El rastro destructivo de la riada y posterior avalancha del 26 de agosto en los valles fronterizos entre Nepal y el Tíbet, aún está por dimensionarse, a medida que algunas regiones desconectadas actualizan sus registros y avanzan las labores de búsqueda y rescate.
El número total de fallecidos en Nepal y China superó los 900, al menos 903 según autoridades locales citadas este lunes 31 de agosto por la agencia de noticias Reuters, mientras el número víctimas sin localizar se sitúa en más de 4.700, según las más recientes informaciones de las autoridades locales.
Hasta el domingo, se registraban alrededor de 3.000 desaparecidos. Este acentuado aumento se debe a un progresivo restablecimiento de las comunicaciones en los distritos más aislados, que ha permitido consolidar los registros de las diferentes administraciones.
Solo en el distrito de Nuwakot, el Centro Operativo de Emergencias (DEOC) pasó de reportar 115 desaparecidos a 1.558, mientras que en Rasuwa la cifra ascendió de 562 a 865 personas.
Entre las personas sin localizar hay 933 trabajadores atrapados o no localizados en túneles de centrales hidroeléctricas sepultadas bajo el lodo, 83 miembros de las fuerzas de seguridad y 21 funcionarios de diversos organismos públicos.
Cientos de cadáveres, muchos de ellos sin identificar, han sido enterrados en fosas poco profundas. Ante el desbordamiento de las morgues, 18 forenses indios especializados en análisis de ADN se trasladaron a Nepal para ayudar en la identificación de las víctimas, a la espera de la llegada de otro equipo desde Singapur, indicó Poudel.
En paralelo, Nepal ha solicitado a Estados Unidos el suministro de cámaras frigoríficas para la conservación de cadáveres; y a China y Singapur, drones de alta capacidad y otros artículos esenciales no alimentarios.
A Katmandú ya han llegado estructuras para la construcción de puentes, generadores eléctricos, equipos solares, materiales de ayuda de emergencia, tiendas de campaña, mantas, sacos de dormir, paquetes de alimentos y medicamentos desde aviones procedentes de la India, China, Japón, Estados Unidos, los Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur, entre otros países.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, se reunió este lunes con el jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Ashok Raj Sigdel, para evaluar y coordinar la sexta jornada de las tareas de búsqueda y rescate.
El mandatario, que asumió el cargo en marzo tras las elecciones que siguieron a las protestas de la generación Z, se reunirá también este lunes con los máximos responsables de la Policía Armada de Nepal y la Policía.
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Casi 600 extranjeros entre los miles de desaparecidos
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nepal entregó el lunes 31 de agosto un balance actualizado de los extranjeros desaparecidos por la letal riada del pasado miércoles 26 de agosto. Entre los más de 4.000 ciudadanos sin loalizar, hay 590 personas provenientes de 39 naciones, según precisó el portavoz Lok Bahadur Chhetri Poudel, quien cifró en 323 los foráneos que han sido rescatados.
La cartera agregó que más de 10.000 personas han sido rescatadas de la región afectada por las inundaciones, entre ellas 323 extranjeros.
«Se ha establecido una sala de control de emergencia en el Ministerio para coordinar las acciones con los organismos pertinentes y con las familias de las personas desaparecidas», declaró en una rueda de prensa Poudel.
Entretanto, casi la mitad de los 546 desaparecidos reportados por China son extranjeros, incluyendo a más de cien nepalíes, cuyo rastro se perdió cerca de un importante paso fronterizo.
La Junta de Turismo de Nepal (NBL) explicó el domingo 30 de agosto que las autoridades entablaron contacto directo con un grupo de cinco extranjeros que se encontraban localizados en la zona, entre ellos tres ciudadanos españoles, un estadounidense y un belga, aunque el informe oficial no precisa si habían sido evacuados o si permanecían a la espera de ser rescatados.
Unos 20.811 integrantes de las fuerzas de seguridad trabajan durante el sexto día de las labores de rescate, apoyados por seis equipos médico-quirúrgicos. Las operaciones de evacuación aérea dirigidas por el Ejército han puesto a salvo a 10.451 personas, entre ellas 3.344 ciudadanos nepalíes.
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La esperanza enterrada bajo el lodo
Una docena de proyectos hidroeléctricos fueron sepultados por las inundaciones en los distritos nepalíes de Rasuwa y Nuwakot. Las labores de rescate se centran en las personas atrapadas en estos túneles construidos para controlar el flujo de agua y producir energía hidroeléctrica, que son «lo suficientemente grandes como para que circulen camiones”, explicó a la agencia AP Jakob Steiner, geocientífico de la Universidad de Graz en Austria.
El especialista advirtió que la extracción de estos trabajadores es «una carrera contrarreloj», ya que, pese a que algunos han tenido acceso a oxígeno, «necesitan comida y agua”.
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Uno de los principales focos de la búsqueda está en el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, en el distrito de Rasuwa, donde al menos 576 personas permanecen desaparecidas, según Mohan Kumar Dangi, presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal (IPPAN). Se cree que unas 300 de ellas están atrapadas en el túnel del proyecto, donde los rescatistas llevan días buscando supervivientes bajo una constante lluvia, señaló el funcionario.
Las operaciones de rescate se han suspendido varias veces debido al mal tiempo y a la preocupación de que un lago formado en la frontera entre Nepal y China a causa del desastre pudiera provocar nuevas inundaciones tras desbordarse.
Un grupo de 11 especialistas de la India, nueve de China y nueve de Corea del Sur trabajan junto a las autoridades nepalíes en las operaciones de búsqueda en las centrales hidroeléctricas, después de que el país solicitara asistencia internacional específica para intervenir en las instalaciones afectadas, tal como informó el ministro de Exteriores nepalí, Shisir Khanal.
Las imágenes y videos compartidos por los equipos de rescate muestran maquinaria pesada excavando y removiendo lodo y rocas en la oscuridad de la noche, mientras soldados usan linternas en un gran agujero excavado para intentar ingresar a uno de los túneles. El ejército nepalí informó de explosiones controladas para despejar estas zonas.
Los equipos de emergencia recuperaron tres cuerpos tras ingresar a dos túneles. «Nuestro principal objetivo es abrir los túneles, donde hay una gran cantidad de escombros que suponen un gran desafío”, declaró Raja Ram Basnet, portavoz del ejército nepalí.
Una operación de rescate ejecutada en el Proyecto Hidroeléctrico Rasuwagadhi, donde se sospechaba que había 93 trabajadores atrapados, concluyó este lunes sin hallar cuerpos ni sobrevivientes.
Los rescatistas inspeccionaron el túnel hasta el final con la ayuda de drones e ingenieros, detalló el medio local ‘Kantipur’ citando a la Secretaría del Primer Ministro de Nepal.
Desde principios de siglo, el montañoso Nepal ha experimentado un auge en los proyectos hidroeléctricos con el objetivo de aprovechar los recursos hídricos del Himalaya para paliar la escasez crónica de energía en el país y vender electricidad a su vecino del sur, la India.
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Con Reuters, EFE y AP












