
Cali trata de permanecer en silencio para no interferir con las labores de rescate de las víctimas que quedaron bajo los escombros dejados por el terremoto de 7,4 del 10 agosto. Los voluntarios han llegado por decenas a la capital del Valle del Cauca, pero otros municipios más cercanos al epicentro también se vieron fuertemente afectados.













