
«Expresamos nuestro completo apoyo y solidaridad al pueblo de Colombia y a todos los impactados por este desastre. Instamos a que todos los que en el mundo puedan apoyar a la gente y países afectados ahora den un paso al frente y ayuden», subrayó.
Por último, enlazado con un mensaje de agradecimiento al Gobierno de De la Espriella por el reconocimiento colombiano a la «soberanía» israelí en los Altos del Golán sirios ocupados y anexados por Israel –en un comunicado que Bogotá publicó raramente en medio de la crisis por el terremoto–, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, también le transmitió a su homólogo Omar Bula su «solidaridad» y le ofreció «asistencia» frente a la catástrofe.
Con EFE y medios












