Arabia Saudita, Turquía y Pakistán acordaron este lunes 5 de octubre activar de inmediato su pacto de defensa conjunta y preparar el despliegue de fuerzas y capacidades militares en territorio saudí, en momentos en que Riad enfrenta una nueva escalada de ataques de los rebeldes hutíes de Yemen.
La decisión fue tomada durante una reunión de emergencia en Riad de la Alianza de Defensa de La Meca. Representa la puesta en práctica del acuerdo que los tres países habían firmado en agosto, que establecía que un ataque armado contra cualquiera de sus miembros sería considerado un ataque contra los tres.
Los rebeldes yemeníes, respaldados por Irán, intensificaron en las últimas semanas sus ataques contra territorio saudí, mientras la guerra en Yemen volvió a escalar y el Gobierno reconocido internacionalmente lanzó, con apoyo de Riad, una contraofensiva para recuperar las zonas bajo control insurgente.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Los hutíes afirmaron este lunes haber lanzado un “gran número de misiles y drones” contra varios objetivos en Arabia Saudita, entre ellos el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, el aeropuerto de Abha y una refinería de la petrolera Aramco en Rabigh, sobre la costa del mar Rojo.
Según el portavoz militar del grupo, Yehya Sarea, los ataques también alcanzaron la base aérea de Khamis Mushait y otras instalaciones en el sur del reino. Los rebeldes aseguraron haber logrado “impactos precisos” y afirmaron que la operación fue una represalia por la ofensiva de las fuerzas del Gobierno yemení respaldadas por Arabia Saudita.
De un compromiso político al despliegue militar
Cuando el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; y el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, firmaron el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca en agosto, los tres gobiernos lo presentaron como un instrumento defensivo y de disuasión, no como una alianza creada para combatir a los hutíes.
El texto que se conoció entonces no detallaba qué fuerzas debía aportar cada miembro ni cuáles serían sus obligaciones militares concretas en caso de que uno de ellos fuera atacado.
La reunión de este lunes empezó a despejar algunas de esas cuestiones. Los tres países acordaron avanzar de manera inmediata con la “implementación práctica” de sus compromisos y adoptar las medidas necesarias para proporcionar las fuerzas y capacidades militares ya acordadas y garantizar su rápido despliegue en Arabia Saudita.
Eso no significa, al menos por ahora, que tropas turcas o paquistaníes vayan a entrar en Yemen o a combatir directamente contra los hutíes.
Sin embargo, significa un cambio respecto del acuerdo de agosto. La alianza deja de ser únicamente una garantía de asistencia futura y comienza a traducirse en presencia y capacidades militares sobre el terreno.
Leer tambiénYemen: se escuchan fuertes explosiones en la capital, Saná, controlada por los hutíes
Tres potencias con capacidades muy diferentes
La composición de la alianza también explica su importancia. Reúne a Arabia Saudita, una de las principales potencias políticas y militares del Golfo, con Turquía, que posee el segundo mayor Ejército de la OTAN, y Pakistán, el único país de mayoría musulmana que cuenta con armas nucleares.
Cada uno aporta capacidades y experiencias diferentes. Para Riad, el acuerdo amplía el respaldo militar con el que puede contar frente a amenazas contra su territorio. Para Ankara e Islamabad, significa asumir un compromiso mucho más explícito con la seguridad saudí.
El pacto se apoya en una fórmula de defensa colectiva similar a la utilizada por otras alianzas militares, en la que la seguridad de uno de sus integrantes pasa a ser considerada parte de la seguridad de todos.
Los tres gobiernos volvieron a dejarlo en claro este lunes al afirmar que “la seguridad de cada Estado individual es parte integral de la seguridad colectiva de las tres naciones” y sostener que la aplicación del acuerdo busca reforzar la capacidad de disuasión.
La Meca y Medina, una línea roja
La coalición liderada por Arabia Saudita aseguró la semana pasada que los hutíes atacaron una subestación eléctrica en Medina que suministra energía a la Mezquita del Profeta, uno de los principales lugares santos musulmanes.
Los tres países también condenaron los intentos de atacar La Meca y Medina, además de los ataques contra ciudades e instalaciones civiles y económicas saudíes.
El componente religioso agrega peso político a la respuesta, ya que no se trata únicamente de proteger territorio e infraestructura saudí. Riad es también custodio de los dos lugares más sagrados del islam, una condición importante para la legitimidad regional de la monarquía.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
El ministro de Defensa saudí dijo tras la reunión que los tres países habían reafirmado su “solidaridad y unidad” frente a los ataques contra el reino y los lugares sagrados.
Leer tambiénConsejo de Seguridad de la ONU respalda el derecho a la defensa de Arabia Saudita frente a los hutíes
Yemen vuelve al centro de la disputa
La activación del pacto se produce mientras continúa la guerra yemení.
Arabia Saudita interviene desde 2014 en apoyo del Gobierno reconocido internacionalmente frente a los hutíes, que controlan Saná y amplias zonas del país. Tras un período de menor intensidad, el conflicto volvió a recrudecer en julio.
En septiembre, los insurgentes lanzaron una ofensiva que les permitió controlar nuevos territorios. El Gobierno yemení respondió este lunes con una contraofensiva, respaldada por Riad, con el objetivo declarado de recuperar las áreas controladas por los hutíes, incluidas algunas que permanecen en sus manos desde hace más de una década.
Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio.
Arabia Saudita prometió “pleno apoyo operativo” a las fuerzas yemeníes y aseguró que busca poner fin al control hutí, restaurar la autoridad del Estado y reducir la amenaza contra su propio territorio, sus instalaciones energéticas y las rutas marítimas del sur del mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb.
Los hutíes, por su parte, sostienen que Riad es quien dirige realmente la ofensiva. En respuesta, responsabilizaron a Arabia Saudita por las consecuencias de la operación y declararon “inseguro” el espacio aéreo saudí.
¿Una alianza contra los hutíes?
Formalmente, no. El pacto firmado en agosto no menciona a los hutíes y sus integrantes insisten en que se trata de una alianza defensiva destinada a responder a cualquier agresión contra alguno de los tres países.
De todos modos, su primera activación tiene lugar precisamente frente a la amenaza procedente de Yemen.
Eso convierte a la crisis actual en la primera prueba concreta de hasta dónde están dispuestos a llegar Turquía y Pakistán para defender a Arabia Saudita.
Con EFE, Reuters y AFP














