La Comisión Europea sigue “muy de cerca” la situación en la región rusa de Irkutsk, en Siberia, después de que la muerte de una trabajadora de un instituto especializado en enfermedades infecciosas despertara temores sobre un posible caso de peste pulmonar. Bruselas está en contacto con el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), aunque por ahora no existe confirmación oficial de que la enfermedad haya causado el fallecimiento.
La mujer, de 28 años y empleada del Instituto de Investigación Antipestosa de Irkutsk, murió después de desarrollar un cuadro grave de neumonía. Su muerte generó versiones sobre un eventual contagio de peste, entre ellas la posibilidad de que se hubiera producido por la rotura accidental de un tubo de ensayo que contenía el patógeno durante su trabajo en el laboratorio. Otra hipótesis apunta a un posible contagio durante un viaje reciente al extranjero.
Las autoridades rusas rechazan, por ahora, esa interpretación. El organismo de protección del consumidor y salud pública Rospotrebnadzor sostiene que la paciente murió por una “neumonía de etiología no determinada” y asegura que los análisis realizados después de su muerte no encontraron microorganismos relacionados con su actividad profesional. El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, afirmó este lunes que la situación sanitaria en la región es “estable” y que permanece bajo control.
La incertidumbre, sin embargo, llevó a las autoridades a adoptar medidas preventivas. Varios hospitales de Irkutsk y de la ciudad de Shelekhov fueron puestos bajo cuarentena y cerca de 200 personas que tuvieron contacto con la fallecida quedaron bajo vigilancia médica. Hasta el momento, según las autoridades rusas, ninguno de esos contactos presentó síntomas ni dio positivo en las pruebas.
Una enfermedad conocida, pero poco frecuente
La peste es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Yersinia pestis. Puede presentarse en distintas formas y es tratable con antibióticos cuando se diagnostica y trata a tiempo. La variante pulmonar es especialmente grave porque puede transmitirse entre personas a través de gotículas respiratorias y evolucionar rápidamente.
Aunque la enfermedad forma parte de la historia sanitaria de Europa, los casos humanos son actualmente poco frecuentes en el continente. La peste continúa apareciendo de manera esporádica en algunas regiones de África, Asia y América.
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La Comisión Europea recordó que cuenta actualmente con mecanismos de preparación sanitaria que no existían antes de la pandemia de COVID-19, entre ellos reservas de medicamentos, protocolos para situaciones de emergencia y equipos especializados dentro de las instituciones comunitarias.
“Es esencial contar con informes a tiempo y transparentes”, señaló la portavoz comunitaria de Sanidad, Eva Hrncirova, quien subrayó también la importancia de disponer de datos epidemiológicos y de laboratorio fiables.
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EE. UU. monitorea el caso
Estados Unidos también sigue de cerca la evolución del caso. El secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró este lunes que Washington mantiene un seguimiento estrecho de la situación y que trabaja junto con sus organismos sanitarios para evaluar cualquier posible riesgo.
“Estamos observando y monitoreando la situación de cerca. No creo que sea motivo de alarma”, afirmó Rubio ante periodistas antes de iniciar un viaje a Europa. La posición estadounidense coincide así con la cautela expresada por Bruselas, que también mantiene bajo vigilancia el caso mientras espera información epidemiológica más precisa.
Rusia intenta contener los rumores
El caso adquirió dimensión internacional después de que Estados Unidos emitiera una alerta sobre el posible brote en Irkutsk. En Rusia, en cambio, las autoridades han buscado bajar el tono de las informaciones que vinculan directamente la muerte de la investigadora con la peste.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, pidió este lunes que se tomen como referencia las comunicaciones oficiales de Rospotrebnadzor y no los “rumores y especulaciones”. El organismo sanitario también aseguró que no se registraron nuevos casos entre los trabajadores del instituto antipeste después de la muerte de la mujer.
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La falta de una explicación definitiva alimentó, sin embargo, la preocupación en Irkutsk y sus alrededores. Medios independientes rusos informaron de medidas de aislamiento en centros sanitarios y de versiones contradictorias sobre el origen de la enfermedad, mientras las autoridades insistieron en que no existe por ahora un brote confirmado.
Por el momento, el punto central sigue sin resolverse: Rusia no reconoce un caso de peste pulmonar, pero la muerte de una trabajadora de un instituto especializado y las medidas de vigilancia adoptadas mantienen abierta la posibilidad que despertó la alarma internacional.














