Cinco heridos y daños en una planta de Aramco tras nuevos ataques de los hutíes a Arabia Saudita

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Arabia Saudita sigue lidiando con los ataques de los rebeldes hutíes, en medio de una escalada del conflicto de larga data en Yemen, dentro de una convulsionada situación en Medio Oriente.

Según informó la Defensa Civil saudita, al menos cinco personas resultaron heridas este miércoles 14 de octubre como consecuencia de la caída de fragmentos de misiles balísticos y de crucero lanzados por los hutíes contra Riad e interceptados por las defensas antiaéreas de Arabia Saudita.

La organización especificó que los heridos se registraron en dos eventos separados. Cuatro personas, entre ellas un niño, sufrieron lastimaduras a última hora del martes en Riad por restos de dos misiles de crucero, mientras que «un residente de nacionalidad árabe» resultó herido en la mañana del miércoles. Estos fragmentos también causaron daños a varias viviendas y un vehículo, de acuerdo a las autoridades sauditas.

Este miércoles, asimismo, los rebeldes hutíes reivindicaron el ataque nocturno del día anterior contra una sede del gigante petrolero Aramco, que causó un incendio y daños a la sede central de la compañía en Dhahran, en el este de Arabia Saudita.

Una imagen satelital tomada el 2 de julio de 2026 muestra la sede de la compañía petrolera estatal de Arabia Saudita, Aramco, en Dhahran, antes de ser atacada la noche del martes 13 de octubre, lo que provocó —según un comunicado del Ministerio de Energía del reino— un incendio de alcance limitado.
Una imagen satelital tomada el 2 de julio de 2026 muestra la sede de la compañía petrolera estatal de Arabia Saudita, Aramco, en Dhahran, antes de ser atacada la noche del martes 13 de octubre, lo que provocó —según un comunicado del Ministerio de Energía del reino— un incendio de alcance limitado. © Pleiades Neo – Airbus DS 2026 / Imagen cedida vía Reuters

Según informaron tres personas con conocimiento del tema a la agencia de noticias Reuters, el fuego se propagó por varias plantas y se registraron daños considerables en el centro de operaciones, que ayuda a la mayor firma petrolera del mundo a supervisar plataformas de extracción, refinerías, terminales de exportación y miles de kilómetros de oleoductos.

Una cuarta fuente añadió que algunas funciones del lugar tuvieron que ser trasladadas a oficinas internacionales, mientras que el incendio se mantuvo activo hasta las primeras horas del miércoles.

Los hutíes, respaldados por Irán, prometieron continuar sus ataques contra plantas petroleras y aeropuertos sauditas, a los que consideran objetivos legítimos (pese a ser instalaciones civiles) como represalia por los bombardeos de Arabia Saudita en Yemen, donde lidera la coalición que respalda a las tropas progubernamentales en la guerra civil iniciada en 2014.

El grupo rebelde ha intensificado sus lanzamientos hacia territorio saudita desde la semana pasada, luego de que Riad bombardeara un depósito de combustible en Saná, la capital yemení que está en manos de los hutíes desde 2014.

Precisamente, el sábado pasado, al menos 17 personas murieron por los ataques de los hutíes contra aeropuertos del reino, entre ellos el de Rey Khalid, donde hubo 13 víctimas mortales en la peor acción armada en la última década contra Arabia Saudita.

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Las disrupciones a la actividad en Arabia Saudita

Imágenes del ataque del sábado 10 de octubre contra el aeropuerto de Riad mostraron a muchos pasajeros vestidos con la sencilla ropa blanca de los peregrinos musulmanes que viajaban a La Meca.

Según los medios sauditas, entre los 13 fallecidos había un imán de Bangladesh y más de una decena de fieles del islam, al igual que decenas entre los 300 heridos en la terminal de salidas.

Aunque los hutíes han prometido no atacar los dos lugares más sagrados del islam, La Meca y Medina, el hecho de que otros aeropuertos, como el de Riad, sean considerados objetivos han llevado a varios viajeros a replantearse sus planes, sumando, además, que la inestable situación ha causado cancelaciones de vuelos.

La disrupción ha sido particularmente grave no solo para peregrinos, sino también para empresarios que asisten a las numerosas conferencias de alto nivel en el reino, turistas sauditas que desean irse de vacaciones y residentes extranjeros que quieren volar a sus países de origen. Algunas personas optan por hacer largos viajes de carretera hacia Bahrein (cuatro horas), Qatar (siete) o Dubái (diez) para asegurar que sus vuelos salen.

Humo y llamas se elevan en el aeropuerto Rey Khalid tras una serie de ataques reivindicados el 11 de octubre de 2026 por los hutíes, en Riad, Arabia Saudita.
Humo y llamas se elevan en el aeropuerto Rey Khalid tras una serie de ataques reivindicados el 11 de octubre de 2026 por los hutíes, en Riad, Arabia Saudita. © Reuters

En la vida cotidiana también se han visto consecuencias. Esta semana, las escuelas de Riad han suspendido las clases presenciales para priorizar la enseñanza en línea y algunas oficinas han instado a su personal a trabajar desde sus casas.

Por otra parte, las secuelas también alteran el calendario deportivo de un país que ha logrado atraer grandes eventos mediante inyecciones económicas descomunales. Este miércoles, la exhibición de tenis ‘Six Kings Slam’, que desde 2024 ha presentado a seis de los mejores tenistas del mundo, fue reprogramada por la inestable situación.

El certamen –en el que tenían previsto participar Carlos Alcaraz, Novak Djokovic, Alexander Zverev y Taylor Fritz– debía jugarse del 21 al 24 de octubre; en cambio, se disputará entre el 27 y el 30 de diciembre.

También se ha visto alterado el Mundial de la FIFA de deportes electrónicos, que se mantiene del 16 al 25 de octubre en Jeddah, pero que no contará con Japón, cuya federación optó por no participar por razones de seguridad. Australia también está monitoreando la situación para decidir si envía a su delegación.

Más allá en el horizonte aparecen el torneo Saudi International, del tour asiático de golf, que debe celebrarse en noviembre; o la Copa Asiática de fútbol, que inicia en enero. Si el conflicto se extiende, podría provocar modificaciones en estos eventos.

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Hospitales desbordados y 800.000 personas sin ayuda por los combates en Yemen

La escalada entre los hutíes y Arabia Saudita va de la mano de la intensificación de los combates en Yemen, donde las tropas que responden al Gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por Riad han lanzado una contraofensiva contra el avance de los rebeldes, que desde julio han progresado significativamente en el control de las costas del Mar Rojo.

El portavoz del Ejército yemení, Majid al-Nuzaili, indicó en un comunicado este miércoles que sus fuerzas lanzaron más de 2.300 ataques contra posiciones de los rebeldes en las últimas 24 horas y aseguró que unos 1.250 insurgentes murieron o resultaron heridos.

Siempre según la versión gubernamental, la contraofensiva apuntó contra centros de mando, concentraciones de tropas y rutas de suministros de los hutíes en distintos frentes y consiguió romper líneas defensivas, comunicaciones e instalaciones de los rebeldes.

En este escenario, los servicios de salud de Yemen, ya muy deteriorados por más de una década de conflicto, crisis económica, desplazamientos y brotes de enfermedades, se ven desbordados por el fuerte aumento de víctimas de la guerra.

Feras Abusamra, coordinador de salud del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) indicó que «el personal encargado de la atención de traumatismos se encuentra bajo una presión enorme» y señaló que solo una pequeña parte de los centros sanitarios operativos en el país tiene capacidad para ofrecer una atención integral a esas lesiones, en medio de una afluencia masiva de heridos y la escasez de material quirúrgico, anestesia, oxígeno y medicamentos.

En esta catástrofe de múltiples capas, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha informado que más de 200.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares desde mediados de julio, mientras que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) subrayó que 800.000 personas se encuentran fuera del alcance de la ayuda humanitaria.

Esa ayuda es vital en un país en el que más de 18 millones de personas se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda, incluidos 2,2 millones de niños de menores de cinco años en desnutrición aguda. Sin embargo, esta asistencia se ve afectada por el bloqueo de carreteras y las restricciones de acceso a los convoyes humanitarios.

El caso más grave es el de Taiz, una ciudad bajo control gubernamental que fue cercada por combatientes hutíes a principios de octubre. Allí, el PMA alertó que las reservas de harina de trigo están prácticamente agotadas y que las existencias de alimentos restantes podrían agotarse pronto si persiste el cerco, lo que supone un peligro para más de 600.000 personas que dependen de la ayuda, entre ellas 200.000 niños.

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«Esta es la clase de situación que puede derivar rápidamente en una catástrofe humanitaria si la ayuda no puede trasladarse con seguridad y llegar a quienes más la necesitan», declaró en un comunicado El-Khidir Daloum, representante y director nacional del PMA en Yemen.

Con Reuters, EFE y AP

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