ATO, el dispositivo argentino que busca cambiar la vida de los adultos mayores

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Imagina que tu abuelo está solo en casa y, sin que tenga que decir una palabra, un pequeño dispositivo sobre la mesa inicia la conversación. Puede preguntarle cómo está, proponerle un juego de memoria relacionado con algo que le interesa o recordarle que es hora de tomar un medicamento. Si alguien de la familia le envió un mensaje, es capaz de leérselo y escuchar su respuesta.

Ese dispositivo es ATO, una tecnología creada por Juan Cereigido y Gaspar Habif, dos emprendedores argentinos, ambos de 27 años. Funciona principalmente mediante la voz y utiliza inteligencia artificial para interactuar con adultos mayores. Su desarrollo partió de algo que comenzaron a cuestionar cuando conocieron las tecnologías dirigidas a esta población.

“Si vos ves lo que hoy existe en el mercado para adultos mayores, casi siempre apunta más hacia el monitoreo. Es casi como los monitores para bebés, pero para un adulto mayor”, dice Cereigido. Cámaras, sensores, botones de emergencia o dispositivos para saber dónde está una persona fueron algunas de las soluciones que encontraron al acercarse a este sector.

“Nos parecía que podíamos hacer algo diferente», explica. «Que no sientan que les ponen una cámara de seguridad y los están espiando o que tienen que llevar un sensor”. Cereigido y Habif hablan con WIRED en Español desde San Francisco, donde actualmente trabajan en ATO. La primera versión de este dispositivo, sin embargo, fue construida en un departamento en Argentina para el abuelo de Juan.


adultos mayores

El uso de redes sociales ha crecido de forma notable entre adultos mayores, un grupo demográfico que históricamente se había mantenido al margen del internet.


Una idea que empezó en casa

A finales de 2024, Juan Cereigido y Gaspar Habif ya trabajaban juntos en tecnología. Cereigido venía del diseño y la electrónica, mientras Habif tenía un perfil más orientado a la ingeniería y los sistemas.

En ese momento desarrollaban un bot de recordatorios para WhatsApp, pero un problema dentro de la familia de Juan terminó llevándolos hacia otra dirección. El abuelo de este se perdía entre botones táctiles, menús y submenús de su celular y tampoco tenía interés en aprender a manejar otro aparato. Los jóvenes ingenieros pensaron que podían aprovechar parte de lo que ya habían desarrollado para que pudiera realizar algunas tareas sin depender de una pantalla.

Entonces construyeron una pequeña caja con la que pudiera mandar y recibir mensajes o crear recordatorios utilizando la voz. La llamaron “Ato”, el apodo con el que Juan se refería a su abuelo. El primer prototipo tomó alrededor de uno o dos meses y tenía apenas las funciones necesarias para comprobar si esa forma de comunicarse podía funcionar.

Durante una de las primeras pruebas, el proyecto tomó otro rumbo. El abuelo de Juan comenzó a preguntarle al dispositivo sobre música, futbol y autos. Ya no lo estaba utilizando únicamente para enviar un mensaje o pedir que le recordara algo.

ATO, el dispositivo argentino que busca cambiar la vida de los adultos mayores