Una persona no vacunada murió tras contraer sarampión en Pensilvania, informaron este miércoles 30 de septiembre las autoridades sanitarias del estado, el más afectado por el brote que atraviesa Estados Unidos.
Con este caso, Pensilvania contabiliza cinco muertes asociadas a la enfermedad en lo que va del año. El estado registra además 943 contagios distribuidos en 39 condados, frente a los 903 informados apenas dos días antes.
A nivel nacional, Estados Unidos había registrado 3.659 casos confirmados de sarampión hasta el 24 de septiembre, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
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Una enfermedad que había sido eliminada en 2000
El avance del sarampión preocupa sobre todo porque Estados Unidos declaró eliminada la enfermedad hace 26 años. Sin embargo, el descenso de la vacunación en los últimos años ha favorecido su reaparición y la multiplicación de brotes en distintas partes del país.
El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas, pero puede prevenirse mediante la vacuna triple vírica contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR), cuya eficacia alcanza el 97% después de dos dosis.
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Un estudio publicado esta semana en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS) advirtió sobre las consecuencias que podría tener una caída aún mayor de la cobertura de vacunación, especialmente si estados como Florida avanzan con planes para eliminar la obligatoriedad de algunas vacunas para los niños en edad escolar.
«El sarampión es uno de los patógenos humanos más contagiosos», advierte Abba Gumel, profesor de matemáticas en la Universidad de Maryland (UMD) y coautor del estudio publicado el lunes pasado en PNAS.
Una disputa por el número de muertes
El brote también abrió una controversia sobre el número de fallecimientos. Mientras Pensilvania contabiliza cinco muertes asociadas al sarampión este año, hasta el martes 29 de septiembre los CDC habían confirmado dos en todo Estados Unidos.
La diferencia se explica, en parte, por los criterios utilizados. Pensilvania considera una muerte asociada al sarampión cuando una persona con un caso activo fallece dentro de los 30 días posteriores al comienzo de los síntomas y cumple determinados criterios clínicos y de laboratorio, salvo que exista otra causa no relacionada.
Los CDC, en cambio, anunciaron este mes que utilizarán los datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud para elaborar su recuento nacional, una decisión que ha provocado diferencias con las autoridades de Pensilvania.
El debate tiene lugar en un momento de menor confianza en las vacunas infantiles en Estados Unidos. El presidente Donald Trump criticó el mes pasado la vacuna MMR y planteó que sus tres componentes fueran administrados por separado.
Con EFE y Reuters












