“El poder detrás de las túnicas”: así es Mojtaba Jamenei, hijo del líder supremo de Irán y candidato a sucederlo
Mahdi Karroubi, el clérigo reformista que se enfrentó y perdió las elecciones iraníes dos veces ante Mahmoud Ahmadineyad, se refirió una vez a Mojtaba Jamenei como el “hijo del amo”, acusándolo de influir en ambos resultados. Entonces, el líder supremo, ahora fallecido, Ali Jamenei, le respondió diciendo que Mojtaba era “un amo» por sí mismo, «no el hijo del amo”.
El episodio describe el perfil de Mojtaba Jamenei, principal candidato a suceder al ayatolá muerto el 28 de febrero, cuando comenzaron los bombardeos de la ofensiva israelí-estadounidense.
Mojtaba sobrevivió a los ataques, según confirmaron fuentes iraníes a la agencia de noticias Reuters, aparentemente porque estaba fuera de Teherán cuando ocurrieron las embestidas contra el lugar en el que el líder supremo se reunió con la cúpula del poder político y militar.
El delfín tiene su propio capital político, e incluso antes de esta contingencia era visto como “un candidato plausible para el liderazgo compartido de Irán tras la muerte de su padre”, según un cable filtrado por WikiLeaks en 2008.
Por mucho tiempo, el único temor de la cúpula clerical de Irán ante esa perspectiva era la preocupación de que ese nombramiento enviara la señal equivocada: que la teocracia en el poder estaba replicando el modelo dinástico de la monarquía expulsada en 1979 por la Revolución Islámica.
Pero los ataques del 28 de febrero cambiaron la luz a la que es vista la figura de Mojtaba Jamenei.
Su padre y su esposa Zahra Haddad Adel (también vinculada a una poderosa familia de clérigos) cayeron en esas ofensivas, y el concepto de “martirio” que el fundamentalismo islámico confiere a esas muertes ha aumentado la influencia de Mojtaba entre los llamados a elegirlo.
En los dos lados del poder
Mojtaba Jamenei nació en 1969, cuando su padre aún estaba en la disidencia, y creció viendo a Ali combatir al sah Mohammad Reza Pahlavi, a quien finalmente depuso la Revolución Islámica.
Luego fue su turno de pelear en la guerra contra Irak, a cargo del batallón Habib ibn Mazahir, una división de la Guardia Revolucionaria (CGRI), muchos de cuyos miembros ascendieron a cargos de poder en la inteligencia iraní, se cree que apoyados por la familia Jamenei.
Pero el entorno de su juventud no fue solo el conflicto. Tenía 20 años cuando su padre fue ungido como líder supremo, y eso permitió a la familia tener acceso a millones de dólares y activos empresariales distribuidos entre la cúpula por las ‘bonyads’, fundaciones que controlan un quinto de la economía nacional y todos los bienes confiscados al antiguo sah.
De acuerdo con lo que revelaron los archivos de WikiLeaks, Mojtaba pasó a ser identificado como el “poder detrás de las túnicas”, “un líder y gestor capaz y enérgico que podría algún día alcanzar al menos una parte del liderazgo nacional”, como lo describió una filtración en 2008.
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Su caudal político no depende exclusivamente de la posición de su padre, al que según una revelación de WikiLeaks llegó incluso a espiar alguna vez, interviniendo su teléfono. En líneas generales, siempre se le percibió como el “principal guardián” del líder supremo, sin que eso le impidiera desarrollar al mismo tiempo su propia base de poder.
Desde 2019, durante el primer Gobierno de Donald Trump, está sancionado por Estados Unidos, que lo acusó de «avanzar en las ambiciones regionales desestabilizadoras y los opresivos objetivos internos de su padre».
Mojtaba ha dado razones para esa conclusión: tiene vínculos estrechos con la poderosa Guardia Revolucionaria, tanto con los comandantes de las Fuerzas Quds (que apoyan a otras milicias como Hezbolá, Hamás o los hutíes de Yemen) como con los Basij, escuadrones paramilitares integrados por voluntarios.
También ha sido señalado, como denunció Karroubi en 2009, de interferir en las elecciones de ese año, así como en las de 2005, para imponer a un hombre de línea dura como Ahmadinejad, e impedir que llegara al poder un reformista.
Se cree que su posición entre los Basij le permitió dirigir exitosamente la represión de las protestas postelectorales de 2009, que estuvo a cargo de esa fuerza. Su figura fue uno de los principales blancos de las manifestaciones de 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini a manos de la policía de la moral.
La otra condición para ser elegido líder de la teocracia iraní, la influencia en el estamento religioso, tal vez no sea su mejor ángulo, porque Mojtaba es un clérigo de rango medio, un ‘Hojjatoleslam”, o lo que es lo mismo, un erudito en la teología islámica, por debajo de la posición de ayatolá.
Sin embargo, «cuenta con una fuerte base de apoyo y apoyo dentro de la Guardia Revolucionaria, en particular entre las generaciones radicales más jóvenes», según le explicó a la agencia Reuters Kasra Aarabi, jefe de investigación del CGRI en Unidos contra un Irán Nuclear, una organización política con sede en Estados Unidos.
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¿Cuándo llegará su turno?
Fuentes de alto nivel del Gobierno iraní han revelado a la agencia Reuters que, ante los desafíos militares que impone la ofensiva israelí-estadounidense, la toma de decisiones se ha desplazado a las poderosas Guardias Revolucionarias, que han tomado en sus manos el poder.
Una vez que la Asamblea de Expertos, la élite de 88 clérigos que elegirá a un nuevo líder supremo, despeje la duda sobre la sucesión, la posición de las CGRI no hará sino fortalecerse con la llegada de Mojtaba al cargo de su padre.
«Si el conflicto se detiene de repente y el régimen sobrevive, podemos estar seguros de que los Guardias tendrán un papel aún más importante», anticipa Aarabi.
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El ayatolá Ahmad Khatami, miembro de la Asamblea de Expertos, dijo a la televisión estatal el 4 de marzo que la elección de un nuevo líder supremo está “cerca de concluir”, pero no reveló los nombres que están siendo considerados.
Se cree que otra opción a tomar en cuenta será Hassam Jomeini, nieto del líder de la revolución Ruhollah Jomeini. Con lo que la segunda sucesión en los 47 años de historia de la República Islámica, se parecerá mucho a las luchas de poder de las monarquías hereditarias tradicionales.
Con Reuters y AP


