Unas elecciones parlamentarias a medida en Rusia dan rédito a Putin con un récord de escaños

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Un resultado inédito, cuidadosamente orquestado. El partido Rusia Unida, del presidente ruso Vladimir Putin, obtuvo una cifra récord de 355 escaños en la Duma —del total de 450 de la cámara baja del Parlamento ruso—, luego de tres días de una elecciones legislativas, las primeras desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022 y marcadas por la ausencia de oposición.

Tras el recuento de casi la totalidad de los votos de unos comicios marcados por ciberataques y ofensiva con drones ucranianos, los resultados anunciados el lunes 21 de septiembre por la jefa de la comisión electoral, Ella Pamfílova, indicaron que el partido presidencial contará con una supermayoría superior a la que logró en 2016, cuando estableció su anterior plusmarca.

Con más del 95% de los colegios electorales escrutados, Rusia Unida sumaba algo menos del 58% de los votos para los 225 escaños asignados por partidos. Otros 225 legisladores fueron elegidos en contiendas de distrito uninominal, y los resultados mostraron a los candidatos de Rusia Unida a la cabeza en 208 de esas elecciones.

Personas observan una pantalla que muestra los resultados preliminares de las elecciones parlamentarias de Rusia en la sede de la Comisión Electoral Central en Moscú, el 21 de septiembre de 2026.
Personas observan una pantalla que muestra los resultados preliminares de las elecciones parlamentarias de Rusia en la sede de la Comisión Electoral Central en Moscú, el 21 de septiembre de 2026. © Shamil Zhumatov / Reuters

Junto a Rusia Unida, obtuvieron bancas varios otros partidos que casi siempre respaldan las iniciativas del Kremlin. Según los resultados preliminares, un pequeño número de asientos será ocupado por candidatos que se presentaron sin afiliación partidista en distritos uninominales.

Cabe recordar que ningún partido contrario a la guerra fue habilitado para participar –semanas antes de los comicios, el Tribunal Supremo de Rusia excluyó a Yábloko, la única formación antibelicista que había sido aprobada inicialmente para entrar en la contienda– y que la votación también se llevó a cabo en territorios ucranianos ocupados y anexionados por Rusia.

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Un intento de escenificar apoyo público a la guerra

La participación electoral era uno de los posibles barómetros de la opinión pública respecto al conflicto más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Pamfilova informó que la participación superó ligeramente el 59%, la cifra más alta registrada en unas elecciones parlamentarias en más de una década, mientras que los resultados definitivos se anunciarán el viernes.

El Kremlin buscó utilizar las elecciones parlamentarias para exhibir el apoyo popular y se esforzó por evitar riesgos políticos sofocando cualquier disidencia.

Su portavoz, Dmitri Peskov, reivindicó este lunes el resultado electoral como un aparente respaldo a Putin, quien ha gobernado Rusia durante 26 años. «Estos indicadores, por supuesto, apuntan al máximo nivel de cohesión en la sociedad rusa en torno al jefe de Estado», declaró.

A woman leaves a voting booth during Russia's parliamentary election at a polling station in Donetsk, Russian-controlled Ukraine, on September 20, 2026, amid the ongoing Russian-Ukrainian conflict
Una mujer sale de una cabina de votación durante las elecciones parlamentarias de Rusia en un colegio electoral de Donetsk, en la zona de Ucrania bajo control ruso, el 20 de septiembre de 2026. © Stringer / AFP

Una campaña masiva en los medios estatales y un férreo control del proceso electoral —en ausencia de una oposición real— dejaron pocas dudas de que el Kremlin iba a mantener un control estricto sobre la política rusa, incluso mientras aumentan los costos económicos y se intensifican los ataques con drones ucranianos en lo profundo del territorio nacional.

La votación electrónica estuvo disponible en muchas regiones y fue promovida por las autoridades; los críticos señalaron que este sistema facilitaba al gobierno el control de los resultados electorales.

Asimismo, Yábloko y el Partido Comunista —que ha cuestionado algunos aspectos de la política gubernamental pero ha evitado cuidadosamente cualquier crítica a Putin— afirmaron que a muchos de sus observadores se les impidió el acceso a los colegios electorales.

Mientras que Rusia no invitó a observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), a la que acusó de aplicar un «doble rasero» por sus críticas al país.

El presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, Pere Joan Pons, consideró que la decisión suponía un incumplimiento de los compromisos de Rusia como Estado miembro de la organización.

Los ataques ucranianos llevan la guerra al interior de Rusia

Las elecciones se celebraron en un contexto de incesantes ataques con drones ucranianos. El domingo, último día de votación, Ucrania lanzó oleadas de artefactos contra Moscú y su región circundante; el ataque causó la muerte de tres personas e incendió una refinería de petróleo, según informaron las autoridades.

La ofensiva ucraniana fue «la más grande jamás registrada» contra Moscú desde el inicio de la guerra e involucró a unos 1.600 drones, 450 de los cuales se dirigieron directamente a la capital, según afirmó el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin.

Rusia ha prometido «intensificar» sus ataques contra Kiev en respuesta, y el Ministerio de Defensa acusó a Ucrania de intentar «obstaculizar la voluntad democrática de los ciudadanos rusos».

Plumes of smoke rise from fires (centre) at an oil refinery following what the authorities say is a Ukrainian drone strike in the course of the Russia-Ukraine conflict, in Moscow, Russia, September, 2
Columnas de humo se elevan de los incendios (en el centro) en una refinería de petróleo tras lo que las autoridades describen como un ataque con drones ucranianos en Moscú, Rusia, el 20 de septiembre de 2026. © Stringer / Reuters

En las últimas horas del domingo, un bombardeo ruso contra Zaporizhia alcanzó edificios de apartamentos, una universidad y un centro comercial, entre otros lugares, y dejó cinco heridos, según informó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en las redes sociales. También señaló que Rusia atacó otras nueve regiones de Ucrania.

Durante el verano, los ataques con drones de largo alcance de Ucrania golpearon refinerías de petróleo —provocando una crisis generalizada de combustible— e incendiaron enormes almacenes de los minoristas en línea Wildberries y Ozon, acercando la guerra a la vida cotidiana de millones de rusos como nunca antes.

Pese a este escenario, el gobierno «pudo llevar a cabo la campaña y la votación tal como quería, con el resultado más óptimo», señaló Tatyana Stanovaya, del Centro Carnegie Rusia-Eurasia, en un comentario en línea.

«Putin, por supuesto, interpretará los resultados de Rusia Unida como una confirmación del apoyo (público) a la guerra, aunque no sea así: la demanda general de poner fin al conflicto va en aumento», añadió la analista, quien añadió que «la gran pregunta es: ¿y ahora qué? Existen serias preocupaciones sobre la movilización, nuevas represiones, medidas más severas y una escalada».

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«Coincido en parte en que Putin podría percibir los resultados electorales como luz verde para hacer ‘lo que haga falta por la victoria’, pero creo que se exagera enormemente el papel de las elecciones en este contexto», escribió Stanovaya.

«Todo depende mucho más de la situación militar, del factor estadounidense (no creo que nuevas negociaciones den resultado) y del panorama general, en el que todas las partes están intensificando la escalada», concluyó.

Con AP y AFP

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